14 de julio de 2010
Vecinos del Club Unión y Progreso pusieron el grito en el cielo tras una saga de fiestas que se llevaron a cabo el último fin de semana, donde el excesivo consumo de alcohol, la música a todo volumen y los jóvenes haciendo sus necesidades en la calle recrudecieron el malestar.
La gente que vive sobre calle Vigil al 300, aledánea al gimnasio, asegura que es imposible descansar ante cada celebración.
Melina Recio calificó la situación como "desesperante" pues sus múltiples reclamos a la presidencia del club habrían caído en saco roto.
"Ya que no sé a quién más recurrir en este caso", confesó sobre los encuentros recreativos del gigante de calle Quintana. Para la señora, el club sobrepasa su capacidad y no respeta los decibeles, en tanto "tiemblan los vidrios y hasta la cama cuando uno quiere dormir".
El fin de semana largo comenzó con una fiesta de alumnos de la Facultad de Veterinarias. Ese encuentro, según Recio, "antes se realizaba en el Campus, en el medio del campo, y ahora vinieron acá. Las puertas de ambas calles se abren, la gente sale, toma litros y litros de alcohol, los baños se desbordan, nos orinan las veredas,se meten en nuestras casas (porches o parquecitos con pasto que los vecinos tienen) nos defecan, se nos rien en la cara de la borrachera y algunas cosas mas que tienen encima, el volumen de la música es increible, tiemblan los vidrios de nuestras casas, 8 ventiluces son la salida perfecta para todo el sonido que luego se mete en los tranquilos hogares", describió.
El viernes, por su parte, tuvo lugar un encuentro de motos. Vigil solía ser "una calle tranquila, no puedo decir la cantidad de super motos que había, eran muchísimas, todas en la calle, las veredas, en el paredón de mi casa (cascos,bolsos, y toda clase de pertenencias de motoqueros), en los garages", protestó la mujer.
Para la denunciante, el club "prefiere agarrar plata y no conservar a los vecinos tranquilos como lo hacían antes, y respetarlos sobre todas las cosas. Entonces, que le pasa a la Comisión del Club, por Dios. ソTanta plata les deja estos eventos?", sse preguntó Recio.
El sábado, asimismo, hubo en el lugar un encuentro de bandas de rock metal. "Desde las 6 de la tarde esta la gente bebiendo cerveza en las calles y veredas de Quintana, el sonido estuvo a full con sus bafles, haciéndonos retumbar hasta el último pelo del cuerpo".
La vecina habló con el titular de la institución, pero según contó, la autoridad se desentendió de la solicitud.
Si bien no pide que se prohiban las fiestas, la señora asevera que deben tomarse decisiones para mitigar el impacto negativo contra la gente que vive en la zona. Y luego cuestionó la falta de contralor municipal.
LA RESPUESTA
Por su parte, Miguel Giménez, presidente de "Unión y Progreso", salió a replicar los dichos de Recio, al sostener que la entidad cuenta "con un prestigio demasiado grande", pues con las actividades deportivas se "sacan de la calle a 400 chicos".
De todos modos, reconoció en declaraciones al programa "Cada Mañana", de AM 1560, que se evaluarán en la próxima reunión de la Comisión Directiva las medidas a adoptar para con el grupo de personas que organiza este tipo de fiestas, que se dan "una vez cada 3 meses. Pues con el resto de las fiestas no hay problemas", aseveró.
Admitió Giménez que en algunos casos "la juventud no se comporta como corresponde", y no descartan que se deje de alquilar el lugar a quienes pusieron en marcha las fiestas del pasado fin de semana.
"Son 2 ó 3 vecinos de calle Vigil", destacó el presidente del tricolor.
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