18 de julio de 2020
Y estas cosas suceden en espejo. Porque nosotras no éramos sólo un apellido de la lista para ella. No. Éramos Carmen, Romina, Mariela, Catalina? cada una con su nombre, y sus particularidades. Como ella. Que se animaba a hablar -o a no hablar- incluso en plena aula de colegio religioso, sin ofender a nadie, de aquello que le parecía importante.
Ana llegaba siempre tranquila, hablaba bajito y pausado. No necesitaba gritar en sus clases, no quería y no necesitaba hacerlo. Eso nos lo dejaba a nosotras.
Nosotras teníamos la ilusión, y la treta, de preguntar por algún tema polémico ni bien Ana entraba al aula, para "perder la clase"; a la vuelta de la vida, esas conversaciones al paso resultaron ser sus clases magistrales. Ella nunca dejó de enseñar Historia, aún cuando nosotras pensamos estar sacándola de su tarea.
Nos dejaba enojarnos y reírnos como pocas, y, tantas veces, nos hacía cruzarnos del otro lado para pensar diferente, obsequiándonos con una de las mejores cosas que tiene una docente para ofrecer: la re-construcción de nuestras propias -y no tan propias- ideas.
Lo hacía a través de la reflexión respetuosa, debatida, espontánea, dándole voz alta a nuestra mirada de casi-adultas tan pocas veces escuchada en el ámbito escolar, por aquellos años noventa. Sus métodos echaban mano de la ironía y el sentido del humor, del interpelarnos a nosotras mismas, de ver mas allá de lo que decían los libros de textos.
Por todo esto, nos deja mucho más que alguna fecha patria o nombres propios de los actos de colegio.
El pasado jueves partió nuestra querida Ana, pero no nos dejó. Su huella quedó en nosotras, y seguramente en tantos otros alumnos y alumnas, en forma indeleble.
Quienes seguimos tu camino, y estamos frente a un aula, estaríamos muy orgullosas si de nuestro trabajo quedara un recuerdo tan afectuoso como el que nos dejaste. Y las que trazamos otros recorridos deseamos para nuestros hijos la oportunidad de cruzarse con una persona de tu talante, esas que construyen el deseo de entrar al aula para escuchar y ser escuchado.
Toda la agrupación Cominoyas 93 (Sa.Fa) te despide con amor.
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