18 de abril de 2012
BUENOS AIRES.- La Cámara de Senadores dio ayer comienzo al debate del proyecto de ley impulsado por el Poder Ejecutivo que contempla la expropiación del 51 por ciento de las acciones de YPF, en un plenario de comisiones al que asistieron el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, el viceministro de Economía, Axel Kicillof, y el secretario de Energía, Daniel Cameron.
Tras casi siete horas de debate, un plenario de comisiones de la Cámara de Senadores decidió postergar hasta hoy al mediodía, el debate por el proyecto de ley de expropiación parcial de YPF.
Una extensa presentación del viceministro Kicillof dio paso a no menos dilatadas respuestas de los legisladores que produjeron en muchos casos, enfervorizados cruces entre los senadores oficialistas y de la oposición y de estos con De Vido, visiblemente exaltado en varios pasajes de la presentación.
Durante el debate, que se extendió por espacio de casi siete horas, Kicillof sostuvo que "no les vamos a pagar lo que ellos quieran", en referencia a la suma de 18.300 millones de dólares esbozada ayer por el titular del Grupo Repsol, Antonio Brufau, durante una conferencia de prensa brindada en Madrid.
De Vido, por su parte, afirmó que "muchas empresas multinacionales" manifestaron en las últimas horas "su interés en venir a conversar con nosotros para poner en valor estos recursos que se sabe que existen", de manera de encarar emprendimientos de manera conjunta una vez concluido el proceso de expropiación.
De Vido y Kicillof -quienes fueron designados por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner como interventor y subinterventor en la petrolera- ingresaron al Salón Azul de la Cámara alta minutos después de las 12 y no se movieron del recinto hasta que finalizó esta primera parte del encuentro, a las 19.15.
El plenario fue convocado por las comisiones de Asuntos Constitucionales, de Presupuesto y Hacienda y de Minería, Energía y Combustibles, las que mañana en horas del mediodía retomarán las discusiones con el objetivo puesto en obtener las firmas necesarias que permitan obtener dictamen para el proyecto y que pueda ser debatido en el recinto el miércoles 25 de abril.
Una vez que el Senado sancione el proyecto, será la Cámara de Diputados la que tendrá la responsabilidad de convertirlo en ley en las primeras semanas de mayo próximo.
En su exposición, De Vido dijo que el Gobierno aspira a convertir a YPF en una empresa "pujante", a partir de la actual intervención y la posterior expropiación del 51 por ciento de las acciones.
De Vido aseguró que "el déficit energético de Argentina se encuentra estrechamente asociado a la política desarrollada por el accionista Repsol", a la que acusó de implementar "un nivel de inversiones insuficiente".
El ministro destacó, además, el "entusiasmo y expectativas" que generó en las provincias productoras de petróleo el proyecto presidencial, ya que "ahora ven que tienen la posibilidad de revertir la lógica negativa" que venía desarrollando como política la empresa Repsol en YPF.
Kicillof afirmó que los objetivos de YPF deben estar "en línea con los objetivos de Argentina" y aseguró que la gestión española sólo se dedicó a "maximizar sus ganancias y disminuir sistemáticamente la producción de petróleo".
"Estamos en una situación en la que necesitamos poner pilares para asegurar que nuestro crecimiento no va a estar amenazado por grupos empresarios que no confiaron en que Argentina iba a poder mostrar tal robustez", dijo el viceministro de Economía.
El funcionario también adelantó que el Estado tiene previsto poner en marcha "un plan de inversión muy exigente" en YPF, y agregó que "lo que se propuso es que no se repartan dividendos, sino que se reinviertan".
"No les vamos a pagar lo que ellos quieran", sentenció Kicillof en referencia al monto determinado por Repsol como valor de la empresa.
"Estamos en condiciones de decir que los números que hablaban acerca del valor de la compañía, de manera prudente, van a ser revisados a medida que vayamos conociendo los vericuetos y la información secreta que la empresa manejaba", agregó el viceministro.
Cruces
El debate estuvo enmarcado en una importante presencia de senadores. Luego de las exposiciones de De Vido y Kicillof, en el tramo dedicado a las preguntas de los legisladores, se produjeron fuertes cruces con frases subidas de tono entre opositores y oficialistas, así como con los funcionarios que defendieron el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo.
Uno de los cruces se produjo cuando el jefe de la bancada radical, Luis Naidenoff, acusó al peronismo de "haber privatizado YPF", a lo que De Vido respondió que en el caso de Santa Cruz hubo que "aceptar la privatización porque eso venía con la Ley Federal de Hidrocarburos que impulsó (el ex presidente radical) Raúl Alfonsín".
El ministro de Planificación también se cruzó con la radical mendocina Laura Montero, quien manifestó estar "cansada de pedir informes sobre las reservas de combustible" y que "los funcionarios no vienen ni responden".
El jefe de la bancada oficialista en el Senado, Miguel Angel Pichetto, le pidió a los legisladores de la UCR "no venir a bajarnos línea de coherencia, porque no todos los radicales respondieron al espíritu de (el ex presidente Hipólito) Yrigoyen ni de (el primer titular de YPF, el general Enrique) Mosconi".
Presión diplomática
En tanto, desde varios puntos del planeta se redobló la presión diplomática contra la decisión de la Casa Rosada. El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, sostuvo que la expropiación "es una decisión muy negativa que rompe el buen entendimiento entre España y la Argentina".
En la misma dirección, la Unión Europea mostró su disgusto. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, se manifestó sumamente decepcionado y calificó el tema como prioritario para Bruselas, y la representante de Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, la tildó como una señal muy negativa e informó que se postergó una reunión bilateral con la Argentina, prevista para el jueves y viernes en esta capital.
Por su parte, el canciller inglés William Hague sostuvo que la decisión del gobierno argentino es contraria a todos los compromisos asumidos en el Grupo de los 20, al tiempo que anticipó que trabajará con España y la UE para que su cumplan los compromisos y obligaciones internacionales.
Desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), el economista jefe Thomas Helbling, lamentó que "la Argentina sea un país tan imprevisible" y sostuvo que "las intervenciones estatales empeoran aun más el clima de inversión".
El presidente de la empresa Petróleos Mexicanos (PEMEX), Juan José Suárez Coppel, sostuvo que "la española Repsol hará todo lo que tenga que hacer para proteger el derecho de sus accionistas".
El ejecutivo de PEMEX que tiene 9,4 por ciento de Repsol se sumó a las críticas vertidas por el ministro de Finanzas mexicano, Bruno Ferrari, quien había manifestado que la recuperación de América Latina no pasaba por las expropiaciones.
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