11 de agosto de 2026

Defensoría del Pueblo

Defensoría del Pueblo . Encuesta bonaerense que incluyó a Tandil revela un masivo endeudamiento familiar para subsistir

Seis de cada diez familias bonaerenses se endeudaron en el último año, la mayoría para subsistir. Lo revela la Defensoría del Pueblo bonaerense que en mayo pasado realizó una encuesta respondida por 1.408 personas de 97 partidos de la Provincia de Buenos Aires y CABA.

En los últimos años, el endeudamiento de los hogares se ha ido consolidando como una de las "principales estrategias de sostenimiento de la vida cotidiana en Argentina. Distintos estudios nacionales muestran que una proporción significativa de los hogares recurre al financiamiento para cubrir gastos corrientes y necesidades básicas, especialmente vinculadas a la alimentación y los servicios", introduce el informe.

Sin embargo, el impacto del endeudamiento no se distribuye de manera homogénea: "la evidencia disponible indica que los hogares sostenidos principalmente por mujeres presentan mayores niveles de recurrencia al crédito y destinan estos recursos, en mayor medida, a resolver necesidades asociadas a los cuidados", remarca el organismo que conduce Guido Lorenzino.

La encuesta se llama "hablemos de deudas: una mirada sobre el endeudamiento con perspectiva de género", desarrollada por la Dirección de Políticas de Igualdad junto con las áreas de Asuntos Económicos, Consumidores/as, y la Dirección de Descentralización Territorial.


RESULTADOS

Seis de cada diez hogares de la provincia de Buenos Aires se endeudaron en el último año y, en la mayoría de los casos, los créditos se tomaron para financiar gastos cotidianos como alimentos, medicamentos, servicios públicos y alquileres. La situación adquiere una gravedad particular en las familias sostenidas por mujeres y en los hogares con niños, niñas o personas mayores a cargo, donde la toma de deuda aumenta de forma drástica y presiona sobre la economía diaria.

Sobre las formas de financiamiento de las familias bonaerenses, el estudio arroja que el 56,6% de los hogares acudió a un préstamo durante los últimos doce meses y que, de ese total, el 73,5% aún no logró saldarlo.

El impacto sobre los ingresos mensuales es directo: cuatro de cada diez hogares endeudados destinan más de la mitad de sus entradas de dinero a cancelar cuotas. Asimismo, para el 84,1% de los encuestados, esta situación de asfixia financiera no es coyuntural, sino que se extiende desde hace más de seis meses.

Lejos de destinarse a la compra de bienes durables, inversión o consumo recreativo, la toma de crédito responde hoy a la necesidad de cubrir consumos esenciales para la subsistencia. El 56,9% de los hogares pidió dinero prestado para comprar alimentos, el 30% para sostener la vivienda, el 29,5% para pagar servicios básicos y el 28,5% para afrontar gastos de salud.

Ante la falta de margen en el sistema bancario formal, más de la mitad de los consultados (51,9%) debió recurrir a mecanismos de financiamiento no bancarios o informales, ya sea de forma exclusiva o combinando distintas vías. Esta modalidad suele imponer tasas de interés elevadas y condiciones de devolución inflexibles que profundizan el círculo de endeudamiento.


BRECHA DE GÉNERO

El informe expone una brecha de género marcada en el acceso y la necesidad de financiamiento. La toma de crédito escala al 72% en las familias nucleares con hijos o hijas sostenidas por mujeres y alcanza el 64,4% en los hogares monomarentales. Estos últimos registran, además, el nivel de endeudamiento más alto, el 82,1% mantiene deudas activas, y acudieron en un 59,2% a prestamistas o circuitos informales para cubrirlas.

En aquellos hogares monomarentales donde los progenitores no realizan aporte económico, la toma de créditos y/o préstamos representa una de las estrategias frecuentes. Según datos del informe "Incumplimiento de la obligación alimentaria en la Provincia de Buenos Aires", el 44% de las mujeres encuestadas depende del dinero prestado para completar sus ingresos mensuales, y la modalidad más frecuente es la de prestamista informal.


CUIDADO Y SALUD MENTAL

La necesidad de financiamiento guarda una relación directa con la presencia de personas que requieren asistencia constante. En los hogares con niños, niñas, adolescentes y personas mayores a cargo, la toma de crédito trepa al 82,6%, mientras que en las familias sin tareas de cuidado esa cifra desciende al 53,5%.

Más allá de las cifras económicas, la sobrecarga financiera repercute de manera directa en el bienestar físico y emocional. El 75% de los hogares endeudados reportó un impacto negativo en la vida cotidiana, expresado en cuadros de estrés, angustia y deterioro de la salud mental. Los testimonios recogidos en el estudio detallan estrategias extremas de subsistencia para llegar a fin de mes, como saltear comidas, prolongar las jornadas laborales o suspender tratamientos médicos para destinar esos recursos al pago de deudas.

El relevamiento fue desarrollado por la Dirección de Políticas de Igualdad junto a las áreas de Asuntos Económicos y Consumidores/as y la Dirección de Descentralización Territorial de la Defensoría del Pueblo bonaerense, con la colaboración de sus 72 delegaciones territoriales.

Frente a este panorama, el organismo recomendó fortalecer las políticas públicas de cuidado, ampliar las oportunidades en el mercado laboral formal, diseñar mecanismos de refinanciación de deudas para sectores vulnerables e instrumentar medidas de regulación y transparencia sobre los circuitos de financiamiento no bancario.

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