9 de febrero de 2021
Emiliano Gonzalez (35) vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y su sobrina, Débora Milano y su marido, residen en Tandil. El año pasado se le ocurrió mirar el celular para averiguar la distancia que une a los distritos, y como un chiste prometió: "en 2021 me voy en bici".
Luego cayó en sí, y aprovechó la cuarentana, como tantos otros, para comprarse primero una mountain bike, y luego invirtió en una rutera.
"Me entrené y capacité, estoy en un grupo y hacemos distancias relativamente cortas, desde Capital a Villa La Ñata, Tigre, con velocidades y ritmo controlados. Pero ir a Tandil era una cosa totalmente distinta. Me encontré con el viento, el tráfico y la ruta, además de la incertidumbre de kilometraje donde estás sólo y no sabes qué puede suceder. El objetivo a veces te queda cerca y a veces no", indicó a LA VOZ sobre la travesía de ayer.
Contó que "el ánimo fue óptimo, la verdad hermosa experiencia. Prepararse física como mentalmente fue un reto para saber como llegaba. Primero hice Bueno Aires-Las Flores en la primera jornada, y Las Flores Azul Tandil en un segundo tramo. Fueron entre 9 y 10 horas de pedaleo cada día, con escalas de 15 y 20 miunutos, destinados a la elongación, hidratación y alimentación", aseveró González, quien era esperado con ensalada de fruta por la pareja Milano-Mercau, dueños de un comercio en La Movediza".
Como dato curioso, el ciclista se confundió en el acceso de Las Flores-Rauch y "siguió derecho embalado, apareciendo en Azul, con lo que sumó 45 km más que no estaban en los planes. El trayecto completo terminó siendo Capital-Cañuelas-Monte-Las Flores-Azul-Tandil".
Hoy, ya descansado, se prepara para degustar un asado y retornar, esta vez, en auto.
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