17 de julio de 2021
-¿Qué balance haces de tu participación en la Liga
Argentina?
En lo individual es muy positivo.
Fui de menor a mayor, ganándome mis minutos, ganándome la confianza del
entrenador. Me sentía cada vez más libre en ataque así que iba haciéndolo notar
en cada partido. En cuanto al equipo creo que tuvimos mala suerte en algunos
lesionados o algunos casos de COVID-19 que nos complicó a la hora de entrar a
playoffs. Creo que dejamos a Gimnasia en lo más alto dentro de nuestras
posibilidades. Estoy contento por la temporada que se hizo.
-¿Cómo fue jugar en tiempos de pandemia?
La verdad fue una temporada muy
rara. Por ahí para los más chicos que estamos acostumbrados a jugar Zonales o
Provinciales, que vas a una ciudad, estás cincos días y jugás ahí los partidos,
era un poco familiar pero para los mayores, que siempre viajan y juegan, era un
poco extraño. Se hacía difícil estar quince días sin jugar y de la nada jugar
cuatro o cinco partidos en seis días. El cuerpo a veces no aguantaba. Esos
cinco días eran difíciles porque estabas afuera de tu casa, no podías salir a
ningún lado, no podías compartir un mate con tus compañeros, se hacía todo
bastante difícil.
-¿Cómo y cuándo llegas a Gimnasia?
A Gimnasia llegué en 2016-2017. Yo
estaba entrenando en Jorge Newbery con Sebastián Díaz y Carlos Zulberti. En ese
momento su hijo, Nacho, estaba jugando en Gimnasia y me comentó de la
posibilidad. Me fui a probar, estuve una semana entrenando ahí y al mes me
dijeron que ya había quedado. Al año siguiente arranqué y acá sigo.
-¿Cómo fue tomar la decisión de irte y estar lejos de tu ciudad, familias y amigos?
A mí no me resultó tan difícil
porque el año antes de irme estuve jugando en Tres Arroyos una Liga Junior con
Raúl Bianco y él me ayudo bastante, me dio muchos consejos para el futuro de mi
carrera. Me orientó bastante y yo ya estaba bastante decidido que quería jugar
al básquet. Cuando surgió la posibilidad de ir a La Plata yo ya estaba
decidido. Obviamente que no es fácil porque sos muy chico y al principio tenés
que hacer un montón de cosas nuevas que cuestan.
-Te tocó compartir plantel con Nicolás Gianella, un jugador de mucha experiencia, ¿es un libro abierto del cuál aprendés día a día?
Sí, la particularidad que tengo
con Nico es que yo lo conocí en Tandil entrenándonos en el Club Independiente
un verano antes de que firme en Peñarol y cuando él decide ir a retirarse a
Gimnasia yo ya lo conocía. Es como que juegue Messi en tu equipo que vos ya
sabes que se la das y de la nada va a pasar algo mágico: va a terminar en
triple o en gol. Como que te genera una emoción cada vez que lo ves jugar y
ahora, con 43 años, las cosas que hacía en los partidos vos decís "No
puede ser que haga esto". Nos marca el camino a los más pibes de cómo
tenemos que jugar y cómo tenemos que afrontar las situaciones difíciles.
-Escuchando tu historia supongo que tenés como objetivo vivir del básquet...
Estoy muy decido de jugar al
básquet, pero también tengo la certeza de que no alcanza, que tenés que llegar
muy lejos para poder vivir del básquet así que, aprovechando la amplia oferta
universitaria de La Plata, estoy estudiando.
-¿Soñás con llegar a la Liga Nacional?
No sé si soñar, más que un sueño
es un objetivo de cara al año que viene o a los próximos dos años hacer una
buena Liga Argentina y poder dar el salto de categoría. Es un objetivo muy
grande que tengo.
¿Jugando la Liga Argentina la ves lejos a la Liga Nacional o no es tan grande el salto de categoría?
Depende. Es muy relativo por los
equipos a los que podés llegar a jugar. No es lo mismo ir a Argentino de Junín
o a Bahía que son todos más chicos que ir a jugar a San Lorenzo u Obras,
equipos que juegan con jugadores de alto calibre. Creo que hay varios jugadores
de la Liga Argentina que están al nivel de la Liga Nacional.
-¿Qué recuerdos tenés de tu etapa formativa en Tandil?
Siempre me marcaron mucho los
zonales que íbamos a jugar a Olavarría o Necochea con la selección que dirigía
Sebastián Díaz. Generalmente me tocaba regalar años: fui a uno de Juveniles
siendo Cadete y a uno de Cadete siendo Sub 15. Eso te marca como jugador, te da
experiencia para ir a jugar el Torneo de tu categoría. También tengo muchos
recuerdos de cuando Independiente jugaba la Liga de Mar del Plata que era muy
competitiva.
-¿En algún momento te gustaría jugar en Primera en Tandil?
Sí, yo creo que siempre es lindo
devolverle al club un poco de todo lo que te dio y por ahí la manera de
devolver uno como jugador es volviendo y retirándote en el club que te formó.
Fuente: Asociación Tandilense de Básquetbol
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