10 de mayo de 2010
A la espera de la resolución judicial, habida cuenta de la frustrada conciliación propiciada entre los ocupas de Smata y el municipio, el Ejecutivo debe responder sobre un informe socio ambiental que los peritos oficiales hicieron acerca del barrio tomado. El documento en cuestión describe y ventila situaciones cruentas que hacen a la marginalidad que seguramente ningún tandilense sueña.
Este Diario accedió al informe en cuestión, elaborado por asistentes sociales del área pericial del departamento judicial citados a tal efecto, y la descripción no hace más que reflejar una pobreza estructural que el mero asistencialismo no ayudará a salir.
A modo de conclusión, cuenta el documento que los grupos que ocupan las viviendas del Barrio Smata tienen escasos activos sociales (redes sociales y familiares, además del capital humano de la familia) y casi nulo el acceso a la estructura de oportunidades.
Se trata de hogares sin las siguientes técnicas y servicios comunales: provisión de agua, de redes cloacales o camión atmosférico, provisión de energía eléctrica, recolección de residuos, transporte público, teléfono público y calles pavimentadas.
En cambio, contabilizando la distancia a pie, este grupo poblacional cuenta con el centro de Salud Belgrano y la Escuela Nº 22, como referentes institucionales dentro del área de influencia.
En forma cercana, no se advierten espacios para juegos o recreo comunitario. El que es utilizado por las familias para tal fin, es el mismo que recibe la basura para ser quemada y los deshechos del baño de aquellos que no cuentan con pozo ciego en la unidad habitacional que ocupan, con el consiguiente riesgo para la salud que esto encierra.
En la población expuesta, el primer lugar lo ocupa el que representa el indicados de privación, referido a la escasa capacidad de subsistencia (NBI). En segundo lugar, están los hogares con más de tres niños de 0 a 12 años, con mayor dependencia a la estructura de oportunidades. El tercer lugar corresponde a los hogares con jefatura femenina, en este caso con desprotección para ella y los miembros de su familia.
La femenización de las unidades familiares, o sea mujeres jefas de hogar o mujeres a cargo de la crianza, funcionan como sostén precario de su grupo. Esta precarización también está puntualizada en que la mujer está situada en desventaja en el mercado laboral y en el sector informal de la economía.
La ocupación de los hombres se da en trabajos temporarios y sin inserción en la legislación laboral.
Los planes sociales y otros ayudas, no han logrado bajar la situación de indigencia descripta.
El entorno, si bien no deja de tener una influencia paisajística, al no existir limitada la zona agreste a la habitada, pone a esta última en un lugar acechado por la maleza y animales. Además, el reconocimiento del grado de incidencia que esto tiene para la salud de los habitantes del barrio.
El informe advierte la indigencia, como consecuencia del mayor empobrecimiento de los residentes que, ya eran pobres estructurales o históricos.
La situación de calle, la imposibilidad del pago de un alquiler y otras variables, entre ellas la inaccesibilidad a una vivienda, son las que definen y determinan el hoy y las situaciones anteriores desde lo socio habitacional de los que viven en el lugar.
Se trata de hogares carenciados, con baja probabilidad de superar la condición de pobreza, encontrando indicios sobre el aumento de la pobreza crónica (situación de calle).
Teniendo en cuenta la elaboración del material recolectado y solo a modo de contextualizar, se concluye que la población del barrio Smata tiene su conformación un alto número de niños.
La falta de mantenimiento de las áreas circundantes al complejo habitacional, incide en la calidad de vida, entendiéndose que esta debe ser saludable. La población se caracteriza por una cierta marginación y aislamiento.
DETALLES DEL RELEVAMIENTO
Según la tarea de relevamiento efectuada los días 28 y 29 de abril, se contabilizó una población total de 152 personas en el barrio de mención. De estas, 74 son adultos (49 %) y 78 menores (51%).
El total de personas, se organiza en 35 grupos familiares, de los cuales 10 de ellos están a cargo de mujeres y 25 a cargo de hombres. Así también, 5 unidades habitacionales están cada una de ellas ocupadas por una persona.
Forman parte del universo: tres embarazadas y dos considerados como “otros adultos”.
Sobre la cobertura médico-asistencial (obra social), subsidio, ayuda económica y otro beneficio asistencial, se recopiló que 30 grupos familiares concurren al efector de salud barrial y al efector público (Hospital de Niños y el Santamarina). Un grupo familiar, realiza su atención médica en el efector que corresponde a su obra social.
Con respecto a los subsidios, ayuda económica u otro beneficio social, siete personas reciben planes sociales provenientes de la provincia de Buenos Aires. A saber: Plan Mas Vida y Barrios Bonaerenses. Dos personas perciben pensión por madre de más de siete hijos. 17 familias, la asignación universal por hijo, otorgada por el Gobierno nacional. Una docena de grupos familiares reciben bolsas de alimentos secos y en algunos casos garrafas, otorgados por la Municipalidad.
Nueve grupos familiares no reciben ningún tipo de ayuda estatal. Tres que cuentan con el aporte familiar como parte de sus sostén.
La variable de “ingreso”, no operó como principal instrumento de medición. Los beneficiarios de planes asistenciales son entendidos “de empleo” o sea a los fines estadísticos el Indec los considera “ocupados”. Se tuvo en cuenta la insuficiencia de consumo de ciertos bienes y servicios.
Sobre las características del entorno físico en que se encuentra ubicado el barrio, se describe que el complejo habitacional está rodeado de terrenos baldíos, con árboles ubicados en línea que aparecen como demarcatorios de espacio. La calle de acceso, funciona con igual fin y el amplio terreno previo hace a la impronta del barrio.
Los terrenos baldíos (ubicados dentro del barrio y aledaños a este) están poblados de maleza, deshechos de basura quemada y sin quemar. Se hace mención a la presencia de roedores, perros callejeros y otros, serpientes e insectos como arañas y alacranes, con distinto grado de toxicidad.
Acerca de la inexistencia de los servicios públicos, se reseña que han sido reemplazados por los residentes de distintas maneras.
El agua es obtenida a partir de una manguera que se extiende desde el obrador hacia el barrio. La mayoría de los habitantes, dispone de ella a través del agregado de igual dispositivo hasta su vivienda (26 casos), y otros acarrean utilizando baldes o bidones (14 casos).
Sobre la evacuación de líquidos cloacales, 14 viviendas cuentan con pozos ciego y 15 depositan sus necesidades fisiológicas en tarros y los vacían en terrenos adyacentes.
La elaboración de los alimentos y la calefacción, se produce a través de la utilización de gas envasado y leña.
La luz eléctrica es reemplazada por la utilización de velas y lámparas de gas. Los residuos son depositados en terrenos aledaños para luego ser quemados.
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