3 de diciembre de 2009
Honores es abogado, fue intendente de Miramar, diputado provincial y ahora senador provincial.
A principio de año, en las internas radicales pretendió su reelección, pero después de un escándalo mayúsculo en la interna de la UCR de la sección quinta, su lista fue desestimada por la propia Justicia, debido a irregularidades en uno de los distritos (Partido de la Costa), luego de que Carlos Fernández, candidato opositor a Honores, denunciara las supuestas anomalías.
Fernández se desempeñó como secretario de Gobierno de Tandil, y en la interna fue apoyado por el intendente Miguel Lunghi, entre otros dirigentes renovadores de la UCR.
Honores era respaldado por los sectores afines a los dirigentes Federico Storani y Leopoldo Moreau.
En la contienda también había participado el actual senador Jesús Porrúa, sin embargo su lista terminó tercera.
Ahora bien, lo que trascendió de buenas fuentes es que la postulación de Honores a la Defensoría del Pueblo no representaba a toda la UCR, e incluso dijeron que “fue un acuerdo de algún dirigente directamente en la Gobernación”, y parece que esas versiones, tenían un alto grado de veracidad (a pesar de haber causado molestias irracionales en el despacho de un alto funcionario radical de la Cámara Baja), debido a que justamente ayer, entre la jura de los nuevos legisladores, el gobernador Daniel Scioli habría tenido un “gestito” con algunos dirigentes radicales (no con todos), y certificó que dos hombres del partido de Alem seguirán en función: Honores en la Defensoría, y el senador Diego Rodrigo como director del Bapro.
Fuente: Impulso Baires
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