17 de abril de 2013
El preso de Tandil que se había evadido el viernes pasado de la Unidad Penal Nº 27 de Sierra Chica, donde gozaba de un régimen especial de detención y le restaban cinco años para cumplir su condena pese a que sus antecedentes lo marcan como una persona violenta, fue detenido ayer por policías de la comisaría Segunda de Olavarría cuando intentaba cometer un hecho delictivo en esa ciudad según consigna el periodista Luis Emilio Semanyszyn del Popular de Olavarría.
Se presume que el interno, identificado como Cristian Omar Ariel Rodríguez Sosa(24), se quedó en Olavarría porque allí vive su novia, con quien había discutido horas antes de decidirse a escapar de la cárcel de Sierra Chica.
La evasión de Rodríguez Sosa atrajo la atención porque fue la cuarta que se produjo en la misma unidad penal en lo que va del año, exponiendo un sistema donde personas con condenas importantes por delitos violentos terminan ganando la calle sin más traba que la propia decisión de abandonar sus lugares de alojamiento.
El prófugo, con domicilio en nuestra ciudad y condenado a 11 años de prisión como autor penalmente responsable del delito de “robo calificado por el uso de armas”, pena que terminaría de purgar el 4 de mayo de 2018, gozaba de los alcances del artículo 100 de la Ley 12.256, que permite que determinados presos puedan acceder a un sistema de régimen de detención abierto que les permite circular libremente dentro del perímetro de sus lugares de detención, sin una custodia especial.
Ese régimen “abierto” se empezó a aplicar hace aproximadamente seis meses en la Unidad 27, otrora de régimen “semiabierto”, con algunos pruritos de seguridad como alambradas y garitas para la vigilancia de los guardiacárceles.
La captura
El procedimiento en el cual fue sorprendido el prófugo se realizó ayer alrededor de las 14.30, cuando en el centro de emergencias policiales recibieron un llamado que alertaba sobre un robo a mano armada ocurrido en avenida Urquiza Nº 3225 de Olavarría, donde se encuentra el kiosco “Ana”.
Rápidamente montaron un operativo cerrojo en la zona, que es jurisdicción de la comisaría Segunda, obteniéndose las características físicas y la descripción de las vestimentas de los autores, una pareja que escapó del lugar en una moto negra por la avenida Urquiza hacia avenida de los Trabajadores.
Dos policías que iban en uno de los patrulleros que acudían al llamado de emergencia observaron que dos motociclistas que se ajustaban a las descripciones y circulaban a alta velocidad, iniciando una persecución que se extendió hasta el barrio Jardín, en el estacionamiento de Grimaldi y Deán Funes.
Allí fueron aprehendidos los dos sospechosos, hallándose en su poder un atado de cigarrillos de 20 unidades marca Philips Morris, 510 pesos en billetes de distinta nominación, además de secuestrarse la moto y un trozo de caño de media pulgada con tres codos que simulaba ser un arma de fuego.
Al identificar a la pareja se estableció que el joven era Rodríguez Sosa, quien se encontraba prófugo por haberse evadido de la cárcel de Sierra Chica, iniciándose actuaciones en su contra por “tentativa de robo calificado in fraganti delito” con intervención del Unidad Funcional de Instrucción Nº 5, a cargo del fiscal Martín Pizzolo.
Antecedentes
Rodríguez Sosa escapó de la cárcel de Sierra Chica mientras gozaba del beneficio de un régimen especial de detención, aún cuando le quedan más de cinco años para terminar de cumplir su sentencia y había sido protagonista por tres violentos robos. En Tandil atacó con un caño de metal a un matrimonio, causándoles heridas en la cabeza, las mismas personas que años antes lo habían alimentado cuando era apenas un niño. Pero, además, había amenazando con un cuchillo a dos empleadas en asaltos a una heladería y a una estación de servicios de la ciudad serrana.
A fines de 2011 un Tribunal tandilense condenó a Cristian Omar Ariel Rodríguez Sosa, hoy de 24 años, a partir de los testimonios de las víctimas. Entre ellos, el de un hombre que el 22 de noviembre de 2010 a las 7,30 estaba acostado en su cama cuando escuchó que gritaba su esposa. Al llegar al living vio que un desconocido golpeaba con un caño a la mujer en la mano. Si bien se arrojó encima del atacante, recibió un impacto en la cabeza y comenzó a perder sangre profusamente.
Otro caso que también se atribuyó a Rodríguez Sosa fue un robo ocurrido el 18 de diciembre de 2010, alrededor de las 23, cuando un asaltante entró a una heladería tandilense y con un cuchillo que llevaba entre su ropa amenazó a una empleada. Le pidió que abriera la caja registradora y luego hizo que la víctima se arrojara al piso, llevándose el dinero.
Rodríguez Sosa sería aprehendido días más tarde, tras un hecho delictivo ocurrido el 22 de diciembre de 2010 en la estación de Servicio del Automóvil Club Argentino de Tandil, donde también fue amenazada una mujer con un cuchillo.
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