30 de diciembre de 2010
Néstor Auza rompió el molde al publicar una idea que podría atacar el "problema de fondo" del déficit habitacional que sufre la ciudad, al sostener que el municipio debería comprar tierras a bajo costo para obtener 7.000 lotes, que se destinarían a las clases más postergadas, hoy imposibilitadas de conseguir un terreno para soñar con la casa propia.
El ambicioso proyecto del concejal justicialista revela que la comuna tendría que inyectar unos 60 millones de pesos, que podría gestionar vía empréstitos y saldarlo a 5 años mediante un fondo fiduciario.
Para el dirigente opositor, el Estado local debería poner la mira en los campos que no están siendo utilizados con fines agropecuarios, pues son los de menor costo. Estas grandes extensiones -agrega- luego podrían lotearse, apuntando a un proceso de urbanización en sectores alejados del microcentro, donde los valores del mercado inmobiliario resultan onerosos.
En diálogo con LA VOZ, Auza aclaró que la rutilante propuesta primero fue difundida por los medios de comunicación, para que "el Ejecutivo, si lo considera conveniente, pueda tomarla, modificarla, y expedirse al respecto".
Es conocido el nulo nivel de diálogo entre el veterinario del FPV y las huestes lunghistas, protagonistas de un prolongado enfrentamiento político. Incluso Auza aventuró al respecto de su plan: "al principio la idea será rechazada, la estrategia suele ser esa, pero con el tiempo quizás la tomen en cuenta", refirió en dirección al Gobierno comunal.
Ejemplificó más tarde: "se acuerdan cuando fomenté el parque tecnológico de la Universidad, dijeron que era una locura impracticable, ahora el Ejecutivo pone en el presupuesto fondos para comprar terrenos para esa finalidad".
Lo cierto es que Auza, más allá de su mala relación con la administración radical, siente que está realizando un aporte en su calidad de concejal. "El relevamiento catastral deberá hacerlo el Ejecutivo, que cuenta con esa información", manifestó.
En definitiva, el legislador sciolista sostiene que la Municipalidad debe "atacar el problema de fondo de la vivienda, adquiriendo terrenos a bajo costo".
Para concretarlo, resultaría imperioso un "compromiso público-privado, es la única solución para los sectores que no comprendidos en la clase media-alta, cuyo poder adquisitivo les permite financiar un lote".
Agregó más tarde que "esto se está trabajando a nivel nacional, es clave incorporar tierras al sistema urbanístico por el enorme déficit habitacional que vive el país", diagnosticó.
Particularmente Tandil tiene obstáculos adicionales a los del contexto argentino, con el elevado costo de sus tierras y la revalorización del sistema inmobiliario, subrayó el entrevistado.
Auza pronosticó posteriormente: "tengo miedo que dejemos pasar el tiempo, negemos las ideas y luego se multipliquen las tomas, ocupaciones y otros conflictos".
Por eso destaca que la comuna tendría que ir por las tierras de menor costo; de "alrededor de 500.000 pesos la hectárea". Por cada hectárea, se podrían sublotear 50 parcelas, cuantificó.
Consultado por la llegada de los servicios básicos a las zonas a urbanizar, Auza llamó a "flexibilizar las leyes vigentes" que datan de 1977 y luego refrendadas en el 83?, donde se limita la posibilidad de ampliar las prestaciones a los sectores más alejados de la planta urbana.
"Este es problema socioeconómico sin precedentes, y hay que darle respuesta", aseguró Auza sobre la demanda habitacional, cuyas repercusiones derivaron en los resonantes hechos de La Movediza y Smata en Tandil, y violentos episodios en Capital Federal.
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