27 de diciembre de 2010
Durante la semana se ventiló un fallo condenatorio contra dos hombres sindicados como los protagonistas de un raid delictivo ocurrido a principios de enero, del cual resultaran víctimas un comerciante de Las Tunitas, un remisero y otro automovilista que circunstancialmente transitaban por la zona de los hechos delictivos.
El Tribunal Criminal resolvió condenar a Víctor Andrés Marcote, alias “el porteño”, a la pena única de 12 años de prisión, por considerarlo autor penalmente responsable de los delitos de “Robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa en perjuicio de Pablo Borda Méndez, Robo agravado por el uso de arma cuya aptitud para el disparo no se pudo comprobar en perjuicio de Ernesto Alberto Pinat, Robo agravado por el uso de arma en perjuicio de Armando Juan Clementi, Portación de arma de guerra -de uso civil condicional-, hechos cometidos el 2 de enero de 2010 , y Robo agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no se pudo comprobar, en perjuicio de Mauro Raúl Luján, hecho cometido el 11 de noviembre de 2009 y Tenencia ilegítima de arma de fuego de guerra- de uso civil condicional-, hecho cometido entre el 11 de noviembre de 2009 y el 13 de noviembre de 2009; y de la pena de tres años de prisión de ejecución condicional, condicionalidad que se revoca, impuesta por otro hecho cometido el 7 de junio de 2009, en perjuicio de Yamila Vanesa Toledo.
Para el otro implicado, Hugo Ariel Sosa, en tanto, se resolvió condenarlo a la pena de 9 años y cuatro meses de prisión, por resultar responsable de los delitos de Robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa en perjuicio de Pablo Borda Méndez, Robo agravado por el uso de arma cuya aptitud para el disparo no se pudo comprobar en perjuicio de Ernesto Alberto Pinat, Robo agravado por el uso de arma en perjuicio de Armando Juan Clementi, y Tenencia ilegítima de fuego de uso civil.
LOS CASOS
Cabe reseñar que la Policía logró detener a los sospechosos tiempo después de los sucesos delictivos ocurridos el 2 de enero, acusados de haber protagonizado una noche frenética que arrojó al menos tres atracos perpetrados en cuestión de minutos, con portación de armas y lesiones para los circunstanciales víctimas de su accionar.
Tal lo informado, casi 24 horas después de los hechos había sido aprehendido Ariel Hugo Sosa, y al día siguiente cayó quien fuera el segundo de los sospechoso y presuntamente el autor de los disparos, Victor Andrés Marcote.
La crónica detalló oportunamente que alrededor de las 22.50, un encapuchado, vistiendo pantalón pescador color gris, campera azul, delgado, menudo, 1.70 de estatura, ingresó al comercio de esquina Estrada y Los Granaderos, portando un revolver color plateado.
Empuñando el arma, apuntó a la empleada, pidiendo la recaudación del día, hasta que irrumpe en escena el propietario del local, Borda Méndez, quien se traba en lucha con el delincuente.
En medio del forcejeo, un cómplice del asaltante, descripto como morocho, de ojos saltones y aspecto muy descuidado, le tiró golpes con elementos contundentes al damnificado, que logró esquivarlos. Allí, el primer maleante logró zafar y huyó corriendo -no se llevó botín alguno-, pero el denunciante fue por más y lo persiguió hasta que el delincuente le disparó, provocándole una herida en el miembro superior izquierdo (el proyectil apenas lo rozó), lo que hizo que desistiera de la carrera.
No conformes con lo que había sucedido, 15 minutos más tarde el par de sujetos solicitaban un auto remís de la firma Alas a la calle Expedición del Desierto (unos 15 metros del primer atraco al comercio). Dicho rodado era conducido por Ernesto Alberto Pinat, quien luego denunciaba que alrededor de las 0.30 dos sujetos cuyas características resultaban similares a las hecho anteriormente descriptos, lo asaltaron con un arma tipo escopeta, sustrayéndole unos 200 pesos y un celular.
Luego, en la huida los dos hombres abordaron otro auto marca Renault 9, dominio SIJ 660, que circulaba por calle Holmberg al 500, propiedad de Armando Juan Clementi (57), a quien previo golpearlo en el rostro, le sustraerían la tarjeta de débito y 900 pesos en efectivo.
EL JUICIO
Con la prueba incorporada al debate, más los testimonios de las víctimas como testigos de los hechos descriptos el Tribunal dio por acreditado los hechos ventilados. Más precisamente se consideró que Marcote y Sosa con el fin de apoderarse de elementos de valor ingresaron por la entrada de calle De los Granaderos a la cocina del comercio de rotisería y almacén denominado “Lo de Martina”, de Avenida Estrada N° 402, propiedad de Pablo Borda Méndez. Allí Marcote, con el revólver que portaba en sus manos, apuntó en la cabeza a la empleada del lugar para intimidarla y doblegar su voluntad, exigiéndole la entrega de dinero y amenazándola de muerte, momento en el cual entra en el lugar el dueño del comercio, quien en forma espontánea se trenza en lucha con aquel, siendo agredido por Sosa que ingresara también al comercio, esquivando Borda Mendez los golpes, para luego salir corriendo hacia el lado de atención al público, momento en el cual Marcote disparó el arma hacia el cuerpo de aquel, provocándole una herida superficial en antebrazo.
Así, Marcote y Sosa, siendo aproximadamente las 23.20 abordaron en calle Expedicionarios del Desierto a la altura del numeral 265/267 un vehículo de remís de la empresa ”Alas”, que era conducido por Ernesto Alberto Pinat, solicitando los traslade a avenida Avellaneda y calle Saavedra, hacia donde se dirigieron, y descendió Marcote en zona cercana al lugar de partida a comprar cerveza en un kiosco. Que arribados a destino, uno de los sujetos se coloca una capucha de color blanca con agujeros en boca y ojos y mediante la utilización de un revolver cuya aptitud para el disparo no se pudo comprobar para amedrentar y doblegar la voluntad de Pinat le exigió la entrega de dinero, siempre apuntándolo y colocándole el revólver en el abdomen, logrando de este modo ambos apoderarse ilegítimamente de una billetera, doscientos pesos en efectivo, un teléfono celular, y luego obligar a Pinat a continuar la marca hasta calle Pozos y Costa Rica, lugar donde lo obligan a descender, apoderándose del vehículo.
Consumado el hecho anterior, el par de delincuentes abandonaron a los pocos metros el remis, y continuaron su marcha a pie, hasta que aproximadamente las 23.45 abordaron en calle Holmberg al 500, a Armando Juan Clementi, que se encontraba sentado en su vehículo Renault 9, quien era sorprendido por uno de los sujetos, quedándose el otro en proximidades del automotor, y mediante la utilización de un arma de fuego tipo revólver calibre 38, amedrentó y doblegó la voluntad de Clementi, para exigirle la entrega de dinero, al mismo tiempo que le aplicaba con el arma que portaba un culatazo que impactó en el pómulo derecho, provocándole una herida contuso cortante en región malar y maxilar superior derecha, logrando de ese modo apoderarse ilegítimamente de una billetera, 900 pesos en efectivo, dos tarjetas de débito y demás documentación personal, para luego darse a la fuga.
Como circunstancia potenciadora de la pena impuesta a ambos acusados, el juez tuvo en cuenta la nocturnidad como momento del día elegido para la comisión del ilícito, la excesiva e inusitada violencia ejercida contra una de las víctimas; la pluralidad de hechos cometidos, la pluralidad de intervinientes en los hechos. Exclusivamente respecto de Sosa valoró también como agravante, la circunstancia de tener al momento del hecho diversas causas en trámite, a la vez de haber cumplido pena efectiva, lo que lo convierte en reincidente.
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