26 de octubre de 2011

Deportes

Deportes. EL “Huracán” no sopló

Nadie puede sacarle a Omar Narvaes todos los pergaminos que ha conquistado como mosca y supermosca. Tampoco olvidarlos. Pero todos esos logros, nada tienen que ver, si la pelea que sostuvo con Nonito Donaire la enfocamos desde el punto exclusivo de lo que fue ese combate.
Narvaes y Donaire habían prometido un sinfín de emociones, nos dejaron aburridos y desconcertados. Están quienes han quedado maravillados, por la forma en que el argentino, desdibujó, a quién se supone que es uno de los cinco mejores boxeadores del mundo. Hasta se atreven a decir que le ha arruinado su continuidad como boxeador con atractivo. Si los escuchamos un rato más lo de Narvaes fue una hazaña. Nada de eso me convence. Yo lo vi a Ismael Laguna, atropellándose las cuerdas, ridiculizado por Nicolino Locche y nunca dejó de ser un grande. Leonard en su segunda pelea humilló a Mano de Piedra Durán ¿Y? ¿Acaso enterró al panameño? Mejor me quedo con las preguntas que quedaron flotando: ¿Qué fue a hacer Narváez? ¿Qué quiso hacer? ¿Fue a durar? ¿Fue a buscar la bolsa, nomás? La respuesta la tiene solamente él.
De esta pelea, el único perdidoso no fue Narvaes, todos quedamos para atrás, hasta el propio ganador. Lo desdibujó Narvaes, pero no le reportó ningún rédito positivo al argentino. Por primera vez Nonito, se llevó a cuestas un abucheo que le hizo pedir perdón a final del combate. ¿Acaso fue su culpa? Simplemente no. Buscó durante los doce asaltos la pelea. De todas las formas, aún exponiéndose a marrar y marrar ante un boxeador que ni siquiera quiso pelear. Fue tan pobre lo del “Huracán” que se limitó al libreto del impotente, perdurar. Encima, con el poco recomendable record de ser el boxeador que, por un campeonato del mundo, fue el que menos golpes lanzó a través de doce rounds.
Donaire se fue del ring con la frustración de quién no pudo repetir anteriores actuaciones. Tenía a alguien enfrente al que no le podía pegar, al que no pudo meterle esa izquierda letal que noqueó a los más encumbrados, porque disparó toda la pelea. Pero sabe que en el futuro puede rehabilitarse con Nishioka, o Arce, o Salido, o Juanma López, y más adelante, Yuriorkis Gamboa.
Es increíble que luego de una exitosa carrera, cuando se llega a pisar las tablas del mítico Madison Square Garden, se tire indolentemente la oportunidad de ganarse al público norteamericano, al optar por ofrecer un lamentable papel. Debió jugarse –sin que eso signifique que deba inmolarse- ganar o perder como un campeón. Con la dignidad que lo hizo Pascual Pérez, aún siendo noqueado por Fihgting Harada en el combate revancha.. Dejando el alma como Falucho Laciar con Sugar Baby Rojas, o el resto de lo que le quedaba, a Gustavo Ballas con Rafael Pedroza, Jiro Watanabe o Sugar Baby Rojas..

La sentencia de Bob Arum, lo dice todo: “nunca vi a un peleador argentino así, vamos por cuatro peleas para Nonito en 2012, y nunca repetiremos esta m…”.
Si Narvaes vuelve a los Estados Unidos, será probablemente con sus hijos a visitar Disneylandia. Boxeadores como él se mostró, allá no tiene cabida, ni gratis. Raúl Landini, que ganó sus dos peleas en el país del norte, vino de vuelta porque no era un peleador. No hay más que explicar.

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