30 de diciembre de 2020

miguel lunghi

miguel lunghi. "El 2021 será difícil si no hay grandeza en la política y la gente no toma conciencia"

Respecto del 2020 que se termina, admitió que "fue el más difícil", como Intendente de Tandil. "Fue todo nuevo. Yo soy médico y estudié lo que es pandemia en la Facultad de Medicina, pero nunca estudié cómo administrar una pandemia. Fue un año con muchas dudas, con mucho dolor, con aislamiento, encierro, mucha angustia de la gente".

Recordó que "sufrimos una disminución del cobro de tasas y de la Coparticipación. Tuvimos que dejar de lado muchas obras pensadas, para volcar más dinero a la Salud Pública. Giramos 150 millones de pesos más del presupuesto que teníamos y completamos una inversión en salud de más de 1750 millones en este año. Y pudimos articular muy bien con el sector privado".

Lunghi recordó a "los vecinos y vecinas que han fallecido, que es un dolor y nos hubiera gustado que no pasara esto. El virus no nos dio descanso. Pero ninguna persona dejó de atenderse, no colapsaron las camas, se testeó, con plata del municipio, a la mayor cantidad de gente posible y hoy se sigue haciendo lo mismo".

"Hubo que estar, todos los días, mañana y tarde. Lamentablemente fue un año de no poder estar muy cerca de la gente. No hemos podido salir, porque también nosotros nos tenemos que cuidar. Igual recorro en auto todas las tardes la ciudad, pero no es lo mismo que antes", señaló Lunghi, quien confesó que en lo personal, "lo viví muy preocupado, angustiado, durmiendo hasta las 4 o 5 de la mañana. Aparte, llegó un momento en que nos quedaban una o dos camas, aunque la situación nunca se salió de control, pero uno tiene que pensar que hay otras patologías, que hay accidentes, hay muchos irresponsables en moto haciendo cualquier cosa, sin casco. Y esas camas se tienen que ocupar. Eso le genera una preocupación. Estuvimos todas las noches leyendo el parte, hablando con los responsables del Sistema de Salud. Todo eso nos ha llevado a vivir un año muy difícil. Además, teníamos que tener la plata para sueldos, aguinaldos, proveedores. Siempre entró plata de provincia, pero siempre esperando a ver cuánto y cómo, porque la provincia también tuvo el problema de una menor recaudación por la baja de la actividad económica".

"SI ME DEJARÁN, ME VACUNO HOY"

Uno de los cuestionamientos que recibió el Intendente, le llegaron desde la oposición local, desde donde dijeron que luego de ponerse a disposición para colaborar con la gestión de la pandemia, nunca fueron convocados, ni consultados respecto de las medidas que se tomaron.

"Nosotros hemos convocado a todo el mundo, hemos dialogado, estuvimos charlado permanentemente con  todos los actores de la actividad económica de Tandil. Los zoom eran abiertos y en muchos, ellos no intervinieron. Después me votaron la emergencia sanitaria, cosa que ayer (por el martes, en la última sesión del año del HCD), no me la votaron. Cuando vamos a ir hacia una segunda ola, no entiendo el no voto, aunque lo respeto. Pero nosotros no terminamos la primera ola, todos los días están subiendo los infectados".

Allí, reclamó que "la gente está aflojando, se ha relajado. Y vamos a seguir infectándonos. El virus esta mutando" y sostuvo que "la vacuna (por la Sputnik V) es buena, le faltan algunas explicaciones, que sería bueno que las tuviéramos, pero interpreto que no hay vacunas malas. Esta es una vacuna a virus atenuado. La de Pfizer modifica la parte genética, el ARN. Pero las dos son efectivas".

Al respecto, anticipó que llegado el caso, está dispuesto a vacunarse, aunque por ahora no está indicada para mayores de 60 años. "Me voy a vacunar, si me dan permiso. Si me quieren vacunar hoy, me vacuno hoy, aunque hoy a personas de más de 60, no lo permiten. Pero yo soy médico y creo en la prevención. No hay otra".

"QUIERO MÁS AUTONOMÍA, NO QUIERO SER UN DELEGADO"

Respecto de los cruces con la oposición y con el gobierno provincial que encabeza Axel Kicillof, especialmente cuando el Ejecutivo implementó el sistema de semáforo, Lungho opinó que "no existe la autonomía municipal, cada distrito en muy distinto y no se puede manejar desde La Plata todo. Esta es una deuda la Constitución de la Provincia de Buenos Aires. En ese momento, nosotros podíamos abrir muchas cosas y estábamos en una fase que no nos permitía; y la gente nos abría. Llegamos a un acuerdo con bares, gimnasios, comercios, firmaron ese acuerdo y aceptaron la forma de semáforo, la gente cumplió y por eso lo pusimos. No era que queríamos independizarnos ni nada por el estilo. Buscamos hacer algo más ágil, acompañar la parte económica, porque la salud es fundamental, pero también el equilibrio económico. Si usted no lo tiene, le produce problemas psiquiátricos, enfermedad, problemas cardiológicos, más pobreza, más desocupación. Buscamos cómo manejar nuestro distrito y más de 100 instituciones lo aceptaron".

"Hubo un zoom de más de 130 representantes, que se comprometieron a cumplir, para no tener que ir a clausurar. Yo no soy represor, no le voy a ir a poner faja a un gimnasio, a un bar, que están desesperados por trabajar. Si aceptaban protocolo y semáforo, nos permitía tener un poco más de control en nuestro distrito. No estamos en contra del Gobernador ni de nadie", defendió el jefe comunal la medida, sobre la que no encontró errores estratégicos ni de comunicación.

Sobre las secuelas de aquellos "chispazos" con la provincia, aseguró que al día de hoy, "la relación no está ni bien ni está mal. Lo que pasa es que la pandemia nos encerró a todos. A Kicillof lo vi en febrero y después alguna vez por Zoom. No tengo ningún problema con él, ni él conmigo. Pensamos distinto, que quede claro, pero estamos en Democracia y soy respetuoso del voto popular. Pero quiero más autonomía, no quiero ser un delegado".

En ese sentido, calificó la relación con algunos ministros bonaerenses, como "un poco fría", pero lo vinculó a la distancia y la falta de contacto que ha provocado el aislamiento por causa del Covid.

"APRENDÍ A SER MAS PACIENTE, MÁS TOLERANTE"

En un reciente mensaje a la comunidad, Lunghi expresó que en este año tan particular, "todos hemos aprendido algo nuevo". Preguntado sobre qué era aquello que le tocó aprender a él, reconoció que "aprendí la parte digital, porque no sabía lo que era el Zoom. Y aprendí a tener más paciencia, más tolerancia. A fijarme peso por peso, porque teníamos otra forma, más abierta, de trabajar. Hubo que cuidar todo. Hasta el 30 de noviembre, recaudamos 480 millones de pesos menos de lo que estaba previsto. Para un municipio es muy importante. Tuve que estar parado arriba de los números y pagamos en tiempo y forma los sueldos y aguinaldos. Y con los proveedores terminamos con un déficit muy controlado".

"Se vive con mucha tensión porque todos quieren hacer algo. Hace poco vino la gente de El Cielito para ver si armaba o no el Festival de la Sierra. Y no lo puede armar. Les tuve que decir que no, porque ojalá en febrero estemos bien, pero tengo miedo y dudas", advirtió.

"La gente se está comportando mal, porque interpretó, cansada, que esto estaba terminado. Esto no terminó, estamos en la primera ola, aumentando los casos, la segunda ola va a venir y el virus esta mutando, con más violencia y es más rápido el contagio. Y va a ser más letal. Y encima nos encuentra con una economía que está en el abismo", analizó.

"Si nosotros no nos cuidamos y tenemos una segunda ola, va a ser un llanto permanente, por eso le pido a la gente que no haga encuentros masivos", imploró.

"LA GENTE NO SE PUEDE JUNTAR Y NO LOS PUEDO ANDAR PERSIGUIENDO"

Respecto del relajamiento de la sociedad en algunos cuidados sanitarios y lo ocurrido en Navidad, con los jóvenes celebrando en el dique, sin ningún tipo de prevención en relación al Covid, algo que lamentablemente, se descuenta que pasará en la madrugada de este 1 de enero, el Intendente levantó el tono de voz, se mostró ofuscado y anticipó que "vamos a controlar más", pero luego declaró: "soy el Intendente de una gran ciudad, esta ciudad va a tener otro Intendente y va a seguir creciendo. Tiene un potencial emprendedor extraordinario, una economía diversificada extraordinaria, se trabaja bien lo público y lo privado, hemos trabajado mucho con la gente más humilde, con toda la parte social y de alimentación. Pero no soy el Director de un jardín de infantes. La gente no se puede juntar y yo no los puedo andar persiguiendo. Cerré el playón del lago, ahora cierro el curvón, se me van a ir al Parque de la Industria (Murallón). Cerramos eso, se van a ir al Parque del Bicentenario. Resulta que hay tiros en la Movediza, y la policía tiene que salir corriendo porque un tipo sacó un trabuco y tiró tiros. No tengo cien mil policías, no puede ser así. Tenemos que ser educados y aceptar las reglas del juego. Tenemos que desbaratar las fiestas clandestinas, el otro día desbaratamos tres y ¿Qué pasó? De las tres que fiestas que cortamos, ¡se vinieron al curvón!".

"Vamos a hacer una apertura para los bares y restaurantes, para que estén más tranquilos, con protocolo y se queden un rato más y no tengan que ir al curvón. Vamos a tratar de controlar, pero no se puede. El otro día la policía quiso bajar y les tiraron cascotes a los patrulleros. Yo no quiero que salga corriendo nadie y que nadie se lastime", manifestó.

Lunghi apuntó a "la conducta y la libertad responsable" y consideró que "estamos en una guerra virósica. Tuvimos antes dos guerras mundiales con tiros. Esto es lo mismo. Hay más de 80 millones de infectados en el mundo y más de un millón y medio de muertos".

Finalmente, anticipó "un año 2021 difícil, muy difícil, si no hay grandeza de todos los colores políticos?, muy difícil. Si empiezan a jugar ya en febrero o marzo con la parte electoral, y si la gente no toma conciencia de lo que estamos viviendo, va a ser un año difícil".

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