13 de diciembre de 2022
Agobiada luego del fallo que la condenó a seis años de prisión e inhabilitación perpetua a ejercer cargos públicos, Cristina Kirchner denunció que el verdadero interés del aparato judicial, mediático y político del establishment era sacarla de la cancha electoral. En un arrebato de orgullo, aseguró que no va a hacer falta que la quiten del medio con artilugios judiciales ya que su nombre "no estará en ninguna boleta" en el 2023.
Condicionada por la sentencia judicial en su contra, la vicepresidenta sorprendió a propios y ajenos anunciado que no se escudará en los fueros para evitar la cárcel. Y argumentó que no expondrá a su fuerza política, el peronismo, a que sea mancillada a través de una campaña electoral sucia que machaque día y noche en la denuncia de que lleva en su lista a una figura condenada por supuesta corrupción. .
Con este renunciamiento, Cristina Kirchner declaró la proscripción del kirchnerismo y se quedó con la épica de encarnar una fuerza política expulsada por el régimen político, aunque a un riesgo muy alto: que efectivamente luego del 10 de diciembre de 2023, los "esbirros" judiciales del "monopolio" mediático vayan a buscarla a su casa para meterla tras las rejas.
En este escenario político convulso, en el que la ex presidenta volvió a patear el tablero con un timing inesperado, recobra fuerza la idea de unas PASO del Frente de Todos en la que Scioli sea uno de los contendientes.
El embajador en Brasil había manifestado tiempo atrás que su lanzamiento como precandidato presidencial estaba supeditado a que Alberto Fernández no decidiera ir por un "segundo tiempo".
Contra viento y marea, el jefe de Estado mantiene en pie la posibilidad de competir, más allá de que muy pocos en el peronismo -e inclusive en el propio entorno presidencial- consideren creíble esta alternativa, a la luz de los magros resultados de la política económica y el deterioro sostenido de su imagen pública.
De todos modos, el renunciamiento de Cristina Kirchner abre un resquicio para que Alberto Fernández pueda ilusionarse con volver a competir.
Para muchos en el peronismo, que el jefe de Estado no descarte una candidatura suena más a estrategia de sobrevivencia política, ya que el hecho de que un presidente no anhele con seguir por otro mandato equivaldría a admitir el fracaso de su gobierno.
Agazapado, Scioli espera una señal política del presidente para salir a jugar. La primera señal política ya la tuvo con la declinación de Cristina Kirchner.
Como embajador en Brasil, su visibilidad pública es escasa y deberá levantar el perfil con tiempo si realmente desea que su precandidatura gane volumen y tenga llegada a la ciudadanía.
Scioli quiere una revancha después del fatal 2015, aunque en este caso se enfrentaría a un escenario distinto al de aquel año, cuando no tuvo que competir contra nadie en las PASO del oficialismo.
En ese momento, Randazzo pujó por competir contra Scioli pero su precandidatura fue vetada por Cristina Kirchner. El Randazzo del 2023 podría ser el ministro de Economía, Sergio Massa, con quien lo une una vieja rivalidad interna.
En 2013, el tigrense desertó del Frente para la Victoria, formó el Frente Renovador y le ofreció a Scioli ser parte de un armado para ganarle a Cristina Kirchner, quien venía horadando el Gobierno bonaerense.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario