12 de septiembre de 2020
Quizá en la ciudad es más fácil, o menos difícil, poder
tener acceso a la tecnología y a internet. Pero en las Escuela rurales, en este
caso la Escuela Nro. 15 de De La Canal, es mucho más difícil, más complicado
poder tener acceso a una computadora, a internet o simplemente tener señal
suficiente, para aunque sea, realizar una llamada.
Eliana Arascaeta es docente hace 11 años y desde hace 4 que
está a cargo de la Dirección de la institución que cuenta con 51 alumnos.
Sobre el comienzo de la cuarentena que conllevó a la
suspensión de clases contó "nos fuimos de la escuela pensando que era solo por
15 días. Fue muy difícil, después se fue complicando todo y fuimos cambiando la
dinámica. Lo primero que hicimos fue tener en cuenta la dinámica de la zona en
la que está nuestra Escuela que obviamente es muy distinta a la de la ciudad.
Tener una clase de Zoom en el campo es imposible, apenas tienen la posibilidad
de recibir mensajes por Whatsapp, algunos solo pueden recibir audios o videos,
pero no pueden tener una llamada. También pensamos nuestra dinámica a la
realidad que los chicos viven en el campo que es muy diferente a la de la
ciudad. Los primero días de la cuarentena, donde la ciudad se detuvo, en el
campo la actividad continuó porque no puede parar el sector productivo, el
tambo siguió, a los animales hay que atenderlos, el trabajo continuaba. Por
todo esto se tomaron varias cosas en cuenta, primero la realidad de cada
familia, la conectividad y también buscar preservar el clima intrafamiliar, que
la escuela no creara un conflicto, que tuvieran que estar detrás de la tarea no
es algo que desgaste a la familia".
"Armamos un plan de continuidad para esos días, que después
se fue extendiendo, y hacemos una evaluación semanal, donde revisamos el plan y
también charlamos y evaluamos la situación por la que atraviesa cada docente,
porque a nosotros también nos pasan cosas. Tenemos una mirada integrada de lo
emocional, tanto de los docentes como de los alumnos, saber qué es lo que le
pasa a cada uno de ellos. Hubo que hacer un montón de miradas, de evaluaciones,
el equipo que tengo tiene mucha capacidad para reinventarse, constantemente
están trabajando y pensando la manera para que el chico no se aburra, que no le
sea tedioso, son muy creativas", detalló.
En algunos casos llevó a que fueran los propios docentes los
que se acercaban hasta las tranqueras de los campos, para que pudieran tener el
cuadernillo porque no había forma que tuviera acceso a internet "esto lo hizo
una docente que vive en De La Canal. Son muchas las personas que nos ayudaron,
pero el Almacén Lasarte Hnos. de De La Canal se convirtió en un lugar de
encuentro. Nosotros les solicitamos si podían acompañarnos, si los chicos
podían dejar los trabajo ahí y ellos enseguida nos dijeron que sí. Así fue que
se convirtió en un nexo para repartir los cuadernillos, que los chicos pudieran
llevar los trabajos que les proponían los docentes y así fue que el Día de la
Bandera las acercaron y la gente del Almacén las colgó en el mostrador. También
desde allí se repartieron los regalos del Día del Niño que les dejamos a los
chicos, vamos a estar siempre agradecidos a ellos".
Respecto del trabajo diario que realizan entre el equipo
docente dijo "siempre le digo a las docentes, de lo poco o mucho que hayan
hecho, valorar lo que hicieron y reconocérselo. Después de las vacaciones, que
los veníamos medios bajoneados, decidimos hacer una competencia entre dos
bandos, en la medida que vaya cumpliendo con la tarea van sumando puntos para
sus equipos. Vamos, constantemente, buscando opciones para motivarlos. A
nosotras como adultos nos cuesta, imaginamos que a ellos aún más. En la reunión
por el Día del Maestro, que fue muy raro, era un mar de lágrimas. Nosotras no
nos formamos para esto, nosotras queremos estar en el aula con los chicos. Por
más que armemos videos, o mandemos audios, hay muchas cuestiones que se dan en
el orden emocional, en el contacto físico, en el encuentro día a día, que no se
transmiten por una pantalla fría".
"Fui a repartir los módulos alimentarios me encontré con una
alumna en la tranquera esperando y no me dio tiempo a decirle que tenemos que
mantener el distanciamiento que ya me estaba abrazando, y yo la abracé. Es muy
difícil, nosotras todos los días los esperamos en la puerta de la escuela y los
recibimos con un abrazo, va a ser muy difícil volver a una escuela sin estas
costumbres que son tan hermosas", finalizó Eliana Arrascaeta.
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