20 de febrero de 2008

Policiales

Policiales. Entre el dolor, el miedo y el arrepentimiento

En carácter de imputada, María Belén Molina, reeditó su historia, aquella que la valió estar involucrada en un crimen, versión que resultó la clave para descubrir la trama, la hipótesis que los investigadores llevaron adelante para cerrar el círculo de sospechosos que hoy están siendo juzgados.
Ante el pedido de su defensor, Carlos Kolbl, la acusada volvió a detallar cómo se sucedieron los hechos y quiénes participaron, no sin antes reseñar acerca de su relación con Gárate como con los Pugni, especialmente Santiago, quien fuera su novio por aquellos días.
Visiblemente acongojada, su larga y delgada humanidad que durante toda la audiencia intentó ocultarse detrás de la figura de su abogado, con su mirada permanentemente eternizada hacia el suelo, se ubicó frente a los jueces y delante de las miradas del resto de los acusados como de los padres, hermano, viuda e hijas de José Luis Gárate.
Con muchos nervios que con el paso de los minutos se fueron diluyendo, Belén primeramente sollozando por lo ocurrido pidió perdón y reiteró a lo largo del relato no lograr entender por qué se dejó llevar a participar de semejante desastre.
La mujer reiteró la historia que protagonizó con Gárate y los sentimientos que lo unían, como así también explicó lo que luego fue su noviazgo paralelo con Santiago Pugni.
También volvió sobre aquellas conversaciones que tuvo con los Pugni que querían detalles de cómo era el manejo del dinero en el supermercado, para luego arribar a la planificación del hecho, que quedaría en manos de sus “muchachos”, decían los Pugni.
En medio de un relato entrecortado por el insistente llanto, la deponente coincidió en un todo con su declaración dada en la instrucción (publicada en exclusiva por LA VOZ), con el aditamento que en la sala volvió a reconocer a Espinosa y Sasali, no sin antes no animarse a hacerlo por temor e inseguridad que implicaba semejante tensa situación.
Otro de los momentos más conmovedores fue cuando Molina quiso comenzar a describir lo ocurrido una vez recibida por Gárate en la puerta del local con el consiguiente irrupción de Espinosa, según sindicó la mujer. Allí volvió a quebrarse, por lo que se procedió a dar un cuarto intermedio para que la declarante se reponga y retome el trascendente relato que detallaba como presuntamente Espinosa terminó disparando contra la humanidad de José Luis Gárate.
Las preguntas de las defensas a las que accedió la acusada sin tener la obligación de hacerlo, versaron sobre los motivos que hicieron para que participara de semejante hecho con el sentimiento que tenía para con Gárate. A lo que Molina insistió en que nunca encuentra respuestas para entender porqué se dejó arrastrar a eso, dejando un comentario acerca que en verdad ella pensaba con la víctima iba a resultar ilesa y, en definitiva, se le iba a robar dinero al dueño del Monarca.
Un dato también importante para lo que será las respectivas calificaciones, fue que Belén Molina dijo desconocer que iban a utilizar un arma, que recién se anotició de eso cuando iban rumbo al supermercado, a lo cual intentó negarse a seguir actuando pero los Pugni la obligaron con un tono amenazante, no sin antes de decirle que el arma no iba a estar cargada.
Así las cosas, tras tres horas de una densa como conmovedora declaración, Molina reiteró su verdad, aquella que sirvió para que la pesquisa arribar a la detención de los acusados, y que ayer, en el debate, volvió a complicarlos.

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