24 de septiembre de 2026
Tras un nuevo siniestro vial que resultó fatal el pasado viernes 18, la ONG envió una nota al Director de Vialidad Nacional, Marcelo Campoy, reclamando una intervención urgente en el tramo urbano de la carretera.
El crecimiento vertiginoso de Tandil ha desnudado una crisis de infraestructura que no admite más dilaciones. Lo que en el diseño original de Vialidad Nacional era una vía de conexión, hoy funciona como una cicatriz de asfalto que fragmenta el tejido social. La magnitud de la asimetría es alarmante: el centro de la ciudad alberga a 115.000 habitantes, mientras que, al noreste, segregados por la Ruta Nacional 226, ya residen cerca de 30.000 personas.
Esta "travesía de entorno suburbano a urbano",
como la define el proyecto de ordenanza de Estrellas Amarillas, ha mutado en un
obstáculo letal. El conflicto central es una colisión de intereses de
movilidad: por un lado, el tránsito pesado del corredor Mar del Plata - General
Villegas; por el otro, la vida cotidiana de miles de vecinos que deben
arriesgar su integridad para acceder a escuelas y empleos.
La Ruta Nacional 226 ya no es una ruta; es una avenida
precaria que condensa el peligro en cada cruce.
La urgencia de esta intervención no se basa solo en
proyecciones técnicas, sino en una geografía del dolor que la ONG Estrellas
Amarillas ha señalizado meticulosamente. En los últimos años, el tramo urbano
ha cobrado la vida de 8 personas, muertes que el sistema actual de rotondas
-hoy totalmente obsoleto- no pudo evitar.
Esta situación fue denunciada formalmente el 16 de marzo de
2022 mediante una nota dirigida a Vialidad Nacional. No fue un reclamo aislado:
fue una interpelación directa firmada por una coalición de 24 instituciones que
exigían detener el conteo de víctimas por causas que son, por definición,
evitables.
Los hallazgos de la Junta de Seguridad en el Transporte (JST)
Es fundamental destacar un hecho de gravedad institucional:
el Informe Técnico de la JST (Expediente EX-2023-117111804-APN-JST#MTR) no
surgió por iniciativa de las autoridades viales, sino por un pedido expreso de
la ONG Estrellas Amarillas a través de la Jefatura de Gabinete de Ministros.
Este relevamiento, realizado bajo el enfoque de "Sistema Seguro"
(Safe System), confirma que la infraestructura actual es un factor de riesgo
sistémico.
Entre 2010 y 2022, el Tránsito Medio Diario Anual (TMDA) en
el tramo Tandil-Mar del Plata aumentó un 22%. El diagnóstico in situ de octubre
de 2023 es lapidario:
La demanda de urbanización ha logrado un consenso civil sin
fisuras. La propuesta no solo cuenta con el rigor técnico, sino con el músculo
social de las fuerzas vivas de la ciudad.
Instituciones clave que respaldan la urbanización integral:
La Cámara Empresaria de Tandil (CET) ha sido categórica al
manifestar una "preocupación generalizada" por las complejidades
observadas en las colectoras, decidiendo acompañar el proyecto de urbanización
como única salida viable para garantizar la seguridad y el desarrollo económico
del sector.
La propuesta de urbanización
integral: De Ruta a Avenida
El núcleo del proyecto de ordenanza es audaz pero necesario:
transferir 11 kilómetros de la RN 226 (desde calle Las Petunias hasta la Ruta Provincial
30) al dominio municipal. Esta transformación no es un salto al vacío; se basa
en el modelo exitoso de la Ex-Ruta 22 en la ciudad de Neuquén, cuyos renders
visuales demuestran la viabilidad de integrar bicisendas, parques lineales y
semaforización de onda verde en un entorno que hoy es hostil.
El plan identifica 8 puntos críticos de intervención
inmediata:
Para municipalizar el tramo urbano, el tránsito pasante debe
ser relocalizado. La propuesta técnica consiste en crear una "variante
natural" superpuesta con las rutas provinciales 30 y 74. Este esquema fue
validado en una reunión clave el 1 de junio de 2022 entre representantes de la
UNCPBA y autoridades viales, consolidando el consenso local.
El análisis de tiempos de viaje derriba cualquier objeción
logística: el desvío solo implicaría una demora de entre 4 y 7 minutos, una
diferencia insignificante que se compensaría con creces al evitar las futuras
interrupciones y semaforizaciones del tramo urbano actual. Este modelo de
variantes ya ha solucionado conflictos históricos en ciudades como Córdoba,
Rosario, Luján y Pergamino.
La integración definitiva
de Tandil
La transformación de la RN 226 en avenida es una deuda ética
con la ciudadanía. No se trata simplemente de una obra vial, sino de una
política de integración que permitirá que barrios hoy segregados -como Palermo,
Selvetti y Villa Leonor- se sientan finalmente parte de Tandil.
Los beneficios son indiscutibles: una reducción drástica de
la tasa de siniestros, la creación de espacios públicos de calidad y la
revalorización comercial de todo el corredor.
La seguridad vial no puede quedar sujeta a tiempos
burocráticos. La firma del convenio entre el Departamento Ejecutivo y Vialidad
Nacional es el último paso para que Tandil deje de contar víctimas y empiece a
construir futuro. La omisión ante este diagnóstico técnico y social ya no es
una opción; es una responsabilidad compartida que no admite más excusas.
La nota enviada por
la ONG a Vialidad Nacional este miércoles
De nuestra mayor consideración:
Desde la ONG Estrellas Amarillas Tandil, organización
integrada por familiares de víctimas de siniestros viales, nos dirigimos
públicamente a Ud. para expresar nuestra profunda preocupación, indignación y
reclamo ante la persistente falta de obras estructurales en el tramo urbano de
la Ruta Nacional Nro. 226 que atraviesa nuestra ciudad.
La realidad es tan dolorosa como innegable: la RN 226 ha
dejado de ser una ruta de paso para convertirse en una verdadera avenida urbana
que divide a Tandil en dos sectores, atravesando barrios, escuelas, centros de
salud, clubes deportivos, industrias, comercios y zonas residenciales que
continúan expandiéndose año tras año. Sin embargo, continúa funcionando bajo
parámetros propios de una ruta interurbana, sin las adecuaciones
imprescindibles que exige la realidad actual de la ciudad.
Las consecuencias de esta situación son evidentes y están
escritas con el dolor de numerosas familias tandilenses. En los últimos años,
el tramo urbano de la Ruta Nacional 226 ha sido escenario de reiterados
siniestros fatales que se han cobrado la vida de vecinos de nuestra comunidad.
Cada una de esas muertes representa una tragedia irreparable y una advertencia que
no puede seguir siendo ignorada.
La reciente muerte ocurrida el pasado 18 de septiembre de
2026, en la intersección de Ruta 226 y calle Buenos Aires, donde perdió la vida
un joven trabajador de 31 años, vuelve a poner en evidencia una realidad que se
repite una y otra vez: la infraestructura existente resulta insuficiente para
el volumen de tránsito, la cantidad de cruces urbanos y la interacción permanente
entre vehículos, peatones y ciclistas.
No hablamos de episodios aislados. Hablamos de una
problemática estructural que ha provocado numerosas víctimas fatales en distintos
puntos del corredor urbano de la RN 226. Hablamos de vidas perdidas que podrían
haberse evitado mediante intervenciones oportunas, planificación adecuada y
decisiones concretas destinadas a proteger a quienes transitan diariamente por
esta vía nacional.
Durante más de veinte años, vecinos, instituciones intermedias,
profesionales, organismos públicos, la Universidad Nacional del Centro, el
Municipio de Tandil, el Concejo Deliberante, la Defensoría del Pueblo y nuestra
organización hemos impulsado innumerables iniciativas destinadas a obtener una solución
definitiva. Sin embargo, las respuestas continúan llegando tarde y las obras necesarias
siguen siendo postergadas.
Como surge de la documentación adjunta, en el año 2022 se
convocó en esta ciudad a autoridades e ingenieros de Vialidad Nacional, donde
personal técnico de dicho organismo -Ing. Jorge A Felizia e Ing. Diego Nieto - recomendaron
la colocación de semáforos en la traza urbana de la ruta con apertura lateral
de calles, que tramito bajo el nro. de expte. EX-2022-71327850-APNDNV#MOP (el
cual se fusiono con el EX-2022-85108792-APN-DNV#MOP).
Respecto a las futuras obras de semaforización que surgen de
los pliegos licitatorios, es que solicitamos a ud. la inmediata ejecución de
las mismas. Frente a la gravedad de los hechos ocurridos y a la sucesión de víctimas
fatales registradas en los últimos años, entendemos que esos trabajos deben ser
adelantados y ejecutados con carácter prioritario y urgente.
Por ello, solicitamos formalmente a la Dirección Nacional de
Vialidad que disponga la inmediata aceleración del cronograma de obras previsto
para el tramo urbano de la Ruta Nacional 226, priorizando específicamente:
a) La instalación urgente de un sistema integral de semaforización
en los principales cruces urbanos comprendidos entre el acceso de calle
Arístegui (Acceso El Paraíso) y el cruce con la Ruta Provincial 30.
b) La apertura y vinculación de calles colectoras y
laterales que permitan ordenar los movimientos locales y contribuir a cruces
seguros con semaforización sobre la traza principal.
c) La construcción de un nuevo carril de circulación y de
carriles de desaceleración y aceleración en sectores críticos, con el objeto de
aumentar la capacidad operativa y disminuir los conflictos de tránsito.
d) La ejecución de cruces seguros para peatones y ciclistas
mediante semaforización específica.
e) La mejora integral de la iluminación y de toda la
señalización horizontal/vertical del corredor.
f) El desarrollo de un proyecto integral de urbanización de
la Ruta Nacional 226 en su paso por Tandil, tomando como referencia las
intervenciones exitosas realizadas en otros corredores urbanos del país (Ej.
Ciudad de Neuquén).
Estas obras no constituyen un privilegio para Tandil.
Constituyen una obligación indelegable del Estado Nacional en protección de los
derechos a la vida, a la integridad física y a la seguridad vial de miles de
personas.
Cada estrella amarilla pintada sobre el asfalto representa
una ausencia, una familia atravesada por el dolor y un llamado de atención que
no puede seguir siendo desoído. Las víctimas fatales registradas en este
corredor urbano son la prueba más contundente de que el problema existe y
requiere una respuesta inmediata.
No queremos que la próxima tragedia sea el argumento para
empezar una obra que debió ejecutarse años atrás.
La Ruta Nacional 226 no puede continuar siendo una barrera
urbana ni un corredor de riesgo permanente para los vecinos de Tandil.
Solicitamos que se adelanten los plazos de ejecución y que
la semaforización, la apertura lateral de calles y la construcción de nuevos
carriles se conviertan en la primera prioridad de intervención sobre este tramo
urbano.
Porque cada demora cuesta vidas...
Porque la seguridad vial no admite postergaciones...
Porque ninguna familia debería tener que sumar una nueva
estrella amarilla para que el Estado actúe.
EXIGIMOS OBRAS YA.
Atentamente,
ESTRELLAS AMARILLAS TANDIL
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