19 de agosto de 2010
El enfermero del Hospital Mario César López, sospechado de presuntas anomalías en el manejo de medicamentos en el centro asistencial municipal, presentó su descargo bajo el amparo de su abogado, doctor Claudio Castaño.
El profesional, imputado por el instructor del sumario administrativo, descartó las acusaciones que se le endilgan, a la vez de achacar contra funcionarios del ente descentralizado por el supuesto desmanejo administrativo en el otorgamiento de medicamentos, más precisamente la morfina, elemento que mereció incluso la intervención de la justicia, aunque en esta instancia, para el fiscal interviniente aún no hay elementos que acrediten alguna responsabilidad penal del enfermero.
Precisamente de esta instancia se vale el acusado para descartar cualquier tipo de responsabilidad sobre el hecho ventilado, detallando que la Instrucción Penal Preparatoria “fue archivada sin siquiera recibirme declaración en los términos del 308 del CPP, ni notificado de la formación de causa en mi contra. Es decir, nunca fui procesado por el delito que se me imputa administrativamente”, espetó.
Según el descargo que obra en Legales y que quedará sujeto a la junta de disciplina municipal y, consecuentemente, a criterio del jefe comunal, “no surge ni remotamente cuáles son los cargos que se acusan” al profesional.
Respecto a la instrucción, manifestó su total disconformidad con la imputación, “dado que mi suspensión, supuestamente a los fines de no entorpecer la investigación, cabe preguntarse qué se hizo al respecto, con el objetivo de que no se sigan reiterando los faltantes”.
También se alude a la “abstracta imputación”, habida cuenta que el instructor sumariante consideró “innecesario describir mi conducta típica, sólo aporta un grado de participación, pero no se sabe de qué manera él cree que participé, tampoco nadie ha descripto tal circunstancia”.
En otro párrafo del descargo y respecto al faltante de morfina del stock hospitalario, el defensor del enfermero entendió que “no es tema que se relacione o deba relacionarse con los hechos que se me endilgan, tratando así de oscurecer un panorama muy claro y muy conocido por los agentes hospitalarios, y por otro lado, de apuntalar una acusación sobre mi persona que se deja ver a todas luces totalmente endeble e insuficiente”.
Criticando la intervención del director administrativo del Hospital, Daniel Binando, se añade que resulta sospechoso y escandaloso el faltante de morfina, subrayando que “lo meridianamente descabellado es el hecho de que el director administrativo no sea considerado al momento de instruir los sumarios correspondientes, con el agravante de formar parte del staff hospitalario en la actualidad y ser él quien sí podría entorpecer la investigación y no lograr dilucidar una realidad real, u no una realidad virtual que el mismo director intenta infructuosamente pergeñar, no logran su cometido dado su enanismo académico”.
Finalmente, Castaño formuló la recusación del instructor sumariante Juan Claudio Morel “dado que el mismo ha formado su convencimiento y emitido opinión en el presente sumario”, como así también se requiere al Intendente que aparte de manera preventiva a toda cadena de mando por sobre el enfermero acusado, “incluyendo a quien desde un primer momento debió ser apartado como es el caso del director administrativo, Daniel Binando, por estar estrechamente vinculado a la causa, y sobre quien pesan pruebas suficientes e indicios vehementes de la posible comisión de irregularidades administrativas”.
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