23 de agosto de 2012
Como si se tratara de un personaje cinematográfico, el tandilense Sebastián Alejandro Zabala Olagaray, con solo 24 años, logró fugarse por segunda vez del sistema penal.
En la víspera, según pudo averiguar LA VOZ, el joven se escapó de la cárcel de Magdalena, hecho que desencadenó una intensa búsqueda policial en nuestra ciudad.
En 2009, Zabala estuvo 3 días prófugo tras huir de los Tribunales de calle Uriburu Sur, y el episodio mereció un sumario a dos efectivos de la cárcel de Sierra Chica, responsables de su custodia. Aquel día el caco pidió que le saquen las esposas para ir al baño, y aprovechó una distracción del personal penitenciario para salir corriendo por el frente del edificio judicial.
Ahora, reincidente, el joven detenido logró protagonizar una historia insólita, que mezcla la negligencia de la seguridad intramuros con la llamativa habilidad del sujeto para eludir el cerco de la ley.
En la mañana de ayer, la Policía desplegó sus patrulleros para dar con el fugitivo, que tiene domicilio en calle Granadero Baigorria, del barrio "Las Tunitas". Las pistas daban cuenta de que Zabala Olagaray podría estar escondido en Tandil.
Si vino al distrito, el evadido tuvo que recorrer los 390 kilómetros que nos separan con la localidad de Magdalena, donde funcionan las unidades penitenciarias Nº 35, 28, 36 y 51.
LA REBELDIA DEL REO
El 1 de julio de 2009, Zabala asaltó el comercio sito en la esquina de Chacabuco y Sarmiento, perteneciente a "Granja el Reencuentro". Allí, se había activado la alarma del local y acudió personal de la empresa de seguridad -Nikro-. Una vez en la puerta estalló una de las vidrieras del local, de donde salió el malviviente, tras ser rota la vidriera con la caja registradora. Portando un cuchillo amenazó al personal del sistema de monitoreo de alarmas y se dio a la fuga. Luego cometió otro robo en la zona hasta que fue apresado por la policía. Incluso se le secuestró el cuchillo.
Por estos robos, el ladrón terminó en el Penal 38 de Sierra Chica. El 30 de noviembre de aquel año, Zabala debía declarar ante el Juzgado Correcional de Tandil. Lo trajeron. Pidió ir a al baño y lo acompañó un custodio. Pero antes de abrir la puerta, el imputado inició una frenética carrera por la puerta principal de la dependencia. Durante 3 días lo buscaron, hasta que cayó en una casa ubicada en Alsina y Belgrano, tras un impresionante megaoperativo. Intentó escapar por los fondos de la propiedad aunque la misión era imposible y sus aires de libertad se cortaron definitivamente tras saltar un paredón e intentar ocultarse en el abandonado terreno que perteneciera la desaparecida usina láctea de Cruz del Sur.
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