21 de febrero de 2014
Un escándalo de proporciones se dio ayer en el recinto del Concejo Deliberante cuando el oficialismo hizo uso de una moción de orden para pasar a la votación del convenio con CAMI Emergencias sin la discusión previa que pretendía dar la oposición. Fue Néstor Müller el encargado de pedirla y quien luego recibió toda la descarga del Frente para la Victoria y Frente Renovador por “impedir” el uso de la palabra. Fue acusado de hacer uso autoritario de una reglamentación que si bien está contemplada nunca se usa porque se entiende que el recinto es el ámbito natural de discusión y donde se expresa la oposición.
La situación se planteó a pocos minutos que se aprobara por unanimidad un proyecto en contra del “fracking” en el distrito y en el resto de la Cuenca del Claromecó. El orden del día indicaba que el tema a tratar sería la firma del convenio entre la Municipalidad, Usicom (Usina) y CAMI Emergencias. El oficialismo venía argumentando que se trataba de una cuestión de salud pública. El Frente para la Victoria aseguraba que detrás de ese convenio el verdadero propósito era salvar a CAMI Emergencias del cierre y con ello salvar las finanzas del Círculo Médico, entidad que fue presidida mucho tiempo por Miguel Lunghi.
Además, la oposición argumentaba que la incorporación de CAMI a la esfera municipal no era sencilla de entender por las dudas que presentaba a futuro en cuento a la compatibilidad-complementariedad con el servicio público de emergencias que se gestiona desde el Hospital. Un servicio público y otro privado, ambos administrados por el Municipio, aunque uno con claros fines de obtener rentabilidad y el otro sustentado en la gratuidad y universalidad.
El FpV dejaba traducir que detrás del convenio no había ninguna política pública de salud sino un favor económico de la Municipalidad al Círculo Médico que iba a tener el costo de 120 mil pesos mensuales más un sueldo para un funcionario nombrado por la Comuna para que acompañe al gerente en la gestión de la empresa.
La discusión había crecido en intensidad durante la semana y se esperaba que durante la sesión se escuchasen los argumentos más pulidos, de uno y de otro lado. Pero el debate no pudo armarse porque a los pocos minutos una moción de orden impidió la palabra de los que esperaban su oportunidad para hablar. Müller hizo uso de un punto del reglamento poco utilizado por su carácter contrario al juego democrático y lo sometió a votación. La mayoría radical le dio la derecha y pasaron a la votación del convenio.
Pablo Bossio y Fernando Rossi, ambos del FpV, acusaron a viva voz a los oficialistas de autoritarios y les recordaron que habitualmente es el radicalismo quien hace de la democracia y el consenso su bandera permanente. Y fue necesario un cuarto intermedio para calmar las aguas.
Al regreso y ya en otro tema de la agenda del día, Bossio acusó a Müller de hacer uso del autoritarismo fácil para impedir el discusión de un tema de Salud y Finanzas públicas Y la edil del Frente Renovador, Beatriz Fernández, no se quedó atrás. “No me gusta que se impida la palabra de un edil, sea del partido que sea. Estamos acá para debatir, para hablar, para hacer uso de la palabra, porque justamente estamos en un ámbito parlamentario. Debemos aprender de una vez por todas a escuchar y a respetar la posición del otro”, señaló.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario