18 de abril de 2022
El árbitro soltó el silbatazo final y se desató el
alocado festejo verdeamarelo, en medio de la decepción albiceleste: Brasil
acababa de vencer por 2 a 1 a Argentina en la final del prestigioso torneo Sub
17 de Montaigu, Francia. Hasta allí, más allá de la constante efervescencia
durante el cotejo, todo normal. Hasta que un par de los jóvenes vencedores,
según se advierte en las imágenes, les dicen algo a los dirigidos por Diego
Placente y Pablo Aimar (quien no viajó a este compromiso). Uno de ellos es el
N° 10, Luiz Guillherme. Parece una burla, una provocación. Es la chispa que
genera la detonación. Los dos planteles se trenzaron en una batalla campal que
ni los que no se involucraron ni los cuerpos técnicos lograron detener por
varios minutos. Una imagen que poco tuvo que ver con el gran juego que
desplegaron a lo largo del certamen.
Tras los aguijones verbales, quien lanzó el primer golpe
fue Gianluca Prestianni, una de las figuras del seleccionado argentino,
futbolista que pertenece a Vélez Sarsfield. El N° 11 se tomó revancha de uno de
sus rivales y a partir de allí las dos delegaciones se convirtieron en un
cúmulo de manos, brazos y golpes. Los entrenadores y auxiliares buscaron
separar, lo mismo que varios de los chicos, como el capitán albiceleste, Camilo
Rey Domenech. Es que el mensaje constante de Aimar y los cuerpos técnicos de
Ezeiza apuntan al Fair Play, tal el legado que dejó José Pekerman en sus
pupilos. Pero en Francia no hubo manera de detener la bronca.
El desarrollo había mostrado roces propios de un
Superclásico de las Américas. En el penal que definió el pleito a los 34
minutos del primer tiempo, cuando Luiz Guillherme estaba por ejecutarlo, la
cámara enfocó a Pedrinho fuera del área, tendido en el césped. Acusó un golpe
que la transmisión oficial no captó. Incluso ingresaron a atenderlo. ¿Realidad?
¿Simulación?
Dos minutos después, un defensor brasileño se deslizó
sobre el campo para cortar un avance y permaneció tirado, alegando haberse
acalambrado. Desde Argentina pensaron que se trataba de un ardid para hacer
tiempo y cortar la reacción del equipo. Prestianni fue uno de los que reclamó.
Endrick y el citado Luiz Guilherme gritaron para el
campeón, mientras que Agustín Ruberto, delantero de River Plate (ya con
contrato profesional) había convertido el 1-1 parcial como una pirueta símil
chilena.
Argentina venía de quedarse con el Grupo A del torneo con
puntaje perfecto. En la primera fecha derrotó a Bélgica con un ajustado 2-1,
luego goleó a Portugal con un contundente 3-0 y cerró su participación en la
fase inicial con un 2-0 sobre Francia. Con nueve puntos, siete goles a favor y
sólo uno en contra, Argentina había ganado el derecho para enfrentar a Brasil,
que finalizó como ganador de la Zona B, en la que chocó con México, Países
Bajos e Inglaterra.
La Selección, que mostró buenos valores en el campeonato
(incluso fue superior a su rival en la final, que se definió por detalles)
defendía el título, dado que se había consagrado campeona en la edición 2019
(en 2020 y 2021, el torneo no se disputó por la pandemia de coronavirus).
Brasil, en tanto, se bordó su segunda estrella 38 años después de su única
vuelta olímpica en el evento (1984).
Fuente: Infobae
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