10 de marzo de 2011

Locales

Locales. El colegio Sábato abrió su ciclo lectivo

Junto al mástil del gran patio central abierto presidieron la reunión el rector, contador Roberto Tassara; su secretaria académica general, profesora Mabel Pacheco; el director, licenciado Tomás Landívar y la vicedirectora, profesora Silvia Gallarreta.

Izada la Bandera Nacional por parte del Rector y la profesora Pacheco, entraron tres banderas de ceremonia. La Nacional portada por la abanderada Julieta Copes, en compañía de los escoltas Leandro Rinaldi y Laureano Cifuentes. La Provincial, a cargo de Camila Ormar, junto a Pierina Marzocca y Martín Fernández Curuchet, y la de Unicen llevada por Dolores Urquiza en compañía de Bruno Giacomelli y Franco Lenzi.
Entonadas las estrofas del Himno Nacional Argentino abrió las oratorias el director, profesor Landívar, quien dio la bienvenida al nuevo año de clases. Recordó que “el 7 de marzo de 2004 abrimos las puertas de esta institución. Teníamos 70 alumnos de primer año del entonces nivel polimodal. En el año 2006 completamos la matrícula de dicho nivel y en este 2011 completamos la matrícula de la Escuela Secundaria de 6 años que surgió como consecuencia de la nueva ley Nacional de Educación”.

“En este 2011 – agregó -- nuestra Escuela Secundaria alberga a 365 alumnos. Han pasado nada más y nada menos que 7 años de intensa vida institucional. Y hoy, nos enorgullecemos al contabilizar 280 egresados, hombres y mujeres que continúan haciéndose a sí mismos y a la sociedad en la que viven, construyendo la realidad con las herramientas intelectuales y los valores que tratamos de promover en la escuela”.


EL MISMO ESPIRITU ORIGINARIO
“Nuestra escuela vive y crece, atravesada por el espíritu originario de integrar la diversidad, de contener para nivelar desde la desigualdad existente al inicio de cada año y cada ciclo y, así, junto a la Universidad y en sintonía con el paradigma educativo nacional vigente, contribuir al crecimiento de nuestro pueblo”.

“No nos cansaremos de repetir -enfatizó- que para alcanzar una sociedad justa es condición indispensable promover una construcción amplia e inclusiva, desde y con todos los actores. Para ello debemos formar “en” y “para” la participación. Debemos dar voz a los sin voz, y esto no significa solamente dar la palabra al otro, sino darle lugar y sentido a la palabra del otro. Y esto es Educación, lograr que el otro pronuncie una palabra con sentido”.

Leyó luego el Director, “Queremos personas que se informen antes de hablar, que piensen por sí mismas, que sean autónomas y conscientes del poder de la palabra. Personas que recuperen la palabra devaluada, desde la sensatez que da la responsabilidad de saberse protagonistas de la historia”.


EDUCARNOS ENTRE TODOS
“No es fácil, todos estamos haciéndonos a nosotros mismos mientras hacemos la realidad. Todos tenemos limitaciones, dudas, contradicciones. Solo se trata de darnos cuenta de esta complejidad y aportar nuestro saber y nuestra ignorancia para educarnos entre todos, cada uno brindando lo mejor que tenga para ofrecer”.

“Este camino que proponemos desde la Escuela demanda de ustedes una activa participación y el esfuerzo necesario. Nada se consigue sin trabajo, deben saberlo. No les proponemos el camino fácil, el cómodo. Le proponemos un camino que, en línea con la alegría, con las ganas de vivir y de soñar, requiere de la responsabilidad del trabajo cotidiano. Los invitamos a sumarse con fuerza y responsabilidad a esta tarea de educarnos, los invitamos a sumarse con la misma fuerza con la que quieren o deberían querer hacer un mundo mejor”.

Este proceso demanda también una activa participación de la familia. Sin ella trabajando en conjunto con la Escuela, no se alcanzarán los resultados indicados. Tampoco se alcanzarán tales resultados si no logramos el acuerdo y compromiso de todas las personas que trabajamos en la institución”.


INVITACIÓN AL COMPROMISO
“No es fácil construir acuerdos inclusivos, de hecho -reconoció- habitualmente discrepamos en muchas cuestiones o estilos, y eso no es tan malo, eso es parte del hacer y del saberse en constante cambio. Lo que no debemos permitirnos es la apatía y la indiferencia, por eso invitamos a todos: alumnos, padres, personal de la escuela, a comprometernos con un proyecto centrado en la esperanza y en la convicción de que la Educación es la única posibilidad que tenemos para dignificarnos como personas.
“Dicho esto, con el sincero deseo de apelar a la revitalización del compromiso que hasta el momento observamos en los que hemos puesto el corazón en este proyecto, quiero dar la bienvenida a los alumnos, que con tanta ansiedad desean que esta apertura concluya para comenzar con sus clases”.

“Muy especialmente, les damos la bienvenida a los que comienzan en nuestra escuela primero y cuarto años. A ellos queremos decirles que hay cosas peores, que todo pasa. En serio, queremos que se sientan cómodos, esta es la escuela que se creó para ustedes, en consecuencia, van a encontrar en ella un ámbito, un lugar, donde sentirse acompañados. Esperamos estar a la altura de las circunstancias”.

“Por último -señaló Landívar- quiero solicitar disculpas por las molestias que la construcción de aulas ocasiona para todos. Distintas razones técnicas impidieron que hoy contemos con las nuevas aulas, cuya entrega se ha demorado. Lo lamentamos mucho pero son los dolores del crecimiento”.


DEL RECTOR
“Es bueno apreciar las ansiedades de los jóvenes por empezar a estudiar; es bueno ver el acompañamiento de las familias; es bueno escuchar las palabras del Director, absolutamente comprometido con este proyecto que nuestra Universidad inició hace 8 años; es bueno que la Educación Pública se siga enalteciendo, mejorando e incluyendo con equidad a las nuevas generaciones, para poder garantizar la mejor calidad de vida posible”, dijo a su turno el recto Roberto Tassara.

Pidió luego “disculpas por las obras de ampliación inconclusas todavía”, asegurando que “prontamente estarán disponibles. Nuestro director de Obras, Hugo Lendez, nos acaba de asegurar que dentro de un mes y medio estarán listas las nuevas aulas de ampliación”, obra situada sobre el ala este de la Escuela, frente a la calle Sandino.

Agradeció, finalmente, a toda la comunidad del Colegio porque realmente está muy comprometida con el proyecto que viene teniendo logros que mucho felicito. Vaya el agradecimiento también a todas las familias que confiaron y confían en el proyecto y en la Educación Pública”.

Anunció, además, antes de declarar formalmente abierto el ciclo lectivo, “nuestro trabajo intenso dedicado a la regularización de la planta docente de este Colegio y a la mejora de los salarios” y que de acuerdo con el convenio que acabamos de firmar en el Ministerio de Educación y la Anses todos los alumnos y docentes de las escuelas preuniversitarias, a través de nuestro convecino Diego Bossio, tendrán pronto sus respectivas netbocks, recursos tecnológicos tan importantes para cada uno”.


Sí, fue bueno (título para recuadro adjunto)
La misma arboleda que hasta horas antes despertara la admiración del turismo porteño invasor de nuestras faldas serranas flanqueó hoy a cielo abierto, en el arranque lectivo, el siempre confortable espectáculo de hijos, padres y educadores juntos tras un mismo fin: educar y educarse.

En esas instalaciones repletas de historia, allí, en Lobería y Richieri, adolescentes de guardapolvos impecables y caritas inteligentes de ojos inquisidores, esperanzados, iniciaron la maravillosa aventura anual de aprender. La mayoría, cursando un nuevo año; la minoría, plenos de esa especial emoción del recién llegado al secundario.

Canciones patrias, conceptos alusivos, bienvenida, promesas vestidas de blanco, anuncios y punto de largada hacia el conocimiento. Todo, en una mañana expectante, sólo surcada por cantos suaves de pájaros curiosos y con el murmullo del diario trabajo tandilense cual música de fondo.

La muletilla elegida por el rector sintetizó el espíritu de semejante paisaje: “Qué bueno”. Sí, tuvo razón, desde que lo visto y oído fue la síntesis de lo que el país espera de sus hijos. Que, en este caso unidos en el Ernesto Sábato tandilense y el Adolfo Pérez Esquivel de Olavarría, con la Unicen de paraguas protector, sigan haciendo y andando el camino educativo que lleve a la formación de ciudadanos capaces, familias fuertes y una Patria digna de ser vivida por todos sus habitantes.

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