31 de agosto de 2020
Sus comienzos
El 31 de agosto de 1980, el Padre Juan Tombolessi, Párroco
de la ya nombrada Iglesia ubicada en la esquina de Saavedra y la avenida
Marconi, fundó las bases de lo que hoy es un Grupo Scout reconocido en la
ciudad de Tandil.
Sabemos que el Padre Juan (como le gustaba que lo llamaran),
fundó previamente el Grupo Scout "Los Pioneros" en el poblado de Barker, y
llegado a Tandil, uno de sus proyectos fue el de concretar un nuevo grupo de
jóvenes como parte de la propuesta educativa de la Parroquia. En ese contexto
contactó a varios adultos para que ayudaran en la tarea de fundar un nuevo
Grupo Scout. Así es que se le asignó a Liliana Barcella el manejo de la Manada,
la rama que integró a niños de entre 7 a 11 años. Con tan solo 8 "lobatos",
Marcos Alzueta, Marcos Leonardi, Martín Leonardi, Mariano Méndez, Julio Missón,
Luis Missón, Dario Porta, y Cristian López; los patios de la Comunidad
Parroquial "Hogar de Varones", vieron nacer y dar sus primeros pasos dicho
grupo.
En sus comienzos las actividades se desarrollaban en los
patios y en el despacho Parroquial, hasta que a mitad de los ?80s y en virtud
del crecimiento de su membresía se les brindaron otros espacios de la Parroquia
como la cocina, aulas y el subsuelo, para que pudieran guardar sus elementos de
trabajo y poder hacer sus actividades tan características.
Con el paso del tiempo el Grupo consiguió una sede propia,
la cual fue construida de común acuerdo en un sector del terreno de la
comunidad eclesiástica, para que pudieran tener un espacio más cómodo, seguro y
propio, ya que a medida que avanzaron los años y las ramas pasaron a ser
mixtas, el número de integrantes, jóvenes y dirigentes del mismo, no paró de
crecer.
En 1996 comenzó la construcción del edificio, que comprendió
la restauración de 2 espacios pre-existentes, destinados actualmente al área
administrativa y baños, y la edificación de 6 salones, de los que uno se
destinó a la cocina, uno a deposito general y los otros 4 a cada rama del
grupo. La obra valió el esfuerzo que cada familia aportó para cumplir con el
objetivo. Más de una rifa fue ofrecida a amigos y vecinos. Más de un locro se
entregó y más de un repulgue encerró el relleno de las empanadas de carne para la
acción benéfica.
Aquel espacio que hoy funciona en la esquina de Garibaldi y
Saavedra, colindante con las piscinas públicas que cada verano reciben a
cientos de personas para abatir el calor, se levantó gracias al esfuerzo de los
dirigentes, jóvenes y sacerdotes.
Hoy los muros guardan el recuerdo de las familias que
alzaron los cimientos, como los Pardini, Medina, Conforti, Minjolou y el
Maestro Mayor de Obra, J. Méndez, que hicieron posible entre muchos otros el
sueño para las generaciones futuras.
Con brújula en mano
Entre ellos se caracterizan como un "grupo viajero". Les
encanta la idea de conocer otros lugares, aspirar a nuevos horizontes, ya que a
través de los mismos se les brinda a cada niño y joven no solo la oportunidad
de conocer destinos que tal vez de otra manera nunca podrían conocer. Sino que
les abre la mirada a diferentes culturas y realidades, lo que alimentó sus
espíritus aventureros a lo largo de estos cuarenta años de vida.
Si bien los primeros campamentos se hicieron en las sierras
y estancias de Tandil, con mucho esfuerzo y luego de vender infinidad de rifas,
en el año 1993 se montaron las mochilas de campaña y se dirigieron a Alta
Gracia, Córdoba. La provincia mediterránea se convirtió en el primer destino
más lejos. Con 80 personas, entre dirigentes, padres y chicos, el grupo
emprendió viaje.
Desde allí la brújula jamás los abandonó, emprendiendo
nuevos rumbos a ciudades y provincias desconocidas. Entre sus memorias se
recuerdan el viaje a Viedma en 1994, a Sierra de la Ventana en 1999, a Córdoba
nuevamente en 2002 y en 2004 la Comunidad Caminante y Rover viajó a Bariloche,
San Martín de los Andes y Villa la Angostura. A la hoja de ruta recientemente
se suman lugares como Mar Chiquita, Necochea, San Luis y Entre Ríos.
¡Siempre listos!
Está claro que las cuatro décadas fueron en su mayoría
llenas de aventura y alegría. Pero más de una vez hubo angustias y momentos
duros. Las situaciones externas, como los vaivenes económicos y sociales
pusieron a prueba la fortaleza de esta gran familia.
Los salones han sido testigos de momentos no muy agradables,
difíciles como cuando acudían "muy pocos chicos por rama, lo que es bastante
doloroso", aseguran desde la institución.
Tal vez la propuesta educativa no resultaba llamativa. Lo cierto es que
hoy el número de aspirantes que acude es superado "con creces", ya que en los
últimos cinco años se han generado listas de espera por la demanda paulatina de
interesados para ingresar al grupo.
Otra de las situaciones que ha obligado muchas veces a
repensar los encuentros y viajes, ha sido la economía. Hoy en día, por más
mínimo aporte, las familias abonan una mensualidad en calidad de cooperativa,
para los distintos gastos que surgen, para el mantenimiento o la merienda
tradicional, que comparten chicos y adolescentes luego de una tarde a puro
movimiento. Cabe recordar que los dirigentes y demás colaboradores siempre
ofrecieron sus servicios sin recibir un rédito económico. El amor a los niños y
jóvenes es lo que hace que cada sábado vuelvan allí, los "dignifica", y llena
de satisfacción el saber que se está haciendo algo por el otro, por las
familias y por un futuro mejor para todos.
Las cosas malas se olvidan cuando en la memoria renacen
hechos que cada dirigente y educador guarda en su corazón. Cómo llevar a más de
cien chicos de campamento, que se convirtió en un logro impresionante, "algo
lindo de ver" cuando las más de 120 personas se sientan a comer.Tal vez uno de
sus hitos más importantes fue el participar del proyecto "La Bandera más Larga del
Mundo" cuando estuvo en Tandil.
O también que una de las insignias que caracteriza a la
institución permanece colgada en la Base Marambio de la Antártida. Izar la
bandera del grupo en cimas montañosas conocidas, como el cerro Lanín o el Tres
Picos, se suman al orgullo del equipo.
Desde siempre la asociación civil contó con el apoyo
constante de los sacerdotes de la Parroquia. Sobre todo estos últimos años, con
el acompañamiento del padre Horacio Gómez y el padre Martin Bourdette, quienes
acompañan incansablemente la labor del Grupo y lo apoyan en todos sus
proyectos.
Actualmente el organismo integra a 150 personas, entre ellas
100 familias de las que año tras año se convirtieron en el pilar de la
institución. Dentro del equipo existen un total de 20 personas que se dedican a
la educación y otros 5 adultos que se encargan de la administración e
infraestructura. Luego de cuatro décadas se llegó a completar cada rama que lo
compone: Manada, Unidad Scout, Comunidad Caminante y Comunidad Rover.
Aniversario en pandemia
El 2020 se convirtió en un año atípico para todo el mundo,
en especial para aquellos que les tocó conmemorar fechas importantes, los
scouts de San Antonio a día de hoy tratan de seguir presentes a pesar de las
adversidades.
Sobradas muestras de ello han dado los jóvenes de este
Grupo, prestando su colaboración y apoyo a diferentes instituciones educativas
de nuestra ciudad. Desde los primeros días ayudaron al armado de los bolsones
de alimentos secos y de verduras, para la enorme cantidad de familias afectadas
por la situación actual. Como también se organizaron diferentes campañas para
colectas benéficas, teniendo presente su
"Siempre Listo".
Desde el equipo de adultos se presentaron distintos
proyectos para llevar a cabo una actividad que permita suplir el tiempo de
ausencia y encierro, donde se les preguntó a los chicos de cada rama qué es lo
que sugieren, y de qué manera poder asegurar una buena comunicación para que
nadie se quede afuera.
Si bien las reuniones estrechas están prohibidas, este 31 de
Agosto el Grupo Scout San Antonio de Padua se unirá a través de un festejo
virtual, rememorando las historias y las experiencias que estos cuarenta años
dejaron atrás. Además durante toda la mitad del año restante se esperan otras
formas de festejos y en la medida que la situación sanitaria mejore, algún día
ansían volver a encontrarse.
Baden Powell (B-P) fundó el movimiento de scouts mundial,
transmitiendo el mensaje de lo que era ser un verdadero explorador al servicio
de la sociedad. Hoy los valores que enseñan los scouts siguen los lineamientos
de B-P, buscando ser honestos, serviciales, promoviendo la tolerancia
religiosa, el trabajo en equipo, la solidaridad y la empatía con el prójimo.
Un scout debe estar siempre listo. Aunque no haya fuerzas,
aunque los pies estén con ampollas y las manos deterioradas. Dispuestos a dar
una mano y no abandonar a nadie, porque como dijo alguna vez Baden Powell "Un
scout debe hacer una buena acción a los demás por cortesía y buena voluntad sin
aceptar recompensa alguna".
Emiliano Pettovello Paladino.
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