5 de noviembre de 2026
Especialistas, profesionales y representantes políticos analizaron en un Aula Magna colmada cómo crece la ciudad y qué debe priorizar la actualización del PDT, a 20 años de su sanción. La jornada contó con la presencia de Eduardo Reese, coordinador del equipo técnico que elaboró el plan en 2005.
Este jueves se realizó en el Aula Magna de la UNICEN la jornada "¿Qué ciudad queremos? Plan de Desarrollo Territorial: debates y desafíos para construir el Tandil del futuro". La organizaron la UNICEN, la Facultad de Ciencias Humanas de la UNICEN, el Colegio de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia de Buenos Aires (Distrito VIII) y la Fundación Poliedro. El objetivo fue aportar miradas técnicas, académicas y políticas a la discusión sobre la actualización del plan que hoy ordena el territorio del partido.
La actividad reunió a una amplia representación institucional y política. Estuvieron presentes autoridades y miembros de los Colegios profesionales, de Arquitectura y Urbanismo, Ingenieros, Agrimensores, Martilleros, y técnicos, de organizaciones de la sociedad civil, autoridades de la universidad, decanos y decanas, Cámaras empresarias, sindicatos, investigadores y docentes, representantes del poder ejecutivo, y concejales de distintos espacios políticos.

Un diagnóstico compartido: Tandil crece, pero de manera
desigual
El conversatorio "Tandil frente a los desafíos del
ordenamiento territorial" fue moderado por Marcos Merello, director
ejecutivo de Fundación Poliedro, quien destacó la pluralidad de actores
reunidos como reflejo de cómo deberían abordarse estas discusiones tan
trascendentes para la ciudad, mediante instancias de participación y diálogo, para
enfrentar los complejos desafíos que trae aparejados el crecimiento.
Santiago Linares, doctor en Geografía e investigador del
CONICET en la UNICEN, presentó un diagnóstico basado en datos. El partido pasó
de 108 mil habitantes en 2001 a 145 mil en 2022, y es el segundo en crecimiento
poblacional entre las ciudades bonaerenses de más de 50 mil habitantes. Pero
creció de forma dispersa: la superficie urbanizada aumentó un 33% entre 2005 y
2024, mientras la densidad bajó de 72 a 50 habitantes por hectárea. La
expansión sobre el área complementaria de la Zona Protegida Natural Sierras de
Tandil creció un 82%. Entre 1991 y 2022, además, las viviendas aumentaron casi
tres veces más rápido que la población, y los inquilinos pasaron de 2 a 4 de
cada 10 hogares. Linares advirtió que este modelo difuso encarece la inversión
pública en redes, pavimento y transporte.
Como alternativa, propuso una ciudad de densidades medias
y tejido continuo, "sin necesidad de recurrir a torres de gran
altura". Retomó marcos conceptuales como la Agenda 2030 y la Nueva Agenda
Urbana, y el modelo de la ciudad de 15 minutos, con experiencias de Bogotá,
Iztapalapa y Busan, para pensar una Tandil policéntrica, de usos mixtos,
accesible y participativa.
La arquitecta Fernanda Cuevas Bagú, delegada del Colegio
de Arquitectura y Urbanismo (Distrito VIII), explicó la estructura del PDT y
sus principios: la función social de la propiedad, la recuperación para lo
público del valor que generan las decisiones públicas, la participación y el
acceso a la tierra y la vivienda. Para responder a la fragmentación socio-urbana,
presentó proyectos urbanos concretos. Entre ellos, "Vías de integración y
desarrollo", distinguido con el Premio Estímulo 2019, que propone
convertir el corredor ferroviario en un eje verde que una a los barrios que hoy
separan las vías.
El concejal Rogelio Iparraguirre, presidente del bloque
Fuerza Patria, valoró que el debate se diera en la universidad pública,
"donde se produce buena parte de lo que sabemos sobre cómo crece
Tandil". Sostuvo que "crecimiento no es igual a desarrollo" y
que transformar ese crecimiento en mejores condiciones de vida "requiere
una gestión pública a la altura".
Iparraguirre señaló la paradoja de una ciudad que contó
con "una herramienta de planificación de avanzada" sin una gestión
acorde. "Un plan pensado para trascender a las gestiones terminó
trascendido por una sola", afirmó, en referencia a que Tandil tuvo el
mismo gobierno desde la sanción del PDT. Como ejemplo de herramientas
desaprovechadas, como la plusvalía y el fondo de desarrollo urbano.
Propuso definir -en la actualización del PDT -dónde se
debe promover el desarrollo industrial y también planteó que parte de la
valorización que genera el cambio de uso del suelo financie las obras de
infraestructura que la ciudad necesita.
Reese: completar, integrar y cualificar antes que
expandir
En la conferencia "Urbanismo y sostenibilidad:
construir ciudad sin perder territorio", Eduardo Reese, especialista en
planeamiento urbano y regional y coordinador del equipo técnico que elaboró el
Plan de Desarrollo Territorial de Tandil en 2005, propuso una mirada crítica
sobre los desafíos que enfrenta la planificación urbana, a veinte años de la
sanción de aquella herramienta. Su exposición partió de una premisa: planificar
hoy implica trabajar en dos planos simultáneos, construir escenarios de futuro
y, al mismo tiempo, dar respuestas a las necesidades y demandas urgentes de la
sociedad.
Reese planteó que los conflictos territoriales actuales
no pueden analizarse de manera aislada, porque se encuentran profundamente
relacionados. La crisis climática, los déficits históricos de infraestructura y
equipamiento público, el deterioro de las condiciones de hábitat, las prácticas
inmobiliarias especulativas y la desigualdad social forman parte de una misma
problemática. En ese sentido, sostuvo que "no hay transformación sin
conflictos" y que la planificación debe partir de un análisis territorial
integrado que permita traducir ese diagnóstico en una agenda concreta de
decisiones.
Uno de los ejes centrales de su exposición fue el papel
del suelo en la construcción de las ciudades. Reese advirtió que los mecanismos
del mercado inmobiliario no garantizan por sí mismos un uso sostenible y
equitativo del territorio, sino que tienden a valorizar diferencialmente el
suelo y profundizar la segregación socio-territorial. Como consecuencia,
afirmó: "La forma de crecimiento de nuestras ciudades es ambientalmente
insustentable, socialmente excluyente, económicamente ineficiente y fiscalmente
insostenible".
Frente a ese escenario, propuso reorientar el crecimiento urbano bajo una consigna que sintetizó buena parte de su planteo: "Completar, integrar y cualificar antes que expandir". La propuesta supone priorizar la consolidación de los tejidos urbanos existentes, mejorar las condiciones de integración entre barrios y orientar las inversiones hacia la calidad del hábitat, antes que continuar extendiendo la mancha urbana.

Otro de los aspectos destacados fue la necesidad de
incorporar la naturaleza y el cambio climático como dimensiones estructurantes
del ordenamiento territorial. "El territorio no es una superficie
disponible para urbanizar: es un sistema socioecológico que debe ser
comprendido y protegido", sostuvo Reese. En esa línea, planteó que la
crisis climática obliga a revisar las prácticas que subordinan los procesos
naturales a las lógicas de ocupación inmobiliaria.
Finalmente, recuperó los instrumentos de la Ley
provincial 14.449 de Acceso Justo al Hábitat, a la que identificó como una
herramienta para fortalecer la capacidad de intervención del Estado en los
procesos de desarrollo urbano.
Entre los mecanismos mencionados se encuentran la
participación municipal en las valorizaciones inmobiliarias, los gravámenes
progresivos sobre inmuebles ociosos, la generación de fondos con destinos específicos
y las instancias de participación ciudadana. También reivindicó los principios
de derecho a la ciudad y a la vivienda, función social de la propiedad, gestión
democrática y distribución equitativa de los costos y beneficios de la
urbanización.
Lo acompañó el arquitecto Claudio Colletta, vocal del
Consejo Superior del Colegio de Arquitectura y Urbanismo e integrante del
equipo de investigación que elaboró el proyecto "Diagnóstico y
lineamientos para el manejo sustentable de la Zona Protegida Natural Sierras de
Tandil".
Un debate que continúa
La jornada dejó una coincidencia: la actualización del PDT es el momento propicio para materializar los debates necesarios que, luego de 20 años, nos permitan rediseñar las herramientas con las que contamos para ordenar el crecimiento en el futuro. En este sentido, Claudio Coletta resaltó la necesidad de generar ámbitos que dinamicen y fortalezcan la participación comunitaria.
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