4 de marzo de 2008
En la edición de ayer, se daba cuenta que a casi ocho meses del homicidio de Margarita Herrera, no se conoce definición judicial alguna en torno al sospechado. Ahora, desde el Tribunal de Menores se salió a aclarar su injerencia, adelantando que en las próximas horas se ha citado al menor involucrado a una audiencia informativa. Todo haría suponer que para la justicia interviniente no hay elementos de prueba contra el sospechoso.
Contrariamente a lo concluido en la Instrucción Penal Preparatoria llevada adelante por el fiscal Gustavo Morey, quien entendió que estaba acreditada la autoría del menor de edad, ayer desde la justicia de Menores finalmente se salió a informar sobre la causa. Dentro de la prudencia que reviste el caso, se soltó la conclusión que del análisis del expediente sólo se desprenden “algunos indicios” para con el sospechado, los cuales no resultarían categóricos para un pronunciamiento en su contra.
Cabe señalar que se está hablando de un menor de 16 años, por ende inimputable, por lo que las medidas que se arbitren deben estar sujetas a estrictas normas que atañen a sus derechos. De haberse comprobado su autoría del crimen, se podría resolver su institucionalización. Cuestión que, al considerando de la jueza y compañía, resultaría improbables ante el escaso probatoria que obra en la causa.
ESCASO PROBATORIO
Desde la secretaría de la jueza Mabel Berkunsky se aclaró que se ha venido trabajando en el expediente, de hecho se ha notificado a las partes para una audiencia informativa para con el menor, lo que desprende que no mediar sorpresas el joven estaría con el derecho a no hablar sobre el hecho y, en consecuencia, quedar liberado del caso.
Es que según el Tribunal, sólo se puede hablar de sospechas, e incluso serían escasas como para involucrarlo. Más precisamente, se alude a escuchas telefónicas cuyos diálogos no resultarían trascendentes para esclarecer alguna complicidad.
Asimismo, se alude a la declaración de un testigo, que sólo referiría a que vio en cercanías al departamento de la víctima a un joven subido a una bicicleta similar a la que utilizaba el menor sospechado.
De todas formas, se aclaró, una vez practicado el reconocimiento, el testigo no habría sido certero para el tribunal.
Por otro lado, se expone en el informe que el menor poseía una llave del departamento de la víctima. Cabe consignar que uno de los datos llamativos una vez conocido el fatal atraco fue que la puerta de la propiedad no había sido forzada.
Empero, tal vez la prueba que resultaba sumamente esperada, y que desde el tribunal exponen como la demora por parte de la fiscalía –no de ellos-, versó sobre un estudio de ADN practicado en un cabello hallado en la escena del homicidio que no era de la víctima. El análisis habría arrojado resultados negativos para con el patrón genético del menor sospechado.
CRONICA DEL HECHO
Tal se vino informando, un lunes de agosto la ciudad se conmovía con un nuevo hecho de sangre. En uno de los departamentos de los monoblock de avenida Perón al 1600, vecinos alertaron desesperados a la policía sobre el macabro hallazgo. Una mujer tendida en su casa, rodeada de un charco de sangre y muebles revueltos, sería la escena de un homicidio en lo que se presumió un intento de asalto. A cuatro meses de aquel trágico suceso policial, los investigadores habían llegado a una conclusión: el responsable principal de la muerte resultó un joven que no superó los 18 años de edad, quedando en manos de la Justicia de Menores, quien por éstas horas aún no ha resuelto.
Desde éstas páginas, se informó oportunamente que el fiscal interviniente, doctor Gustavo Morey, había cerrado el primer gran interrogante que deparó la pesquisa. Tras recoger una importante cantidad de elementos probatorios, arribó a la conclusión preliminar de que el autor material de la muerte de la ex mucama del Hospital que sufría de hemiplegia, Margarita Herrera (67), resultó un menor de edad.
Consecuentemente, el fiscal peticionó ante el juzgado de Garantías N° 2, a cargo de la doctora Stella Maris Aracil, que se decline su competencia frente al sospechado (por ser menor de edad), cuestión que fue avalada por la magistrada, derivando así la causa a consideración de la justicia de Menores, como así también al fiscal transitoriamente responsable, doctor Agustín Echeverría.
Según se confió por aquellos días desde la UFI interviniente, paralelamente a la solicitud de incompetencia se acompañó un pedido para mantener abierta la Instrucción Penal Preparatoria, a los efectos de despejar sospechas que aún se mantienen en torno a posibles complicidades, más allá de la responsabilidad máxima del menor.
También la jueza dio visto bueno a la segunda petición, lo que implicará que el fiscal siga con la investigación en pos de determinar si existen elementos de prueba como para imputar a otra persona, teniendo en cuenta que para lo que trabajaron en las pesquisas, no sería extraño que hayan existido cómplices a la hora de cubrir el luctuoso suceso ocurrido entre el sábado 11 y domingo 12 de agosto pasado.
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