16 de octubre de 2008

Locales

Locales. El fiscal pidió 17 años de prisión para el acusado de violar a sus hijastras

En lo que resulta la última audiencia por el juicio oral y público en el que se ventila pormenores de la investigación por el presunto abuso padecido por dos hermanas de parte de su padrastro, ayer se sucedieron los alegatos. Mientras el ministerio público pidió la pena de 17 años de prisión, la defensa pretende la absolución, o subsidiariamente la condena mínima de la pena que se pretende desde la acusación, sin descartar incluso que se lo considere inimputable a su defendido. El veredicto del Tribunal se dará a publicidad el martes próximo, a las 13.
Puntualmente treinta minutos después de las 10 de ayer, el juez Guillermo Arecha -presidente del Tribunal- dispuso que el fiscal de juicio, Gustavo Agustín Echevarría argumente su alegato acusatorio, tipificado los delitos en la calificación legal de corrupción de menores y violación reiterada en concurso ideal.
Para el ministerio público fiscal, a lo largo del debate quedaron plenamente acreditados los hechos juzgados. Se corroboró que existieron abusos en reiteradas oportunidades, más precisamente en el período comprendido entre los 6 a 16 años de las víctimas, en diversos lugares bajo modalidades de lo más perversas, con exhibicionismo de videos, revistas, obligándolas a tocarse, a utilizar elementos fálicos, y demás vejámenes, sin dejar de subrayar sobre las penetraciones padecidas y que sirvieron de sustento para ampliar la acusación y hablar de violaciones cuando eran menores de 13 años.
A la hora de abordar sobre la autoría y responsabilidad del imputado, insistió en las pruebas de cargo ventiladas a lo largo del juicio. Principalmente habló sobre los testimonios de las víctimas, a quien el fiscal la consideró “héroes”, por cómo soportaron el padecimiento de los abusos, el poder contarlo y sobrellevarlo, además de soportar la negación y desmentida que todo el entorno, incluso su propia madre, abuela y hermanas, esgrimieron a lo largo del caso.
No dejó de señalar “lo absurdo e inexplicable” que resultaron tales negaciones, especialmente la de la abuela, actitudes que entendió rozan con la complicidad.
Tampoco obvió considerar el testimonio del ex amigo del acusado, quien a pesar de sus contradicciones y curiosas dudas terminó aceptando que vio cómo el hombre tocaba con intenciones poco claras a una de las chicas.
El aporte científico esgrimidos por los peritos intervinientes fueron otros elementos de pruebas relevantes de la acusación.

DESECHAR EL COMPLOTO
Echevarría luego ahondó en el presunto complot que el acusado esgrimió sobre los motivos de la denuncia. El fiscal afirmó que no había que darle entidad, dejando en claro que todas estas especulaciones se sucedieron una vez conocida la denuncia por abusos.
Especialmente el letrado puso de relevancia la intervención de la Tribu, centro de referencia que permitió a una de las hermanas sobreponerse del caso y hoy contar con el carácter y personalidad suficiente como para asumir lo que padeció y poder contarlo, más allá de los trastornos psicológicos que semejantes vejámenes le imprimen a cualquier persona.
Sobre los agravantes, el ministerio público enumeró la circunstancia de haber sido abusadas en presencia de otros menores, la pluralidad de los hechos (10 años de abusos) como de las víctimas, de manera conjunta e incluso entre las dos. La corta edad de las víctimas, la coacción de la que fueron presas.

DEFENSA
Al turno del defensor oficial, Diego Araujo adujo que como primera hipótesis el Tribunal debería considerar que en verdad no existían pruebas suficientes como para acreditar los hechos denunciados, por lo que solicitó la libre absolución de su defendido. De lo contrario, subsidiariamente pidió otra calificación penal al delito ventilado.
Araujo intentó convencer a los jueces especialmente que no hay pruebas sobre los casos de violación que arguye el fiscal, y habló sobre las contradicciones que habrían incurrido las víctimas.
También indicó sobre las imprecisiones de tiempo, modo y lugar en que se habrían desencadenado los hechos, entendiendo que la acusación debería ser autosuficiente.
Defendió al acusado sobre todo por los dichos del entorno, que en ningún momento dijo ver o sospechar sobre estos abusos descriptos, como así también desacreditó la aseveración del testigo que dijo ver lo que vio entre un mar de contradicciones y dudas.
Acerca del aporte de los peritos, dijo que no surgieron indicadores específicos sobre los abusos, como no dejó de señalar que de tener en cuenta lo expuesto en el juicio por los profesionales, se estaría hablando de un enfermo esquizoide, con una perversidad mayúscula y alteraciones morbosas que de ser consideradas el Tribunal debiera incluso analizar la inimputabilidad de su defendido.
En consecuencia, el defensor oficial pidió a los jueces que de emitir un veredicto condenatorio contemple el mínimo de la escala penal que se le enrostra.
Una vez culminada la alocución, el Tribunal le preguntó al acusado si tenía intenciones de hablar, pero el hombre rechazó, para así disponerse como nueva cita el martes, a las 13, tiempo en que se publicitará el veredicto del delicado caso informado.

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