7 de agosto de 2013
Se cumplió ayer una nueva audiencia del juicio oral y público en el Tribunal Oral y Criminal 1 contra Orlando Reyes por el crimen de Silvio Souto ocurrido en junio del año pasado en la zona del Cerrito, prestando testimonio la pareja de la víctima y un enfermero de un sistema de emergencias privado, en las declaraciones más destacadas de la víspera que favorecieron la hipótesis formulada por el defensor oficial, doctor Carlos Kolbl acerca de que el hecho debe encuadrarse en un caso de legítima defensa, mientras que el fiscal, doctor Marcelo Fernández sostiene que se trató de un homicidio.
La pareja de Souto prestó declaración y reconoció el cuchillo que encontraron a mitad de camino, era de su casa. Se trata del arma blanca con la que se había asaltado a Reyes.
El relato dejó algunas incongruencias. Primero dijo que había estado unos 20 minutos y bajó a orinar a una parte plana del Cerrito. Después señaló que habían pasado 5 minutos desde que llegaron.
También narró que al bajar del Cerro se encontró con el marido y que no había nadie, cuando dos policías dijeron que venía a los gritos diciendo que era el marido, desde una distancia.
Además respondió que escuchó cuatro disparos. Asimismo dejó claro que le había mentido a Reyes, sobre la situación de ella. Le había dicho que no estaba en pareja y que la chiquita era su sobrina cuando en realidad era su hija. Básicamente reconoció que Souto estaba en el ambiente del delito que sabía que robaba.
Mencionó que le decía algunas veces “robé en tal lado”, agregando que se lo había dicho en cuatro ocasiones. La pareja de Souto, dijo que su hermnao Juan Angel Escalante, también estaba en el ambiente delictual y que alguna vez habían cometido delitos con Souto.
El juez Pablo Galli le hizo preguntas porque el discurso no resultaba convincente acerca de como se había encontrado con Reyes el día anterior, porque le dijo que la esperara en ese lugar. Dejó algunas dudas en cuanto a la relación con Reyes y porque lo hizo esperar ahí.
También declaró el experto en armas Alberto Tripodi a quien se le exhibió el arma secuestrada. Dijo que le había vendido ese arma a Reyes. La revisó, la miró y afirmó que estaba en muy buenas condicones.
Explicó a los jueces como funcionaba, como eran los mecanismos y en lo más sustancial afirmó que los siete disparos se pueden hacer en 5 segundos o menos, reforzando lo planteado por la defensa.
Pero a la hora de dejar reforzada lo sostenido por el defensor oficial, quien más sustentó la teoría fue el enfermero que estaba trabajando en la empresa de ambulancias IET.
Declaró que no recordaba con precisión la hora, pero estaba oscuro. Lo señaló a Reyes y dijo que el imputado subió las escaleras para llegar a la puerta de la oficina de avenida Avellaneda. Tocó timbre y Reyes le dijo que había habido un hecho de sangre en el Cerrito y que fueran a auxiliar a uno que estaba herido. Esto lo hizo contar en actas Kolbl.
Dijo que lo vieron a Souto tendido y que al llegar la ambulancia del Hospital, se retiraron.
Seguramente esta línea argumental será tenida en cuenta a la hora de los alegatos por parte del defensor a partir de una premisa más que lógica si alguien quiere matar a una persona, difícilmente luego de consumar el ataque vaya a pedir auxilio para que asistan a quien atacó a balazos.
Después se sumaron otros testimonios aunque no aportaron demasiado de interés para el desarrollo del juicio.
Las audiencias continuarán este jueves desde las 9 con un testigo propuesto por la Fiscalía que estuvo con Escalante y Reyes el día anterior al hecho y es probable que se realicen los alegatos.
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