24 de febrero de 2008
Por orden del doctor Juan José Comparato días pasados se exhumó el cadáver de Carlos Alberto Moreno, el abogado olavarriense secuestrado y luego asesinado en 1977 en Tandil. Estaban presentes Matías y Martín, sus dos hijos. Y junto a ellos, la doctora Silvana Rivas, en representación de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, que forma parte de la querella.
Matías es el único que puede tener algún tímido recuerdo de su padre. Tenía un año y medio cuando se lo arrebataron. Para Martín son todos relatos de los que quedaron. Después de todo, Susana Lofeudo, su madre, estaba embarazada de él por esos aciagos días.
La exhumación estuvo en manos de la Policía Federal. No fue fácil. Las tres décadas transcurridas hicieron lo suyo. Años y humedad dificultarán los trabajos que de ahora en más queda en manos del Equipo Argentino de Antropología Forense. Es que la meta es más que clara: deberán determinar cuál fue el modo de muerte del abogado. ¿Balas? ¿Golpes? ¿Quebraduras?
Una de las indicaciones del Equipo fue “no limpien el nicho hasta que no demos la indicación”.
A Matías esa recomendación le llamó particularmente la atención. Luego supo. El estado de deterioro del cajón podría haber hecho que alguna prueba hubiera quedado diseminada por el nicho, indicó El Popular.
Ayer mismo, una vez exhumado el cuerpo en el Cementerio de La Plata fue enviado a Capital Federal, en donde se harán cargo los antropólogos y el doctor Luis Bosio, de la Cátedra de Medicina Legal y Servicio de Antropología Forense de la Universidad Nacional de Buenos Aires. En estos momentos están trabajando todos en el laboratorio de Bosio.
Además de establecer la manera en que murió se hará también una determinación de los patrones genéticos del cuerpo, a través de un estudio de ADN, para evitar que la defensa de los militares acusados por el crimen de Moreno puedan poner en duda que se trata de sus restos.
Ya la causa Moreno está atravesando sus últimos tramos. Los trabajos forenses estarían listos para finales de la próxima semana teniendo en cuenta que una de las responsables fundamentales del equipo debería partir hacia el Africa para otros trabajos similares el 26 de febrero.
Una vez que todo esté concluido y se entregue la documentación a Comparato, el juez estaría en condiciones de llamar a declaración indagatoria a los imputados: Roque Italo Pappalardo, oficial retirado, y José Ojeda, suboficial.
Ambos están acusados por la Justicia Federal de Azul por el crimen, pero podría incorporarse un tercer imputado ligado a tareas en el predio del que el abogado escapó antes de su muerte.
La historia
Carlos Alberto Moreno era olavarriense. Hijo de una familia obrera de la ciudad pudo -con gran esfuerzo familiar, como se hacía en esos tiempos- ir a estudiar a la Universidad, en La Plata.
Era peronista, como tantos jóvenes de la época y su militancia estuvo fundamentalmente centrada en la política universitaria.
En abril de 1974 se casó con Susana Mabel Lofeudo, tuvieron al pequeño Matías y hacia abril de 1977, esperaban ansiosamente el nacimiento de Martín. Fue el 29 de ese mes y ese año que lo secuestraron en Lamadrid y Dorrego, a escasos metros de su casa y su estudio. A escasos metros también de donde vivía el jefe del regimiento local, Ignacio Aníbal Verdura, que actualmente está siendo investigado por el propio Comparato. Esa noche, se habría practicado la vieja táctica de zona liberada. Porque casualmente la guardia permanente frente al domicilio de Verdura no estaba al momento en que lo subían por la fuerza a un Renault 12, color naranja, patente 017.333.
“El Negro” Moreno, como lo conocían todos, fue llevado a Tandil, a una zona de quintas en las afueras de la ciudad. Y asesinado apenas unos días después. Pappalardo fue sindicado en la causa como jefe del operativo. Ojeda, incriminado como quien dio el golpe final al abogado. Hubo una partida de defunción, fechada días después de la muerte real, que decía que “el día diez del mes de mayo del año mil novecientos setenta y siete, hora 11.00, lugar rutas provinciales 226 y 74, Tandil. Falleció: Carlos Alberto Moreno de hemorragia intratorácica por múltiples heridas de armas de fuego, certificado médico doctor Raúl O. Canestri”.
En verdad, era el 3 de mayo. Momentos antes había pedido un vaso de agua en la chacra de un hombre llamado Valentín Bulfoni. Estaba sediento y cansado tras haber huido de la quinta en que lo tenían encarcelado. Nunca se supo si fue realmente una huida o si le habían aplicado la Ley de Fugas a la que el terrorismo de Estado apelaba muchas veces.
No hay margen para dilaciones. El doctor Daniel Rafecas ya envió a Comparato todos los expedientes del caso Moreno en su haber, la exhumación está hecha, Susana Lofeudo y los hermanos del abogado ya prestaron declaración ante Comparato. La indagatoria a Pappalardo y Ojeda es apenas una cuestión de tiempo. Y la elevación a juicio, de hecho, también.
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