1 de diciembre de 2009
Densas repercusiones generó la noticia publicada por este medio acerca de una investigación judicial como interna en el Hospital que busca dilucidar la posible comisión de delitos sumamente graves de comprobarse en las respectivas causas.
Más allá de las escuetas declaraciones que vertieron las autoridades sanitarias (ver aparte) confirmando lo informado desde éstas páginas, la novedad de la jornada de ayer en el caso surgió cuando el enfermero involucrado en las sospechas se apersonó en la sede de fiscalía y deslindó cualquier responsabilidad del presunto ilícito que se hubiera cometido en el centro asistencial.
Pasadas las 10, el enfermero se presentó con la intención de prestar una declaración testimonial cuyo relato resultaría una especie de contra denuncia de lo que dice haber sido víctima por parte de una mujer que estuvo internada en el Hospital.
Frente al fiscal Gustavo Morey y la instructora judicial María Andrea Brogno, declaró que se encuentra trabajando como enfermero hace dos décadas, y resulta supervisor de enfermería en el hospital Santamarina como el de Niños.
Así luego detalló que a las 14 del viernes 27 de noviembre ingresó al trabajo y se presentó en el departamento de enfermería, donde se encuentra con el supervisor general, quien le comenta que había una denuncia de una paciente de Salud Mental, aduciendo que él la había suministrado morfina. El mismo supervisor le dijo que aún no había llegado notificación alguna pero que no era conveniente que se quedara trabajando hasta no tener la notificación la cual la recibiría el lunes.
Tras mostrar al agente judicial la notificación que refiere a un decreto por el cual se inicia un sumario interno, aludió que el único conocimiento que tiene de los hechos de la notificación en cuestión en la que se enteró que la mujer se encontraba internada la semana pasada en Salud Mental, y la paciente le manifestó a la supervisora de enfermería que él le había suministrado morfina, sin especificar fecha ni lugar donde se la suministró.
El enfermero quiso aclarar frente al fiscal que desde el mes de febrero hasta la fecha está como supervisor de enfermería, y su función es controlar catéteres, vías periféricas, aspiraciones, limpieza del área, control de registro de carpetas de enfermería, dejando constancia de que como supervisor no suministra medicamentos a pacientes, esta tarea en cuestión la realiza la enfermera de turno. El solamente lo hace en casos de emergencia y previa indicación y solicitud médica.
EL HECHO
Tal se anticipó, un grave como delicado hecho que hasta la fecha había sido guardado con absoluto hermetismo se está investigando en la esfera judicial, que podría desencadenar en un escándalo para la administración del ente descentralizado hospital Ramón Santamarina. Anoticiados del presunto delito, desde el municipio ya se encomendó un sumario administrativo, del cual incluso ya fue designado un instructor sumarial y se suspendió a un empleado municipal que estaría involucrado en la irregularidad.
El intendente Lunghi firmó un decreto por el cual se suspendió provisoriamente por 60 días al enfermero hasta tanto se avance en la investigación interna como judicial, que permita esclarecer lo que fue detectado en el Hospital vía una denuncia.
A priori las hipótesis aluden a la posible comisión del delito tipificado como hurto de medicamentos, como así también el ejercicio ilegal de la medicina o adulteración de documento público.
Al respecto, la primera de las situaciones plantea que simplemente el enfermero sospechado pudo retirar droga con fines no claros, ya sea para su consumo personal -hurto- o la comercialización. Sucede que para retirar medicamentos de la farmacia requiere de un formulario que debería constar la firma de un médico responsable. Allí surge la sospecha de la falsificación de la firma o bien la participación de algún profesional más en el presunto ilícito.
Cabe consignar que a priori se entiende que en la farmacia queda asentado todo lo que se retira en cuanto a los recetarios u ordenes de medicamentos.
Por lo que trascendió de la investigación judicial, la causa se inició cuando la policía tomó conocimiento de una mujer que fue internada en psiquiatría con síntomas de abstinencia. Allí habría surgido la denuncia que afirmó que la droga se la abastecían desde el propio centro asistencial, lo que mereció la rápida apertura de una causa en la Seccional Tercera y su consecuente derivación a sede fiscal.
Confirmación oficial
Una vez hecho público el caso, desde la dirección médica del Hospital, el doctor Vito Mezzina confirmó la especie, detallando que se tomó conocimiento del caso a través de algunas consultas que hicieron desde la comisaría Tercera, con respecto a una denuncia que efectúa sobre la obtención y consumo de ampollas de morfina a través de personal del Hospital.
“A partir de allí resolvimos la apertura de un sumario interno y la suspensión provisoria del enfermero sindicado en la denuncia”, indicó.
El médico aclaró que “no hay faltante de medicación en el Hospital. La droga que ingresa al Hospital es trasladada a la farmacia y luego se entregan a los distintos servicios de acuerdo a las recetas que estos mismos efectúan para tratar a los diferentes pacientes. No se registran faltantes de la droga sin la emisión de receta”, señaló.
Asimismo, aclaró que “aquí no falló ningún control, lo que aquí ha ocurrido si se comprueba lo que se ha denunciado es un delito, no es lo habitual, lo habitual es que se emitan recetas a los pacientes para retirar los respectivos medicamentos”.
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