30 de junio de 2012
Pese a que la convocatoria había sido realizada para las 9, desde mucho antes los viejos andenes comenzaron a colmarse de jubilados ferroviarios y familiares, como así también de los diferentes equipos periodísticos invitados para realizar el pequeño trayecto en “El Tandilero”, que desde mañana volverá a transitar oficialmente las vías a Plaza Constitución. Las anécdotas estuvieron a la orden del día y tras aguardar unos minutos, una combi y un colectivo de larga distancia partieron desde la estación local al encuentro de la formación que venía transitando a marcha lenta. El punto del encuentro era el acceso al Aerodromo Provincial y allí, en medio de lágrimas y aplausos se recibió a la formación compuesta por dos locomotoras y cuatro vagones. A los pocos minutos la exploradora marchó hacia la estación local, mientras ex ferroviarios de Las Flores, Cañuelas, San Miguel del Monte, Rauch y por supuesto de Tandil, como así también el personal de la Cooperativa de Junín que reacondicionó los vagones subieron lentamente por la única puerta habilitada. Los recuerdos fueron floreciendo naturalmente, mientras las azafatas repartían sonrisas y facturas a los pasajeros. Hasta el querido “Cacho” Quiñones entonaba una letra de tango, vinculada como no podía ser de otra manera al tren. Con enorme orgullo los ciclistas que recorrieron más de 5.500 kilómetros pidiendo por la vuelta del tren de pasajeros, oriundos de Quequén, vinieron para asociarse a la fiesta, aunque por el momento el servicio no llegue como otrora a la ciudad portuaria. Raúl Bernasconi, el maquinista más veterano entre los presentes, no le hizo caso al almanaque que acusa 84 abriles y recordó sus tiempos a bordo de las locomotoras, las que funcionaban a vapor y por supuesto las gigantes diesel, prometiendo un saludo para quien oficiaba de maquinista en el viaje de los recuerdos y las emociones. Aldo Dufau, otro querido vecino, no se cansó de mencionar que el 18 de febrero de 1946, fue testigo con apenas 16 años de edad, de la llegada del tren con Juan Domingo Perón y Eva Duarte, en el marco de la campaña que depositaría en la Casa Rosada a quien sería tres veces presidente de los argentinos y que una semana después, el 26 de febrero ganaría por primera vez los comicios presidenciales. Su fina descripción, no deja ningún detalle en el olvido al referirse a la figura de la Abanderada de los Humildes, que lo deslumbró con su sonrisa y belleza. Posteriormente acompañaría al matrimonio hasta un acto en la plaza de Uriburu y Rodríguez, donde el caudillo dejaba inaugurado un monumento a Yrigoyen.
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