16 de octubre de 2021
A través de un videomensaje, Francisco pidió la
implementación de "un ingreso básico, el IBU, o salario universal para que
cada persona en este mundo pueda acceder a los más elementales bienes de la
vida".
El papa Francisco consideró que la instalación de un
ingreso básico universal y la reducción de la jornada laboral son "medidas
necesarias" de cara a la pospandemia de coronavirus, al participar del IV
Encuentro Mundial de Movimientos Populares durante el cual pidió a los
organismos internacionales de crédito la condonación de las deudas de los
países pobres, "tantas veces contraídas contra los intereses de esos
mismos pueblos".
A través de un videomensaje dado a conocer este sábado,
el pontífice pidió la implementación de "un ingreso básico, el IBU, o
salario universal para que cada persona en este mundo pueda acceder a los más
elementales bienes de la vida".
"Es justo luchar por una distribución humana de
estos recursos. Y es tarea de los Gobiernos establecer esquemas fiscales y
redistributivos para que la riqueza de una parte sea compartida con equidad sin
que esto suponga un peso insoportable, principalmente, para la clase
media".
"Generalmente, cuando hay estos conflictos, es la
que más sufre", puntualizó.
"No olvidemos que las grandes fortunas de hoy son
fruto del trabajo, la investigación científica y la innovación técnica de miles
de hombres y mujeres a lo largo de las generaciones", convocó.
Durante el encuentro, que se realizó por Zoom
simultáneamente en español, italiano, inglés, portugués y francés, los
movimientos populares de diferentes partes del planeta compartieron su labor y
su lucha durante la pandemia.
Se trata de cartoneros, recicladores, vendedores
ambulantes, costureros, artesanos, pescadores, campesinos, constructores,
mineros, obreros de empresas recuperadas y cooperativistas, entre otros.
Entre los participantes argentinos al encuentro, que se
desarrolló de manera virtual, estuvieron los referentes de la Unión de
Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), Esteban 'Gringo' Castro, Gildo
Onorato, Dina Sánchez, Norma Morales, Sergio Sánchez, Jacquelina Flores y
Horacio Ávila, entre otros.
También formó parte del encuentro el integrante del
Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, el
dirigente social y referente del Frente Patria Grande, Juan Grabois.
En su mensaje, el Papa sostuvo que "hay que analizar
seriamente" la propuesta de "la reducción de la jornada laboral"
y, en ese sentido, consideró que "no puede haber tantas personas agobiadas
por el exceso de trabajo y tantas otras agobiadas por la falta de
trabajo".
"En el siglo XIX los obreros trabajaban doce,
catorce, dieciséis horas por día. Cuando conquistaron la jornada de ocho horas
no colapsó nada como algunos sectores preveían. Entonces, insisto, trabajar
menos para que más gente tenga acceso al mercado laboral que es un aspecto que
necesitamos explorar con cierta urgencia", basó su reclamo.
"Considero que son medidas necesarias, pero desde
luego no suficientes. No resuelven el problema de fondo, tampoco garantizan el
acceso a la tierra, techo y trabajo en la cantidad y calidad que los campesinos
sin tierras, las familias sin un techo seguro y los trabajadores precarios
merecen", defendió el Papa, en línea con el reclamo de las denominadas
"3T" (Tierra, Techo y Trabajo) que se han convertido en el principal
reclamo de los movimientos populares.
El de este sábado fue el cuarto encuentro entre el Papa y
los representantes de los movimientos populares de todo el mundo, que, entre
otros, congregan a trabajadores de la economía informal, cartoneros y
agricultores, tras las reuniones de 2014 y 2016, en el Vaticano, y de 2015 en
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
De todos modos, según Francisco, las propuestas
"tampoco van a resolver los enormes desafíos ambientales que tenemos por
delante", pero las mencionó "porque son medidas posibles y marcarían
un camino positivo de orientación".
A lo largo de su discurso, el Papa dio además una lista
de pedidos de cara a la salida mundial de la pandemia de coronavirus.
Así, reclamó "en nombre de Dios a los grandes
laboratorios que liberen las patentes" farmacéuticas.
"Tengan un gesto de humanidad y permitan que cada
país, cada pueblo, cada ser humano tenga acceso a las vacunas. Hay países donde
sólo tres, cuatro por ciento de sus habitantes fueron vacunados".
"Quiero pedirles en nombre de Dios a los grupos
financieros y organismos internacionales de crédito que permitan a los países
pobres garantizar Ias necesidades básicas de su gente" y condonen esas
deudas tantas veces contraídas contra los intereses de esos mismos
pueblos", sostuvo también.
En la misma línea, pidió "a las grandes
corporaciones extractivas, mineras, petroleras, forestales, inmobiliarias, agro
negocios, que dejen de destruir los bosques, humedales y montañas, dejen de
contaminar los ríos y los mares, dejen de intoxicar los pueblos y los
alimentos".
Entre los reclamos del Papa, estuvo también el pedido
"a las grandes corporaciones alimentarias que dejen de imponer estructuras
monopólicas de producción y distribución que inflan los precios y terminan
quedándose con el pan del hambriento".
Francisco pidió también el fin del comercio de armas, el
fin de "los discursos de odio, el grooming, las fake news, las teorías
conspirativas, la manipulación política" y que "los gigantes de las
telecomunicaciones liberen el acceso a los contenidos educativos y el intercambio
con los maestros por internet para que los niños pobres también puedan educarse
en contextos de cuarentena".
"Quiero pedirles en nombre de Dios a los países
poderosos que cesen las agresiones, bloqueos, sanciones unilaterales contra
cualquier país en cualquier lugar de la tierra", reclamó en la misma
línea.
Con énfasis, proclamó además "no al
neocolonialismo" y opinó que "los conflictos deben resolverse en
instancias multilaterales como las Naciones Unidas".
"Ya hemos visto como terminan las intervenciones,
invasiones y ocupaciones unilaterales; aunque se hagan bajo los más nobles
motivos o ropajes", argumentó.
El Papa enmarcó su mensaje en un momento en el que
"este sistema con su lógica implacable de la ganancia está escapando a
todo dominio humano".
"Es hora de frenar la locomotora, una locomotora
descontrolada que nos está llevando al abismo. Todavía estamos a tiempo",
convocó.
Además de destacar las movilizaciones en Estados Unidos
tras el asesinato de George Floyd, Francisco recalcó también "el bien
común no puede utilizarse como excusa para aplastar la iniciativa privada, la
identidad local o los proyectos comunitarios".
El encuentro de este sábado fue la continuación de una
reunión que los Movimientos Populares tuvieron con autoridades del Vaticano en
julio, y que sirvió de punto de inicio de la preparación de un documento sobre
"los dilemas de la humanidad" en la actualidad que le entregaron este
sábado al pontífice.
En su mensaje, el cuarto al colectivo desde 2014,
Francisco destacó además el trabajo de los "mártires" solidarios de
los movimientos populares que "pusieron su cuerpo en la trinchera de los
barrios marginados".
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