14 de julio de 2016
En la sesión de la víspera, el escritor y periodista Néstor Di Paola hizo uso de la Banca XXI para dar a conocer un proyecto para la creación del Centro Cultural “Antonio Santamarina”.
Un siglo atrás, en 1916, el país se preparaba para festejar el centenario de la Declaración de la Independencia. El Intendente Municipal de Tandil era Antonio Santamarina, hijo de don Ramón, el pionero gallego. En determinado momento recibió la sugerencia, casi una orden, de realizar una actividad importante en la ciudad para la fecha gloriosa de julio.
Por entonces, el actual Palacio Municipal se encontraba en plena construcción. Y fue don Antonio, precisamente, quien más contribuyó a que hoy tengamos este imponente Palacio, bellísimo por fuera y exuberante en su interior.
Aquel jefe comunal, apoyaba un brazo sobre un andamio de este edificio en obras, dirigía su mirada hacia los cerros del sur y pensaba en aquella orden de la superioridad: realizar algo trascendente para conmemorar el 9 de Julio. Y Santamarina pensó fundamentalmente en Tandil. Al fin y al cabo, faltaba muy poco para que la incipiente ciudad que tanto amaba, cumpliese también su primer centenario. “¿Por qué no unificar ambos acontecimientos?”, seguramente se habrá preguntado en ese momento de inspiración.
Y así lo hizo. Ese majestuoso cerro del sur era tan bello como lo es ahora, pero se encontraba virgen, pelado, muy solo, como pidiendo alguna manito del hombre para ir juntos hacia un mejor destino. Y en un instante, aquel jefe comunal imaginó el Parque, al que bautizó con el nombre de Independencia, porque de eso se trataba. Celebrar los cien años de Tucumán. Hubo varios actos, pero el más importante se realizó el 6 de julio de 1916, en la cima del cerro aludido. El pueblo todo fue convocado para colocar la “Piedra fundamental” de esa belleza que hoy admiramos y que está constituida por la Portada que donó la colectividad italiana, el Castillo Morisco que nos legaron los españoles, más el monumento ecuestre al fundador, entre otras mejoras. Y como no podía ser de otra manera, el parto de aquella obra gestada en 1916, tuvo lugar el 4 de abril de 1923, el día de nuestro centenario.
Ahora, que la ciudad pujante que tenemos se dirige hacia su bicentenario, estamos en una situación similar. Faltan siete años para el 4 de abril de 2023. ¿Qué le vamos a regalar a Tandil, entre todos…?
CENTRO CULTURAL
Desde hace mucho tiempo la gente relacionada con el quehacer cultural lugareño reclama por la carencia de espacios para desarrollar las múltiples actividades que por suerte aquí coexisten. Y por otro lado, desde hace mucho tiempo se viene hablando de la necesidad de contar con mayores espacios para el cumplimiento de las funciones administrativas del Municipio de Tandil.
Por todo ello, la propuesta concreta que realizo a través de esta Banca 21, señor Presidente, básicamente consiste en imitar los buenos ejemplos. En julio de 1916 se colocó la Piedra Fundamental del Parque, al mismo tiempo que se estaba construyendo este gran edificio. Y ahora debemos proponernos, en esta ocasión, a 200 años de la gran reunión de Tucumán, hacer otro tanto. Para ello, también habrá que ejecutar dos grandes obras de cara al futuro. Por un lado, la construcción del nuevo edificio de la Intendencia Municipal y Honorable Concejo Deliberante.
Y mientras tanto, de aquí a siete años, en el actual Palacio Municipal se irán sentando las bases de lo que debiera ser, a partir del 4 de abril de 2023, el Centro Cultural “Antonio Santamarina”.
El nombre que llevaría dicho complejo, responde a un justo reconocimiento a una de las personas que más y mejor contribuyó al crecimiento, a la estética y a la cultura de la ciudad de Tandil a través de los tiempos. Antonio Santamarina fue un gran benefactor de las artes plásticas lugareñas, con sus valiosas donaciones para el Museo de Bellas Artes. Y no solamente cuando fue intendente, sino incluso durante el resto de su vida, ya que falleció en el año 1974, con 94 de edad. Como si fuera poco, embelleció la Plaza Independiente con esculturas que él mismo trajo desde la vieja Francia, entre otras muchas concreciones. Y desde lo arquitectónico, fue el gran artífice de la elegancia de este Palacio.
Señor Presidente, concejales y concejalas:
Conozco algunos avances que en este sentido ha realizado el Departamento Ejecutivo. Pero sabido es, que si no se adopta la decisión política de otorgar con antelación las partidas presupuestarias, transcurrirán los días, los meses y los años y aquella gran obra alguna vez soñada, se convertirá sólo en eso: en un hermoso sueño.
Quedan siete años por delante. Se trata de dos grandes obras, sin duda con costos importantes. Pero estoy absolutamente convencido de que son emprendimientos posibles de llevar a cabo si empezamos ahora, nosotros mismos, más allá de las ayudas externas que podamos recibir. Como dijera el poeta, “lo imposible es una burla de los dioses”.
Habrá que planificar a partir de ahora mismo y adjudicar recursos, año tras año.
Vamos, que vale la pena. Nos convoca el presente, el futuro, pero también la historia.
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