11 de mayo de 2010
“Formación Universitaria y éxito académico”, compilado por Sonia Araujo, es una de las publicaciones de la Universidad Nacional del Centro expuestas en el marco de la Feria Internacional del Libro, que se desarrolla hasta hoy en Capital Federal.
La autora recupera y hace un balance de las motivaciones, las perspectivas de investigación y los problemas vinculados con este nivel educativo: la universidad. También ubica el surgimiento del interés por el abordaje de esta área del sistema educativo en el contexto argentino, y en relación al interés creciente de los organismos internacionales por este sector de la educación en los procesos de globalización e internacionalización durante la última década del siglo XX.
Específicamente se analizan los efectos de un programa aplicado en la universidad pública de la República Argentina denominado Programa de Incentivos a los Docentes Investigadores- creado por Decreto 2427/93- en el caso de una institución universitaria la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.
El estudio si bien se realiza en la Unicen, pasa de un enfoque “nacional-local” a otro “internacional”. Aborda el impacto de la política de incentivos a la investigación en el trabajo académico en general y en los hábitos científicos del profesorado universitario.
La autora considera el Programa de Incentivos a los docentes- investigadores como una de las primeras iniciativas de institucionalización del Estado Evaluador. Esta expresión fue acuñada por NEAVE (1988), y hace referencia a una nueva forma de construcción de las relaciones Estado- Sociedad- Educación Superior, instaurada en los países de Europa Occidental hacia principio de los años ochenta.
El Estado Evaluador creó nuevas formas de planificación y sistemas de control e introdujo asimismo en el lenguaje, términos provenientes del mundo de los negocios.
Trata de otorgar visibilidad a los aspectos no contemplados en la agenda de la transformación de la educación superior, y arrojar luz sobre los aspectos implícitos y más oscuros de la misma.
Por ello a lo largo de su investigación juega con las dos caras del programa: la explícita, ligada a los objetivos de la política gubernamental y la implícita que recoge la percepción de los implicados en el programa, el profesorado universitario, integrado al mismo.
La relación incentivos-evaluación de desempeño y rendición de cuentas -para la autora- suele constituir además de una obsesión cotidiana la finalidad extrínseca del propio trabajo y el origen de conductas que poco tienen que ver con el ideal humboltiano de la búsqueda desinteresada de la verdad en el ámbito universitario.
Además se trabajan los efectos colaterales o implícitos no previstos en el programa pero que son una consecuencia ineludible. Refiere conductas que clasifica como poco honestas o fraudulentas y que son promovidas por la política de incentivos.
El fraude académico, en sus formas épicas, líricas, trágicas y hasta industriales, si bien ha existido siempre, en un contexto en que el ser investigador otorga prestigio y el incentivo es un complemento salarial significativo, presionaría al profesorado a actuar con esas conductas (plagio, duplicación de publicaciones, fabricación de datos; fabricación de títulos y credenciales, inflado del currículo etc.).
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