9 de enero de 2017
En el habitual discurso anual en el que delinea los trazos de la política
vaticana para el mundo, el papa Francisco criticó hoy ante los 182
diplomáticos acreditados ante la Santa Sede a los países que permanecen
"indiferentes" ante la crisis migratoria y consideró "prioritaria" la
defensa de los niños.
Francisco volvió a hacer hincapié en la necesidad de un "enfoque prudente"
para superar la crisis migratoria, que, dijo, "no comporta la aplicación de
políticas de clausura hacia los inmigrantes, sino que implica evaluar, con
sabiduría y altura de miras, hasta qué punto su país es capaz, sin provocar
daños al bien común de sus ciudadanos, de proporcionar a los inmigrantes
una vida digna, especialmente a quienes tienen verdadera necesidad de
protección".
"No se puede de ningún modo reducir la actual crisis dramática a un simple
recuento numérico. El problema de la inmigración es un tema que no puede
dejar indiferentes a algunos países mientras que otros sobrellevan, a
menudo con un esfuerzo considerable y graves dificultades, el compromiso
humanitario de hacer frente a una emergencia que no parece tener fin",
criticó.
"Los niños y los jóvenes son el futuro, se trabaja y se construye para
ellos. No podemos descuidarlos y olvidarlos egoístamente", pidió el Obispo
de Roma en otro eje de su discurso.
"Por esta razón, como he advertido recientemente en una carta enviada a
todos los obispos, considero prioritaria la defensa de los niños, cuya
inocencia ha sido frecuentemente rota bajo el peso de la explotación, del
trabajo clandestino y esclavo, de la prostitución o de los abusos de los
adultos, de los pandilleros y de los mercaderes de muerte", agregó.
La referencia del Pontífice es a una carta enviada a los obispos el pasado
28 de diciembre en la que anuncia una "tolerancia cero" con los abusos de
sacerdotes a niños y reafirma el pedido de "perdón en nombre de la Iglesia"
por esos comportamientos.
En tanto, durante su discurso en la Sala Regia del Palacio Apostólico se
mostró "agradecido a todos los países que acogen generosamente a los
necesitados, comenzando por algunas naciones europeas, especialmente
Italia, Alemania, Grecia y Suecia".
En un contexto mundial en el que lamentó que la paz "es todavía una simple
ilusión lejana" para miles de seres humanos, el Pontífice denunció que
"millones de personas viven hoy en medio de conflictos insensatos. Incluso
en aquellos lugares que en otro tiempo se consideraban seguros se advierte
un sentimiento general de miedo".
En un recorrido en el que no olvidó el acercamiento reciente entre Cuba y
Estados Unidos ni "el esfuerzo llevado a cabo con tenacidad, a pesar de las
dificultades, para terminar con años de conflicto en Colombia", el
Pontífice recordó la necesidad de "gestos valientes, que son muy urgentes
también en la vecina Venezuela, ante las consecuencias de la crisis
política, social y económica".
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