23 de febrero de 2008
El concejal Luciano Grasso, integrante de la Comisión de Derechos Humanos del Concejo Deliberante, mantuvo recientes contactos en la Capital Federal con referentes del Instituto de la Memoria.
El organismo está integrado por varias organizaciones gubernamentales y no gubernamentales y entre sus metas se cuenta la recuperación para la sociedad de espacios que han sido utilizados como centros clandestinos de detención o centros de concentración y exterminio durante la época del Proceso, como la ex ESMA, Automotores Orletti, Garage Olimpo y Club Atlético, entre otros. Como parte de esas reuniones, Grasso hizo una visita guiada al predio donde funcionó la Escuela de Mecánica de la Armada, engranaje fundamental en la aceitada maquinaria del terror de la última dictadura militar.
El legislador anticipó que piensa en la posibilidad de que algún representante del Instituto de la Memoria “venga a dar una charla a Tandil sobre estos centros clandestinos de detención”.
La visita dejó a Grasso “una sensación fuerte y muy conmovedora. Pude asistir al sótano, que era utilizado como sector de tortura y a los altos, donde funcionaba La Capuchita. Allí tenían a los detenidos, amontonados, encapuchados y en condiciones paupérrimas, esperando la próxima sesión de tortura”.
A un costado de ese sector se encuentra “el lugar que se utilizaba como sala de parto, paso previo a la comercialización de bebés nacidos en cautiverio”, explicó.
También recorrió un local donde se había montado un taller de trabajo esclavo para el proyecto político de Massera: “Los detenidos trabajaban en una especie de editorial donde los obligaban a leer toda la información ligada al Proceso, escribir y armar notas en defensa de la Dictadura Militar y además de falsificar documentación variada”.
Grasso valoró el trabajo de la organización y consideró “muy importante que ese trabajo se pueda replicar en diversas ciudades del interior del país, en nuestro caso, aportamos cuanto está a nuestro alcance desde el Concejo Deliberante de Tandil y seguimos insistiendo en que hay que ejercer la memoria y tener presente lo que pasó”.
La ESMA fue el centro más importante de detención clandestina, concentración y exterminio de personas, pero Grasso enfatizó: “No tenemos que hacer 350 kilómetros para tocar la realidad que nos duele. Hacemos metros en nuestra ciudad y podemos encontrar La Huerta, el ex ISER, las comisarías o la casa quinta de un particular, todos lugares del horror”.
“Cuando rememoramos la recuperación de la democracia hay sentimientos contrapuestos, por un lado aparece el dolor profundo, pero también la luz y la esperanza que significó el 10 de diciembre de 1983 y luego, un hecho histórico como fue el Juicio a las Juntas”.
Sobre este punto en particular opinó que “no le hemos podido dar como clase política ni como ciudadanos la real dimensión que tuvo, a poco tiempo de haber sufrido el horror, tener juzgados a los responsables”.
“Después corrió mucha agua por el río y hubo cuestiones negativas como el Indulto y las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que tal vez en su momento tuvieron un sentido de necesidad pero terminaron siendo injustas.
Pero afortunadamente y mucho tiempo después, se puede ir avanzando para que llegue la justicia. Lo importante –concluyó el concejal- es ver presos a algunos de estos responsables de la tragedia argentina antes de que se mueran”.
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