13 de julio de 2010

Policiales

Policiales. El Tribunal absolvió al imputado de un asalto ocurrido en el 2007

El Tribunal Criminal Nコ 1 ayer adelantó su veredicto en torno al juicio que definía la responsabilidad penal de Mauricio Nuñez, acusado de protagonizar un robo a mano armada junto a menores en octubre de 2007 en plena vía pública.
Su pronunciamiento devino tras la petición del defensor Claudio Castaño, quien al término de su alegato había planteado un incidente para que el acusado lograra un beneficio carcelario hasta el día del veredicto, que oportunamente los jueces habían pautado para el venidero viernes. Empero, frente a la solicitud, los magistrados resolvieron adelantar su veredicto, confirmando ayer mismo la absolución del imputado y ordenando su inmediata libertad. Para el viernes, en tanto, se podrá conocer los fundamentos de la sentencia.
Tal se informó en ediciones pasadas, durante la semana pasada había comenzado un debate en la sala de audiencias del juzgado criminal para dilucidar la responsabilidad penal de Nuñez acerca de un robo a mano armada sufrido por Héctor Aníbal Amut (actualmente secretario general de UTHGRA) el 24 de octubre de 2007.
Durante ese tiempo, Nuñez se encontraba bajo el régimen de libertad condicional por otro hecho del que oportunamente había sido condenado. Precisamente aquel beneficio que gozaba y su presunta participación en este suceso ahora ventilado en el juicio, llevaron al ministerio público a contar con un agravante más y así solicitar una pena severa: diez años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo, al considerarlo coautor del hecho calificado como robo calificado por el uso de arma cuya aptitud para el disparo no se acreditó.
El defensor del acusado, doctor Claudio Castaño, al turno del alegato pidió la absolución, no sin antes reincidir en sus reproches para con el accionar de los instructores y todo aquel actor judicial que intervino en el caso particular.
Castaño criticó con vehemencia una vez más el accionar de los judiciales, utilizando adjetivaciones que incluso merecieron el reproche del mismo fiscal y el consejo del juez Gustavo Echeverría para que desistiera de utilizar determinados términos.
“Esto es cualquier cosa menos una causa”, espetó el abogado para luego afirmar que más que el encierro de su defendido debía encerrarse a los instructores de la causa para que vuelvan a estudiar.
Sostuvo que existía saña contra Nuñez, de quien recordó que tiene derecho a defenderse y no está obligado a obedecer cada una de las diligencias pretendidas.
Frente a lo que entendió falta de pruebas, consideró que hubiera sido más digno del fiscal levantar la acusación, dado que sólo existe el testimonio de la presunta víctima que ni siquiera prestó declaración en la audiencia.

El caso

Según la hipótesis del fiscal Gustavo Morey, Nuñez participó junto -en aquel momento- dos menores de edad (conocidos por frondosos antecedentes judiciales) del asalto sufrido por Amut, cuando éste caminaba en horas de la noche por la esquina de Montiel y Constitución. Allí, lo interceptó uno de los menores a punta de pistola y le dijo que se quedara quieto o le volaba la cabeza.
Como la víctima observó que se trataba de un chico intentó resistirse, hasta que arribaron a la escena el otro menor y el imputado, quien según la declaración de Amut habría sido quien le pegó en las piernas para así luego reducirlo y poder culminar con el atraco.
Para Morey el hecho quedó acreditado a partir de la declaración del propio Amut (su testimonio se incorporó por lectura) como de su mujer, para luego dedicar una buena parte al testimonio de los menores que prestaron declaración frente al Tribunal.
Dichos menores, en el debate respondieron las preguntas del fiscal como de los propios jueces, admitiendo su participación en el hecho pero no así de Nuñez, lo que descolocó al fiscal habida cuenta que uno de ellos había confesado en aquellos días que había sido el hoy imputado quien lo acompañó a cometer el ilícito junto al otro menor de edad.
El cambio de versión motivó incluso que el fiscal dedicara un párrafo aparte en su alegato para solicitar a los jueces que ordenaran una causa por falso testimonio en la fiscalía de turno.
El defensor Castaño, por su parte, no dejó pasar la situación, criticando al ministerio público la acusación de falso testimonio al joven que habían mantenido bajo identidad reservada.
Para Morey, las declaraciones de los menores en la audiencia fueron mendaces, y entendió que el cambio de postura de uno de los menores (hoy mayor de edad) versaba sobre los códigos del hampa, acerca de no resultar un buchón frente a Nuñez cuando ambos hoy se encuentran tras las rejas.
El fiscal insistió que la declaración de ambos jóvenes no resultaron creíbles y todas las respuestas fueron vacilaciones con el único propósito de ayudar en la situación de su cómplice.
Cabe destacar que al ser indagado el menor que lo había acusado del hecho a Nuñez, dijo que lo había hecho por odio, porque aquel le pegaba y quería vengarse. Sin embargo, Morey alertó que cuando el joven declaró a dos días del hecho confesó varios ilícitos y sólo en éste lo involucró a Nuñez.
A priori, se desprende por la decisión de los jueces que aquel cambio de versión de los menores involucrados hizo trastabillar la hipótesis acusatoria.

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