26 de abril de 2023
El fiscal Diego Luciani denunció al
diputado Máximo Kirchner, a los empresarios Nicolás Caputo, Fabián de Sousa y
Jorge "Corcho" Rodríguez y a exfuncionarios del Banco Nación, entre otros, a
partir de las irregularidades que surgieron del juicio oral y público del caso
Vialidad, donde fue condenada a seis años de prisión e inhabilitación perpetua
para ejercer cargos públicos la vicepresidenta Cristina Kirchner.
En un escrito de 171 carillas, presentado
ante la Cámara Federal, el fiscal enumeró siete diferentes maniobras,
supuestamente irregulares, que surgieron de las pruebas que se ventilaron en el
juicio oral, y en particular de los mensajes hallados en el teléfono celular
del exsecretario de Obras Públicas José López, condenado en varias causas por
enriquecimiento y corrupción.
Muchas de esas maniobras ya forman parte de
investigaciones en trámite, pero otros son hechos nuevos de los que se tuvo
conocimiento a partir de la prueba que se publicitó en el juicio oral.
Luciani destacó que se deben investigar los
mensajes que intercambiaron el empresario Caputo con José López, donde le
reclamaba un pago por una obra. "Así vemos cómo, por ejemplo, el empresario
Nicolás Caputo mantiene comunicaciones con José López (con quien,
aparentemente, tenía una relación personal de amistad) y le solicitó, por fuera
de los canales administrativos correspondientes el pago de distintos
certificados de obra", dice la denuncia.
Caputo integró el círculo íntimo del
expresidente Mauricio Macri, quien supo definirlo como su "hermano de la vida".
Durante el juicio de Vialidad, Cristina Kirchner y sus abogados reclamaron que
se investigaran sus mensajes con José López y cuestionaron a Luciani por no
haber presentado una denuncia. De Sousa es el socio del empresario Cristóbal
López, ambos ligados al kirchnerismo e investigados en la causa Hotesur y Los
Sauces, que espera una definición en la Cámara de Casación. Corcho Rodríguez es
investigado por la Justicia como presunto intermediario de las coimas que el
gigante brasileño Odebrechet admitió haber pagado en la Argentina.
El fiscal agregó que "se observa que el
secretario de Estado López se encargó personalmente de asegurar el éxito de la
gestión solicitada" por Caputo. Luciani remarcó que "el intercambio de mensajes
parece indicar la existencia de prácticas irregulares o, cuando menos, una
conducta mancomunada reñida con el leal ejercicio de las funciones públicas".
Los contenidos de estos mensajes ya son
parte de una investigación judicial en trámite sobre la obra pública. Lo mismo
ocurrió con el caso de Corcho Rodríguez, cuyos mensajes se investigan en la
causa del soterramiento del ferrocarril Sarmiento. Pero el fiscal señala que,
además, De Sousa acude al mismo canal para poder agilizar pagos.
Luciani se detuvo en el caso del Hospital
Materno Infantil de Río Gallegos, cuya construcción supervisaba la presidenta
Cristina Kirchner, a través de su secretario Mariano Cabral y del ahora
ministro del Interior Eduardo "Wado" de Pedro. Dijo que allí "se advierten
irregularidades groseras en un proceso licitatorio". En esos mensajes, José
López le dijo a Abel Fatala, exsubsecretario de Obras Públicas, sobreseído en
el juicio oral, que "debían sacar urgente" la licitación en cuestión. "Tan
urgente era que hasta debían sacarla ?sin estudio de suelo?, puesto que López
había hablado con la presidenta [Kirchner] -"La Pta"[dice el chat]- y le había
dicho que licitaban en 15 días".
Luciani sostuvo que en estos mensajes
"siguen la connivencia, la práctica colusoria que se verifica en la licitación,
la discrecionalidad en el manejo de la cosa pública. En resumen, la falta
absoluta de transparencia con la que se manejó la licitación, avasallando todos
los principios que deben regir las contrataciones públicas".
Los funcionarios se reunían con los
empresarios y finalmente se adjudicó la obra a la empresa Esuco, de Carlos
Wagner, entonces presidente de la Cámara Argentina de la Construcción,
procesado en la causa de los cuadernos de las coimas.
La acusación a Máximo Kirchner
Luciani dedicó un capítulo de su denuncia a
Máximo Kirchner y las conversaciones del teléfono de López que "demuestran la
existencia de nuevas y gravísimas irregularidades en el desarrollo de la
licitación de la obra pública, que, consistía en pavimentar 100 cuadras de Río
Gallegos". La obra "se adjudicó ilegalmente", dijo Luciani, el 22 de diciembre
de 2014 a Kank y Costilla SA -empresa del Grupo Báez-. El contrato se suscribió
el 12 de febrero de 2015 por $216.489.537.
Luciani recordó que no se pudo calificar la
obra por los defectos que tenía el trámite, que el pliego de Kank fue
descalificado y "si se caía la licitación, ya no iban a poder hacerla porque
estaba trascurriendo el último año del período presidencial de Cristina
Fernández".
"Detrás del verdadero armado de la
licitación, estuvo Máximo Carlos Kirchner, junto a su asesor de confianza, el
diputado santacruceño José Matías Bezi. Lo llamativo -e inadmisible- es que
estas personas, que se encargaron de llevar adelante esta licitación
absolutamente amañada y direccionada, no revestían, en ese momento, cargo
alguno que les concediera facultades vinculadas a las obras públicas viales
nacionales, provinciales o municipales", escribió Luciani.
De acuerdo con los mensajes y lo surgido en
el juicio, antes de la convocatoria de la licitación, empleados de Lázaro Báez
"se reunían y conversaban con Matías Bezi, Máximo Kirchner, José López, entre
otros, para definir las calles que iban a ser licitadas y, para fijar el objeto
de la licitación. La falta de transparencia es total, máxime cuando destacamos
que la obra en la que se presentó una sola oferta fue adjudicada a la
constructora Kank y Costilla, que según se acreditó pertenecía al Grupo Báez.
Esto no deja lugar a dudas en cuanto a que, ya desde sus inicios, esta licitación
estuvo amañada y fue ilegalmente direccionada hacia una empresa de Lázaro
Báez".
Cristina Fernández de Kirchner y el ex
secretario de Obras Públicas, José López, en el acto de llamado a licitación
para la construcción de la autovía Pilar-Pergamino, realizada en el Salón
Mujeres Argentinas de Casa de Gobierno, 20/07/2010
"La orden de realizar la licitación para la
obra de pavimentación de las 100 cuadras de Río Gallegos, como así también el
apuro por definir cuáles serían esas 100 cuadras y en adjudicar la licitación,
provenían directamente de los más altos cargos del Poder Ejecutivo, de los
cuales Máximo Kirchner era claro intermediario", señaló Luciani.
Denunció asimismo, que existió un "canal de
pagos privilegiado" en beneficio de las empresas de Lázaro Báez, que fue
"articulado y coordinado" entre dichas empresas, funcionarios del Ministerio de
Planificación y el Banco de la Nación Argentina, a través de Juan Ignacio
Forlón, que fue su presidente entre noviembre de 2013 y diciembre de 2015.
También denunció irregularidades en
operaciones con las empresas Petersen, Thiele y Cruz, Esuco y Equimac. Dijo que
perdieron en las licitaciones contras las empresas de Báez y que su objetivo
era justamente "prestarse a la maniobra", con una oferta perdedora para
"simular una competencia".
Apuntó también a la conducta de Gustavo
José Arturo Galloni, que era titular del Registro Nacional de Constructores de
Obras Públicas, y la conducta desplegada por la ingeniera Paola Kiernan, quien
fue inspectora de la Dirección de Vialidad de la provincia de Santa Cruz.
(La Nación)
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