1 de septiembre de 2010
Una especie de decisión salomónica se arribó anoche en Las Tunitas, a partir del reclamo vecinal en defensa de los profesionales que el Ejecutivo pretende remover en pos de la mentada optimización de la atención primaria que, a todas luces, trajo aparejado mucha incertidumbre, confusión y hasta bronca de parte de los destinatarios de las políticas sanitarias, los vecinos.
Ni tan drásticos ni tan elásticos resultó ayer la postura de los funcionarios de la cartera de salud comunal, que apenas en unas horas debió asumir el costo de aceptar el yerro en el cambio del equipo de salud en Villa Italia norte y luego encontrarse acechado por una seguidilla de planteos de similar tenor, en resistencia a las modificaciones anunciadas.
Tras el encuentro del que participaron una docena de vecinos y el secretario de Salud, Luciano Grasso, la directora de Atención Primaria, Sandra Fraifer y Alejandro Ruffa, los participantes concluyeron en que la reunión resultó positiva, en tanto y en cuanto se pudo dialogar.
Desde el Ejecutivo manifestaron las razones por las cuales se arribó a la rotación y el cambio de profesionales en Las Tunitas. Se planteó algunas cuestiones que hacen al funcionamiento del equipo, el trabajo en la comunidad y lo que el municipio pretende imponer. Los vecinos, en tanto, también pudieron manifestar lo que pensaban, fundamentalmente respecto a la odontóloga y la trabajadora social, que son con quienes se han creado fuertes vínculos.
También en la reunión se escucharon otras voces, casos puntuales de vecinos que no estaban conformes con la atención de las profesionales involucradas.
Grasso y compañía plantearon varias razones para la drástica decisión: que habían recibido quejas, que los profesionales en cuestión no estaban cumpliendo el rol para el cual habían sido designados, como así también que no advertían un trabajo comunitario.
Al respecto, la barriada lo que entendía que en verdad lo que estaba faltando no era compromiso de los actuales profesionales, sino más personal, más recursos humanos que logre atender adecuadamente la demanda y los objetivos que el Ejecutivo plantea.
Los funcionarios insistieron en el cambio de perfil, en dejar de trabajar sobre el asistencialismo y más sobre la prevención. Aludieron a la necesidad que los profesionales salgan a la calle, que caminen. Pero allí los vecinos contrarrestaban que en algún momento tienen que atender.
Un dato nada menor, para el barrio Las Tunitas se alude a una población de unos cinco mil vecinos, lo que deja entrever, al menos para la vecindad, que más que criticar a los actuales profesionales tendrían que respaldarlos con más pares para poder cumplir sus funciones.
Al entender de los vecinos, la decisión finalmente anunciada quedó ciertamente a prueba. Los funcionarios se comprometieron a iniciar el lunes con el cambio de la odontóloga y la asistente social por un tiempo prudencial, supeditaron todo a posibles revisiones si la vecindad creer que los cambios han sido para peor.
“A veces la salida pasa por comunicar las cosas y en vez de cambiar, dialogar para mejorar, factiblemente los problemas en salud no se solucionan removiendo gente sino dándole las herramientas e informando cuál es la estrategia de trabajo proyectado. Y si hay casos en que algún profesional no trabaja bien hay sanciones a imponer si así el Ejecutivo lo detecta”, arribaron a la conclusión los vecinos tras despedir a las autoridades comunales.
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La oposición
fija postura
Tras la multiplicación de reclamos vecinales por la rotación de profesionales en los centros de salud, ordenados por el intendente Miguel Lunghi, la oposición legislativa empieza a marcar la cancha y castiga el grado "inconsulto" de la resolución.
A propósito de la decisión oficial, que entrará en vigencia el próximo 6 de septiembre, la vicepresidenta de la comisión de Desarrollo Social y Salud, Adriana Calvar, señaló a LA VOZ que "el error de fondo" consiste en que "cambios tan importantes como estos exigen una etapa de consenso previo".
La edil del PJ-FPV aseveró también que "hubiera sido interesante conversar el tema en la comisión, pero no se hizo", reveló.
Cabe consignar que el espacio, cuya mayoría es radical, está presidido por el lunghista Néstor Muller. Y entre las competencias de la comisión, se encuentra el tratamiento de asuntos como el "funcionamiento de hospitales, salas de primeros auxilios, sanatorios, clínicas, asilos, casas de admisión, patronatos, etcétera".
De hecho, el último lunes, durante la última reunión de comisión, se abordaron cuestiones referidas a la salud mental, pero nada se dijo sobre las urticantes modificaciones en las salitas, que generaran una importante reacción en la comunidad. Al punto que el Gobierno tuvo que dar un paso atrás y mantener a dos médicos en Villa Italia Norte, con motivo de la presión vecinal.
Para Calvar, el secretario Grasso "tendría que explicar y dar fundamentos de estos cambios" en el cuerpo deliberativo.
Supuso la edil justicialista que el Ejecutivo "debe tener sus argumentos para la rotación, pero esto tiene que ser consensuado con la gente de las diferentes barriadas", sintetizó desde su perspectiva.
La entrevistada no se sorprendió por las repercusiones del anuncio: "hay una suerte de despertar de los vecinos que afortunadamente salieron a reclamar por las cosas que son justas. Esto nos hace muy bien, espero que las autoridades estén a la altura de las circunstancias", profirió la concejal.
Y a propósito de la presunta "politización" del reclamo, denunciada por Grasso en las últimas horas para el caso de Las Tunitas, Calvar mostró una tajante desaprobación a las declaraciones del funcionario.
En este sentido, Calvar refirió que la palabra "politización está mal puesta, quizás Grasso quiso aludir a la participación de la gente, de la cual me alegro".
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