6 de octubre de 2015
La tranquila comunidad de María Ignacia Vela se encuentra convulsionada a raíz de la profanación de tumbas en el cementerio de la localidad y el accionar de los vándalos que se llevaron el cráneo de uno de los féretros violentados y lo dejaron en un palo en el acceso a la localidad en el camino Gardey-Vela.
María del Carmen Pascual contó a LA VOZ que el martes pasado concurrió al cementerio de la localidad y grande fue su sorpresa cuando notó que la cadena de la bóveda familiar estaba violentada.
Al ingresar a la bóveda observó que el ataúd donde estaban los restos de su abuelo Salvador Etchemendi había sido tirado al piso. El estupor y la indignación, como así también el dolor se apoderaron de la mujer al observar que quienes ingresaron al lugar habían profanado los restos de Etchemendi y se habían llevado el cráneo.
La mujer retornó a su hogar y contó lo sucedido a la familia, recibiendo el consejo de su hija para que documentara con fotografías el hecho y realizara la pertinente denuncia policial.
Además un féretro donde se guardan los restos del tío de la mujer también fue movido y bajado del lugar donde estaba colocado a una altura aproximada de 1,5 metros, sostenido sobre caños tubulares.
Para tal fin contrató al reportero Alejandro Toro quien realizó las fotografías solicitadas(una de ellas ilustra esta nota) y acompañó la denuncia correspondiente con el material fotográfico.
Sin embargo el dolor y la impotencia de esta vecina, no terminarían allí, porque posteriormente en el camino vecinal que une Vela con Gardey, en el acceso a María Ignacia el cráneo había colocado encima de un palo a la vista de todo el mundo.
La mujer dijo que aún no le fue devuelto el cráneo, puesto que los investigadores le esgrimieron que deben determinar si pertenece al cadáver profanado en el Cementerio Municipal de María Ignacia.
También pudo conocerse que no sólo la bóveda de la familia Etchemendi-Pascual fue objeto de los profanadores, puesto que otra bóveda sufrió la rotura de cristales, utilizando los vándalos una cruz que arrancaron de una sepultura ubicada en cercanías.
Cabe mencionar que hay mucho dolor en las familias afectadas, puesto que en caso de la familia Etchemendi-Pascual no fueron informados por quienes se desempeñan en el cementerio de la localidad y también el delegado municipal no se contactó con familiar alguno.
Asimismo, vecinos que prefirieron mantenerse en el anonimato confiaron a este medio que a través de las redes sociales mucho antes que la mujer se enterara ya circulaban fotos con el cráneo robado en el cementerio de María Ignacia.
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