9 de mayo de 2014

Locales

Locales. El padre de Josefina Olesen reclama justicia y dice que Leúnda “nunca pidió perdón”



“El reciente fallo dictado por la jueza (Mariana) Irianni nos llena de indignación y nos hace aún más duro el camino a recorrer sin nuestra amada Josefina. Es muy duro para nosotros saber que la jueza ha afirmado públicamente que no ha leído ni leerá la causa donde se intenta relatar los episodios que condujeron al fallecimiento de Josefina. Desde la fiscalía se realizó un trabajo a conciencia citando a declarar a los testigos y solicitando las pericias correspondientes. En toda esta investigación se encuentran las causales de la muerte de Josefina, y la Sra. Jueza ha decidido no interiorizarse de los motivos que llevaron a la desaparición física de mi hija”, señaló Martín Olesen, en el comienzo de su contacto con nuestro medio.
Con profundo dolor, agregó que “nada ni nadie podrá devolvernos a Josefina, ni nada logrará reparar los múltiples y constantes sufrimientos que padecemos desde el 21 de abril del 2013. Pero, creemos merecer que, al menos, se de lectura a la causa. Allí figuran los testimonios de testigos presenciales y las pericias que dan coherencia al fatal desenlace”.
“Josefina no falleció en un accidente, sino por una sumatoria de circunstancias que podrían haber sido evitadas, pero no lo fueron. Califico al menos de imprudente prestarle un vehículo a un hijo para salir a la noche, a sabiendas de los múltiples riesgos que esto puede conllevar. Por otro lado la conducta de Mateo Leunda al volante fue totalmente inapropiada. Consumir alcohol debería de haber sido una causal para no manejar. Haber conducido a alta velocidad en el barrio Golf y haber accionado el freno de mano haciendo derrapar las ruedas traseras, tampoco habla de una buena conducta al volante”, relató el padre de la joven de 17 años que desapareció físicamente aquella madrugada trágica.
“Mucho menos -expresó Olesen- superar ampliamente la velocidad máxima permitida, de 40 km por hora, llegando casi a los 200 km por hora. Los testimonios que la jueza dijo no leer hacen referencia a la expresa voluntad de mi hija de querer bajarse del vehículo, solicitándoselo a Mateo Leunda a los gritos, y éste haciendo caso omiso a la súplica de Josefina. Mi hija permaneció en el automóvil en contra de su voluntad, no respetándosele el derecho a descender del mismo. Cuando el vehículo circulaba a 180 km por hora ella accionó la palanca de apertura de puerta trasera, pero el sistema de cierre centralizado no permitió que la misma se abriera”.
“Ante esta circunstancia uno de los ocupantes del auto le solicita a Mateo Leunda que baje la velocidad, pues temía que en la curva el auto no llegara a doblar correctamente, como al final sucedió. Mateo Leunda le responde: "no pasa nada, lo tengo controlado". La no existencia de una huella de frenado y el testimonio de uno de los ocupantes que manifestó que Mateo Leunda tiró un rebaje de quinta a cuarta es clara evidencia de su presunción de poder dominar el auto de calle en la curva de la misma manera que lo hacía en las pistas de carrera. Una reacción lógica ante el posible descontrol del vehículo hubiera sido accionar el pedal de freno en clara intención de disminuir la velocidad del mismo”.
Por otra parte, el pastor recordó que “el padre de Mateo Leunda manifiesta ante la jueza Irianni que se ha encontrado conmigo y que el encuentro se desarrolló con respeto. Es cierto, llevaba 3 meses de lágrimas cuando los padres de Mateo Leunda se acercaron a mi domicilio y me manifestaron lo mal que lo estaban pasando. Es cierto, el breve encuentro se desarrolló con respeto, pues soy una persona respetuosa. Pero en ese único encuentro no pidieron disculpas ni mucho menos pidieron perdón. La ausencia del pedido de perdón me hace suponer que no creen que ellos como padres o que su hijo hayan tenido responsabilidades para que mi hija hoy esté en el cementerio y en nuestro corazón, pero no en su presencia física en nuestro hogar. Para mí estas tres personas son las directamente responsables de la muerte de mi hija”.
Además, sostuvo firmemente que “no comparto y repruebo el accionar previo y posterior de la familia Leunda. Haber solicitado el juicio a prueba y no haber pedido perdón son dos de los muchos motivos que poseo para reprobar su accionar posterior”.

SECUELAS IMBORRABLES

“Josefina fue la principal pero no la única destinataria del accionar improcedente de estos padres y de su hijo. Mi hija terminó muerta. Otros de los ocupantes del vehículo con serios daños físicos y psicológicos. Las víctimas están en esos lugares, sumando a hermanos que siguen llorando, a abuelos que toman aire e intentan armar una sonrisa para dar ánimo, amigos que no soportan la ausencia y sin embargo deben seguir con sus caminos. En esta telaraña de dolores debemos buscar a las víctimas del accionar imprudente de Mateo Leunda y de sus padres”, reflexionó el líder espiritual de la Iglesia Luterana Danesa en Tandil.
No obstante no desestimar, “como la jueza menciona, la importancia de la inserción social del joven e imprudente conductor quien, uno debiera suponer, llevará esta carga de por vida”, Olesen aclara que “la mayor carga está en otro lado, las reales víctimas de este accionar inadecuado somos nosotros, los que amamos profunda y entrañablemente a Josefina, y hoy y todos los días intentaremos explicarnos como seguir sin su sonrisa”.
“Por otra parte me siento ante la responsabilidad de hablar por quien hoy no tiene voz, porque, en contra de su voluntad, fue silenciada el 21 de abril de 2013. Ella no puede hablar, pero no sería muy difícil suponer qué diría ante la jueza Irianni o ante Mateo Leunda, o ante sus padres: "Yo quise vivir, y no me lo permitieron. Yo quise almorzar en casa, y no pude. Yo quise participar de la farándula, y no me dejaron hacerlo. Yo quise ir de viaje de egreso, y mis compañeros tuvieron que ir sin mí. Yo quise ir a la fiesta de egreso, pero se hizo sin mí. Me hubiera gustado ir a la Universidad, conocer otros países, enamorarme, formar una familia, entrar a la iglesia del brazo de mi padre y encontrarme con quien sería mi esposo, poder tener hijos, hacer abuelos a mis padres, ser tía, tener una profesión y tantas cosas más, pero no me hizo caso cuando le pedí a gritos bajar del auto". Ella y sus sueños son la principal víctima del mal accionar de Mateo Leunda”, dijo el padre de Josefina. Por todo lo anterior, el hombre expresó que se niega “a decir que el 21 de abril de 2013 ocurrió un accidente”.
“Ruego a Dios que ilumine a los magistrados que tienen en sus manos la apelación al fallo que creo injusto. Ruego a Dios que mueva los corazones de aquellos que aún, a pesar de tanto dolor, no han pedido perdón. Ruego a Dios me enseñe a perdonar hasta a aquellos que no manifiestan su arrepentimiento. Ruego a Dios siga acompañando y consolando a los que sufrimos tamaña pérdida. Ruego a Dios ilumine el horizonte de tantos jóvenes que desde el dolor continúan su camino en búsqueda de la conquista de nuevas metas”, imploró, finalmente, tratando de poner en palabras, el dolor y la indignación que sienten aquellos que han perdido a Josefina y aferrándose a la fe, como la única y posible, tabla de salvación.

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