16 de mayo de 2013
Cuando transcurrió poco más de un mes del misterioso asesinato de Adrián Luis Gómez, el electricista que apareció con un disparo en la cabeza en su taller de Piedrabuena 160, la causa hoy no tiene sospechosos.
Así lo señalaron a LA VOZ fuentes judiciales, en tanto que el fiscal Marcos Eguzquiza aguarda los resultados de las pericias de ADN ordenadas en el marco de la pesquisa.
De este modo, se desmoronan las hipótesis que vinculaban al constructor Ismael Cambronera, propietario del domicilio allanado en Pinto 1.662.
Días después del crimen, la Policía incautó armas de fuego y prendas de vestir. Aunque, las manchas en la ropa de trabajo -tal como declaró Cambronera en los medios de prensa- corresponderían efectivamente a "Cetol" o antióxido, materiales utilizados por el vecino para su habitual tarea laboral. En tanto que la antigua escopeta de dos caños y el revólver calibre 38, heredado de su suegro, estaban en total desuso y nada tendrían que ver con el homicidio.
Este Diario pudo averiguar que el propio Cambronera se presentó espontáneamente en las oficinas del Poder Judicial de calle Uriburu, poniéndose a disposición de las preguntas que quiera formular el instructor. Aunque por el momento no fue convocado a declarar. Y sí lo hicieron por espacio de horas otras personas que los investigadores consideran valiosos en cuanto al posible aporte de pruebas. Es más, a Cambronera ya le devolvieron la vestimenta y los papeles secuestrados en aquel importante procedimiento policial.
Gómez tenía 65 años y se dedicaba a la electricidad del automotor. El informe obtenido en la autopsia, realizada en la Morgue Judicial de Azul, indica que falleció a consecuencia de un “paro cardiorespiratorio traumático, por herida de arma de fuego, presentando orificio de entrada en tórax región para-central izquierda con orificio de salida en espalda, y otro orificio de entrada sin orificio de salida en zona temporoparietal izquierda y se aloja en nivel occipital central”.
La mujer de la víctima ingresó a la vivienda de calle Piedrabuena en la madrugada del 9 de abril. Alrededor de las 2 encontró al hombre tirado en el piso, por lo que llamó inmediatamente al número de emergencias 911 y a una ambulancia.
Las pistas sobre un posible robo habían quedado casi descartadas debido a que no había faltantes de objetos de valor e, incluso, tenía guardado dinero en efectivo dentro un cajón.
De acuerdo a los voceros consultados, si bien no descartan ninguna línea investigativa, los pesquisas creen que el o los homicidas conocían a la víctima.
Tras el allanamiento, Cambronera exteriorizó que a Gómez lo conocía a partir de un conflicto judicial. En 1993, el hombre dedicado a la construcción aseguró que "cuando compré la propiedad me pidió si lo podía dejar tres o cuatro meses hasta que consiguiera otra cosa, le dije que no tenía ningún problema. En una época tuve agencia de autos, él me hizo algunos trabajos, había una cierta relación. Al principio tenía un trato normal, no había ningún incoveniente. Tal es así que cuando falleció la dueña me dice que compre la propiedad porque él no estaba en condiciones de comprarla y como los padres de esta mujer fallecida eran de Olavarría. El mismo me acompañó hasta la casa de los padres, porque la mujer era concubina de él. Eran personas mayores y les dije que tenía la intención de comprar la propiedad, pero había que hacer previamente la sucesión”.
Luego siguió relatando: “me dicen que por ser de condición humilde no pueden hacer la sucesión, aunque tienen intenciones de vender. Le señalé que me hacía cargo de todos los gastos y cuando se hacía la escritura deducía los gastos de la sucesión. Fue lo que ocurrió. Se escritura, hago los planos y éste hombre me pide tres o cuatro meses. Lo dejo. En ese interín yo me voy a trabajar a Brasil, porque estuve 8 años y venía cada tres o cuatro meses y veía que todos los impuestos estaban impagos. Le pedía que por lo menos me pagara los impuestos”, agregó.
"Siempre aducía que no tenía dinero, que estaba con problemas, hasta que dije a esto tenemos que darle un corte definitivo. Le digo Gómez, si usted no puede pagar, no puedo mantener una propiedad a mi nombre, pagar todos los impuestos y no recibir ningún resarcimiento, ni siquiera lo había alquilado no le hice firmar nada. Todo fue de confianza. Pasó el tiempo y en determinado momento le pedi que me devolviera la propiedad. Me dice de aquí yo no me voy”, aseveró Cambronera.
Finalmente, el constructor perdió el juicio luego de varias apelaciones.
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