18 de agosto de 2020

Lo dijo la madre, Cristina Castro

Lo dijo la madre, Cristina Castro. "Facundo reclamó por sus derechos, a alguien no le gustó y se excedieron"

Cargar con el dolor de la muerte de un hijo no es algo nuevo para Cristina Castro Alaniz. Ya pasó por eso. Cuando ella tenía 16 años vivió la atroz experiencia de perder a Franco, un bebé que jamás salió de la sala de neonatología del hospital, donde estuvo 45 días. En noviembre cumpliría 27, cinco más que los que tiene el tercero de sus cuatro hijos, Facundo, desaparecido desde el 30 de abril.

Cristina tiene 43. "Y llevo el dolorcito en el alma desde que era muy chica. He aprendido a convivir con eso. El dolor es el mismo que ahora. Solo que en su momento yo era muy joven. Me deprimí, lloré, zapateé, estuve mucho tiempo sin tener contacto con la gente. Después nació Alejandro y me di cuenta que tenía que salir adelante porque ya tenía otro hijo".

La maternidad, en el sentido más integral posible, mantuvo a Cristina entera todos estos años. Su instinto protector, la conexión umbilical que la conecta a sus tres hijos vivos le dijo que que a Facundo algo le pasó en Mayor Buratovich y lo mismo sintió el último sábado, cuando estuvo frente al cuerpo hallado en el estuario de Villarino Viejo. "Quiero esperar la autopsia, pero yo siento que es él", le confiesa a Infobae.

Castro Alaniz relata que con el paso del tiempo se hizo amiga del dolor. "Me acompaña siempre, pero aprendés a convivir", cuenta, sentada sobre un banquillo en la puerta de su casa, una construcción humilde adaptada bajo el galpón de un ferrocarril fantasma en el pueblo Pedro Luro, al sur de Bahía Blanca, las puertas de la Patagonia.

Haber atravesado el dolor de la muerte de su primer hijo de alguna manera endureció el espíritu de esta mujer, la preparó, si es que eso es posible, para afrontar la convivencia durante más de 100 días con la incertidumbre de no saber dónde está tu hijo. "Cuando me pasa esto con Facu era distinta mi forma de verlo. Decía ?si yo no soy fuerte a mí me van a pasar por arriba, nunca voy a encontrar a mi hijo? y yo no quería, no quería que Facu sea un número más de tantos", explica, con los ojos fijos de temple de hierro, y agrega: "No me puedo dar el lujo de que Facu sea uno más".

Cristina cuenta que otras mamás de jóvenes desaparecidos la llamaron en estas últimas horas para acompañarla. "Y me dijeron ?te felicito, rompiste tanto las pelotas que te devolvieron a tu hijo?". La mamá de Facundo, ya lo dijo infinidad de veces, está convencida de la responsabilidad de la Policía Bonaerense de la zona de Villarino y también, cree que el cadáver que apareció el sábado fue plantado. Tampoco le parece casual la aparición de una zapatilla derecha idéntica a la que llevaba su hijo el día de la desaparición.

La similitud del calzado se puede corroborar con la foto donde se ve a Facundo de espaldas y delante de un móvil policial, junto a un policía, Mario Gabriel Sosa. De paso, Cristina se pregunta: "¿Por qué la foto se la sacó la policía Jana Curuhinca de espaldas y no de frente?". Y responde, con su hipótesis: "Porque ya estaba todo golpeado".

Cristina cree que a Facundo lo golpearon los policías cuando intentaron que su hijo volviera a Pedro Luro, en medio del período más estricto de la cuarentena obligatoria, en un momento donde las fuerzas de seguridad venían envalentonadas con las actas y las detenciones por las violaciones al decreto de aislamiento: "Mi hijo era peronista y defendía sus derechos. Y creo que a alguien eso no le gustó y se excedió. Y eso pasó en Mayor Buratovich y ahí empezó su tortura".

(Fuente: Infobae)

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