28 de agosto de 2014
Mauricio Binasco (44) fue apresado ayer en su departamento del barrio Centenario de Mar del Plata porque es considerado el asesino de José Manuel Pili (42), el hombre que en la noche del martes fue muerto de un disparo en el pecho a poca distancia de allí.
Binasco había sido condenado por el crimen de los custodios José Luis Mastronardi y Héctor Montenegro, quien fueran ultimados el 25 de julio de 2000 en momentos que intentaban recargar el cajero automático que funcionaba en la Estación de Servicio “Don Rodolfo”, sita en la intersección de las Avenidas Monseñor De Andrea y Presidente Perón.
Por el hecho aún se encuentra prófugo Ricardo Polich y aún se encuentra vigente una resolución del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires que ofrece públicamente recompensa de diez mil a cien mil pesos, “de conformidad a lo previsto por los Decretos 2052/98 y 997/03, a las personas que aporten información fehaciente que permita lograr la localización y detención de Ricardo Javier Polich, argentino, DNI N°18.650.900, clase 1967 y con último domicilio conocido en calle José Serrano N° 3132 de la ciudad de Mar del Plata”.
Sobre Binasco no quedan dudas de que se trató de un ajuste de cuentas , pero no está claro el verdadero motivo de ese ataque ya que ayer se sumó un elemento que desconcertó a los investigadores: en las últimas horas fue sepultado un hijo adolescente de Binasco, quien murió tras permanecer desde principios de julio internado a causa de un disparo de arma de fuego.
Por eso es que el fiscal Eduardo Amavet debe ahora encontrar la conexión entre Binasco y Pili, dos personas conocidas en el mundo del hampa según informaron las fuentes consultadas por LA VOZ. Inicialmente la hipótesis de la muerte de Pili se orientó hacia alguna cuestión vinculada a la venta de drogas, actividad cercana a Pili. Pero no se descarta que la muerte de su hijo haya llevado a Binasco a buscar venganza.
Según pudo conocerse ayer, la detención de Binasco se produjo por la tarde durante el allanamiento a su departamento ubicado también en el barrio Centenario, donde la policía no localizó ningún arma pero sí al menos 10 teléfonos celulares.
Por lo pronto la principal prueba que llevó al fiscal Amavet a pedir la orden de allanamiento y detención, y de la Justicia de Garantías a otorgarla, fue el relato de varias personas que habrían visto huir a Binasco tras las detonaciones.
La muerte de Pili ocurrió en la noche del martes, en un sector próximo a Tierra del Fuego y Alvarado, tras recibir un único disparo en el pecho. Aunque los resultados de la autopsia aún no se conocieron fuentes extraoficiales aseguraron que Pili tenía una sola herida de arma de fuego, posiblemente de bajo calibre.
Tras el ataque, el autor escapó y algunos allegados a Pili sindicaron a Binasco. Al cruzar testimonios, el fiscal y la policía obtuvieron un alto grado de certeza y entonces solicitaron a la Justicia de Garantías las correspondientes órdenes.
Debido a que Pili tenía frondosos antecedentes y pertenecía a un grupo famliar conocido en el barrio Centenario por sus vinculación con el delito (el año pasado había sido asesinado su hermano mientras vendía cocaína) la principal pista se orientó hacia un ajuste de cuentas.
Sin embargo, cuando se señaló a Binasco como el posible autor la investigación cambió de forma sustancial. Es que el pasado 10 de julio un hijo suyo fue herido de bala en un confuso episodio en Alvarado y Perú, a 100 metros del sitio en donde habitualmente tenía su campo de acción Pili.
En aquella ocasión Bruno Binasco (17) recibió un disparo de arma de fuego y fue llevado de urgencia hasta el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) por algunos conocidos. Después de pasar un período en coma farmacológico, Binasco permaneció en cuidados intensivos hasta que sufrió un deterioro progresivo que le causó la muerte a las 4.20 del martes.
Personal de la comisaría cuarta que trabajó en el caso informó que el adolescente habría sido herido durante un intento de asalto a una camioneta. El conductor de este vehículo, que nunca logró ser identificado, se habría defendido con un arma de fuego y disparado contra los tres menores que lo pretendían robar, entre ellos Binasco.
"En el tiempo que nos mantuvimos en contacto con el padre del menor, para seguir adelante con la investigación, nunca se mencionó a Pili como involucrado en el hecho. Pero no podemos descartar que todo lo que sucedió en la noche del martes tuviera relación", confió ayer una fuente de la comisaría.
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