30 de diciembre de 2008
Con la curiosidad de aprobar el incremento de tasas dentro del futuro presupuesto antes que los mayores contribuyentes lo debatan (será en una próxima asamblea), los concejales repitieron su debate sobre cómo se administran los recursos locales, contexto en el cual el oficialismo hizo valer su mayoría legislativa para definir el ejercicio para el año que viene.
El lunghismo, reiteró su receta a la hora de justificar el incremento de tasas, aclarando sobre la antipatía que resultaba pero que su responsabilidad de gobierno lo debía, no sin dejar de insistir en comparaciones sobre la administración de otras comunas e incluso el déficit con que terminará cerrando la Provincia, gobiernos del color partidario (Justicialismo) que ayer en el recinto ratificó su sistemática oposición, presentando un dictamen de minoría que, para el radicalismo, era un mero enunciado, expresiones de deseo sin sustento alguno sobre cómo sostenerlo vía recursos.
Como una preámbulo de lo que se traduciría luego en el debate por la herramienta madre, ni siquiera hubo acuerdo sobre la formalidad de cómo desarrollar el tratamiento de los cuatro asuntos que hacían a la cuestión presupuestaria elevada por la Secretaría de Economía, léase la ordenanza fiscal, impositiva y el gravamen para la actividad turística como el registro de inmobiliarias para alojamiento turístico alternativo.
Sin suerte, como iba a ocurrir luego con el proyecto madre, la oposición volvió a chocarse con la imposición radical, quien entendió que los asuntos estaban interrelacionados y merecían su tratamiento en conjunto.
DEBATE
Resignado fue entonces el concejal Carlos Mansilla el encargado de romper el hielo, anticipando sus disidencias a la hora de confeccionar las prioridades de la administración lunghista, e insistiendo en la injusticia que se aplicaba a la hora de distribuir los aumentos en los tributos. “hay que aumentar por la capacidad de cada bolsillo, no por cabeza”, insistió el frentista que en cada una de sus intervenciones intercambió entre comentarios irónicos y precisiones certeras sobre lo que él creía una falacia cuando se alude a un gobierno progresista.
Como ejemplo, refirió al nuevo gravamen a implementar a la actividad turísticas, con sus contribuyentes directos e indirectos. Fue allí donde creyó injusto que se haya incorporado a los guías como así también incluso a pochocleros y pancheros, sin distinción.
Fue la concejal María Haydé Condino la encargada de desterrar dicho concepto, aludiendo al consenso logrado en el Instituto Mixto para que dicho gravamen se implemente.
Sobre la ordenanza impositiva, Mansilla también citó conceptos vertidos por el propio Morando en el mismo debate, pero en el 2006, cuando afirmó sobre el espíritu progresista de la tasa unificada. Sobre ello, aludió a un incremento en todas las tasas inconsulto, sin dejar de mencionar la negativa de cámaras empresariales y comerciales locales. Añadió al respecto sobre la inequidad que se promoverá con dicha aprobación y la falta de voluntad radical para dar un debate profundo.
Fue el turno de Morando para responder cada una de las objeciones. Aludió a la crisis internacional como nacional, a lo cual afirmó que el municipio de Tandil tendrá las consecuencias de dicha recesión pero no los recursos ni la autonomía para combatirla.
Admitió lo antipático que resulta incrementar tasas, pero subrayó que se intenta garantizar los servicios y concretar los proyectos que la gestión promovió y resultó respaldado por el voto mayoritario de los tandilenses. Tampoco obvió contradecir a quienes señalan al bloque que él preside como la mayoría automática, respondiendo que en verdad ellos representan el voto de una gran mayoría de los vecinos que confiaron ya en varias oportunidades al lunghismo.
Dentro de los concejales opositores que tomaron la palabra, figuraron Antonio Ferrer, con su preocupación porque la problemática ambiental no figura en el presupuesto, ni mucho menos las políticas de seguridad. Allí tomó de una información periodística con fuentes del Ministerio de Seguridad que ubica a Tandil en el cuarto lugar del ranking de los distritos del interior con mayor inseguridad.
También Facundo Llanos exclamó su vergüenza ante la nulas políticas para combatir la inseguridad como así también los escasos proyectos productivos para fomentar el empleo.
Fue Raúl Escudero quien prefirió hacer su propia lectura política de la situación que ayer prevaleció en el recinto. Si bien coincidió con los reparos de sus compañeros de bancada, dijo estar conscientes que hoy el radicalismo cuenta con la mayoría para resolver su presupuesto y que ellos deberán ganar las próximas elecciones como una alternativa de poder para cambiar la historia que ellos hoy no creen.
Una vez más el acertijo estaba centrado en el voto de la justicialista “lunghista” Dora Scafoglio, que si bien no iba a inclinar ninguna definición concreta, sí causaba curiosidad su postura frente al ejercicio presupuestado para el 2009.
La edil, entendió que se trataba de un presupuesto prolijo y reconoció que el proyecto lo debe hacer quien ejecuta, léase el que gestiona. Sin embargo, dijo no estar de acuerdo con los incrementos de tasas impuestos en la iniciativa, anticipando así su voto negativo.
Sin mucho más que chicanas y pases de factura por faltazos a las comisiones, contradicciones por criticar aquí lo que en Provincia y Nación son moneda corriente, los ediles oficializaron lo que ya no resultaba ninguna novedad: el lunghismo cuenta con su presupuesto, que para el cerrar el año no es poco.
SON 140 MILLONES
Tal se había anticipado en éstas páginas, el presupuesto previsto por el Ejecutivo llega a los 140.153.258 pesos, de los cuales 136.153.258 fueron destinados para la administración central, 3.901.009 pesos para el Concejo Deliberante y 40.600.000 pesos al Hospital Ramón Santamarina.
Como datos salientes del proyecto, se contempla la coparticipación provincial, las readecuaciones fiscales, el nuevo gravamen adicional a la Tasa Unificada para la actividad turística y la inclusión de partidas para “presupuestos participativos” en localidades rurales de Vela y Gardey. También, se contempla el programa “Tandil digital”, así como las obras públicas proyectadas (apertura de Quintana) y la puesta en funcionamiento de nuevos servicios, como el de la planta depuradora para la zona al norte de la Ruta 226.
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