20 de diciembre de 2021
Desde hace unos meses, casi como una leyenda urbana se comenta entre pasajeros del tren Roca en su ramal La Plata-Plaza Constitución que varias personas que suelen colocar música fuerte a través de sus parlantes personales de alta potencia conectados a sus teléfonos celulares por bluetooth, se ven obligados a rápidamente tener que apagarlos, porque de repente la música que habían colocado se transforma en explícitos gemidos sexuales que avergüenzan al propietario del parlante, el cual frente al bochorno público decide no volver a encenderlo por el resto del viaje, para el alivio de los demás pasajeros que comparten vagón con él.
Este "mito urbano" de los gemidos no es una invención caprichosa ni mentirosa sino una absoluta realidad a la que INFOCIELO tuvo un acceso casual, y que representa una historia que merece la pena ser contada.
Existe una razón casi épica y de película para que esta abrupta intrusión con gemidos sexuales en el parlante ajeno lleve algo de justicia poética a los pobres pasajeros que no desean sumarle una contaminación auditiva más a las varias que ya existen en el tramo de poco más de una hora que dura el viaje entre las dos cabeceras de ese ramal del Tren Roca.
Vendedores, músicos amateurs, personas pidiendo limosna y varias situaciones más ya pueblan ese viaje lo suficiente como para además sumarle usuarios que desean "socializar" sus gustos musicales con parlantes bluetooth para que obligatoriamente el resto deba "gozar" de su música a "todo lo que da".
EL ANÓNIMO AUTOR DE LA INTRUSIÓN EN EL TREN ROCA
Pocas situaciones son más molestas para las personas con TEA (Trastorno del Espectro Autista) que los sonidos de volumen elevado, y más cuando no tienen manera de controlarlos y deben soportar estoicos como, a pura prepotencia, el prójimo molesta su paz sin razones que lo justifiquen.
Esta es la razón por la cual un muchacho a quien denominaremos "Nicolás", de poco más de 20 años, con una leve condición autista, cansado de tener que oir la música que otros decidían colocar a pura potencia en el vagón del tren Roca que lo lleva y trae a su trabajo en CABA desde La Plata, decidió aplicar sus vastos conocimientos tecnológicos por ser nativo digital, e intervenir a lo "Robin Hood" para librarse él (y de rebote al resto del pasaje) de los molestos sonidos impuestos por inescrupulosos compañeros ocasionales de viaje que nada les interesa el bienestar y el confort auditivo de los demás.
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