8 de abril de 2023
Por Florencia Alamos
Fanazul, la fábrica de pólvora y explosivos perteneciente a
la empresa estatal Fabricaciones Militares se prepara para volver a producir el
mes próximo a cinco años del intento de cierre que impulsó la administración de
la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal con el despido de más de 200
trabajadores
"Es más rápido destruir que construir, pero nunca hay que
bajar los brazos", es una de las frases que por estos días pronuncian los
trabajadores por las instalaciones de esta fábrica emplazada en la localidad de
Azul, que tras años de paralización se prepara para elaborar el Mastermix, un
tipo de explosivo que fue encargado por Perú.
Fanazul se convirtió en un ícono de lucha desde que se
anunció el cierre total de la fábrica el 28 de diciembre de 2017.
Ollas populares; 1.095 días de acampe; cortes en las rutas
51, la 3 y la 226; marchas; dos grandes movilizaciones desde la localidad de
Azul hacia la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y la conformación de un Comité
de Crisis fueron parte de esa resistencia que consagró a Fanazur como un caso
emblemático de la lucha que en determinados momentos deben librar los
trabajadores en pos de mantener sus puestos laborales.
"En ese intento de cierre, la fábrica fue destruida y
devastada. El camino de la reapertura fue largo. Ha llevado mucho tiempo. Hubo
que poner en valor esta unidad productiva desde lo edilicio, lo eléctrico y
recuperar equipamiento", explicó a Télam Vanina Zurita, secretaria de Formación
del gremio estatal de ATE Provincia de Buenos Aires.
Pero, como dijo Zurita, la historia "está llegando al final
feliz", ya que el próximo 19 de mayo, se concretará la reapertura de esta
fábrica que volverá a producir y generar actividad.
Ubicada a unos 32 kilómetros del centro de Azul, Fanazul fue
inaugurada en 1946, y desde sus inicios estuvo destinada a producir bienes y
servicios para la defensa, la minería y otras actividades.
Abocada al abastecimiento de estos sectores, la fábrica
llegó a ser la única productora de trinitrotolueno (TNT) de Sudamérica.
Durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina
Fernández de Kirchner, Fanazul se reactivó, luego de un fallido intento de
privatización en la gestión de Carlos Menem.
Entre 2003 y 2015 se incorporó personal e inversión a la
empresa, y de esta forma "estuvo dentro de los estandartes internacionales",
comentó a Télam Oscar Galante, vicepresidente de Fabricaciones Militares.
Fue así que, para 2015 había cinco plantas productivas
dentro de la unidad: la de Nitroglicerina, Trinitrotolueno (TNT), Emulsiones explosivas,
Planta de Proyectiles, y el servicio de Destrucción de Materiales Explosivos.
Pero el proceso se interrumpió cuando el Gobierno de
Cambiemos (hoy Juntos por el Cambio) determinó, en ese fin de año de 2017, el
cierre de la fábrica para "achicar gastos" del Estado.
"La fábrica sólo conservaría tareas de mantenimiento y
seguridad", se informó en aquel entonces a través de un comunicado, y se
formalizó el despido de 254 trabajadores contratados y de 35 de planta
permanente. Apenas quedaron 16 personas en planta para tareas esenciales
trabajando en Fanazul.
"Un Gobierno neoliberal tomó la decisión política de cerrar
la planta y hubo (luego) una gestión nacional y popular que tomó la decisión
política de poner los recursos necesarios de recuperarla. Eso fue posible por
la iniciativa del exministro de Defensa, Agustín Rossi, y del actual ministro,
Jorge Taiana", enfatizó Galante.
El ingeniero recordó: "Decían que había que achicar el
Estado y eso daba pérdida, pero nadie mencionó la soberanía en la producción para
la defensa de nuestro país".
El desmantelamiento de la fábrica se dio entre diciembre de
2017 y 2019. Recién en 2020, con cambio de Gobierno, se decidió la reapertura y
reconstrucción, con una pandemia de coronavirus mediante que demoró el proceso.
"En 2020 asumió la presidencia de Fabricaciones Militares
Iván Durigón y se planteó reactivar la planta de Nitroglicerina y Mastermix, y
el servicio de destrucción de explosivos", indicó Galante.
En contraste con las 16 personas que habían quedado, hoy son
114 los agentes que tienen asignadas tareas en una fábrica que se prepara para
volver a producir.
"Hubo casi 100 reincorporaciones o incorporaciones nuevas,
se fue incorporando recurso humano y se sumaron cuatro pasantes de ingeniería
de la Universidad Nacional del Centro (Unicen)", detalló Galante.
También que en este lapso se trabajó para reactivar el
centro de destrucción de explosivos; recuperar las calderas de vapor; los
tanques de ácido; el sistema de calefacción de la glicerina y las cañerías.
Además, se adquirieron nuevos equipos de grupos
electrógenos, compresores de aire y de amoniaco, se firmaron convenios con la
Unicen, con el INTA, y se volvió a instalar un alambrado perimetral para
resguardar las instalaciones.
"Que hoy se produzca es resultado del trabajo y de la lucha
de estos años. No se hubiera dado la reapertura de la fábrica si no hubiera
habido un cambio de gobierno y por la lucha , pero tampoco se hubiera tomado la
decisión por parte del Gobierno si no se hubiera sostenido la lucha con las y
los trabajadores", observó Zurita.
Agregó que, "en el peor momento del macrismo, en el que se
seguían echando compañeros y se cerraban empresas, nosotros sosteníamos la
bandera por la reapertura de la fábrica, y prometíamos que no íbamos a parar
hasta que el último compañero recupere su trabajo".
Desde Fabricaciones Militares confirmaron la reapertura
efectiva en mayo y precisaron que ya se lleva invertido más de US$ 5 millones
para la puesta en marcha.
"Lo primero que se produzca de Mastermix está vendido a
Perú, vamos a complementar lo que vende la sede de Villa María, todo lo que se
produzca está vendido, calculamos 21 toneladas al mes, pero una vez que
entremos al ritmo, será más", subrayó Galante.
La expectativa también contiene una promesa de mayor empleo,
ya que, si bien hoy son 114 empleados, el objetivo es incorporar "20 personas
más a partir de ponerla en marcha y alrededor de 10 y 14 más, si habilitan la
planta de destrucción de chalecos".
"Los servicios de la fábrica se proveen con empresas de la
región, son alrededor de 140 salarios que se incorporan a la sociedad azuleña
mes a mes", dijo el representante de Fabricaciones Militares, y remarcó: "Es
volver a producir en una planta emblemática de producción para la Defensa, y
eso es soberanía nacional".
Fuente: Telam.
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