26 de diciembre de 2008
El final de una jornada de trabajo ajetreada, tres horas antes de compartir la Navidad con la familia, opacó la fiesta de Juan Carlos Gómez, dueño de un mercado sito en avenida Lunghi 1.097, quien junto a cinco clientes y una niña, fueron apuntados con un arma de fuego en un atraco más para esa zona caliente de inseguridad.
La víctima sostuvo que faltaban 5 minutos para las 21 del miércoles, y los ladrones, de aproximadamente 20 años, “calcularon todo” para irrumpir instantes después de que un patrullero pasara por la zona. Incluso los maleantes, pertrechados con una mochila, se colocaron medias de mujer en la misma vereda del comercio, con las que se taparon la cara y luego ingresaron.
“Al principio creí que era una broma, pero los tipos pedían ´dame la plata´ con insistencia. A la empleada de caja le pedían más, pero no había. Estaban 5 ó 6 clientes, y una nenita vecina de enfrente. Ellos apuntaban para todos lados. Incluso uno de los chorros le apoyaba la mano a la chiquita”, relató Gómez a LA VOZ.
“Cuando los vi entrar pensé que era una broma, estaba todo tan tranquilo que ni pensé que era un robo. Había mucha gente en la vereda”, agregó.
“QUIETOS O HACEMOS UN DESASTRE”
La esquina de De Roxas y Lunghi se convirtió en el escenario de un nuevo robo calificado en ese sector de Tandil, ya que –como se supo- además de Gómez, quien varias veces recibió la visita de amigos de lo ajeno, una rotisería, una quiniela y un almacén sueles aparecer en las páginas policiales al sufrir hechos delictivos.
“Cuando se iban nos advirtieron: quédense quietos aquí adentro porque afuera hay cualquier cantidad de gente y vamos a hacer un desastre”, añadió.
La recaudación de todo el día –no cuantificada- se llevaron los cacos, quienes corrieron por De Roxas una cuadra para subirse a una moto y huir. “Me encontró confiado, pensé que tendría una Navidad tranquila, pero no”.
La Policía, ante reiterados reclamos vecinales, pasa “constantemente por esas manzanas, y hasta nos esperan que cerremos el negocio. Pero no alcanza”.
Gómez expresó que el barrio se siente “muy inseguro, pero no por la Policía. Pero los agarran y a los tres o cuatro días están sueltos. A mí me robaron a las 9 con un arma, lo detuvieron a la vuelta con el botín. Lo llevaron a la cárcel de Barker un martes y el jueves estaba en libertad”.
El entrevistado luego hizo un llamado a la Justicia y a los legisladores. “Un solo cambio, por favor: muestren la cara de quienes son. En vez de taparles la cabeza al detenerlos, así como ellos ven nuestra foto en el diario, ellos también. Que los comerciantes sepamos. De qué me sirve tener cámara de seguridad si entran con un revólver, apuntan a la cabeza, agarran una criatura, qué les digo, que los estoy filmando”.
Los clientes “tenían una impotencia y bronca que, si los agarran, lo linchan”, subrayó Gómez.
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