23 de febrero de 2009
Por Sebastián Arana
Había ausencias significativas, sobre todo la de Serfaty. Matías Villagra y Jesús Collantes iban a jugar su primer partido como titulares. Pero en este Unión, jugador que entra, jugador que rinde. Los ejecutores pueden cambiar, pero la música es siempre la misma y suena cada fecha mejor.
El equipo marplatense se impuso 4-0 a Grupo Universitario en otra actuación de altísimo nivel. Guiada por un director de orquesta de lujo: Federico Moreira. Y el resultado lo puso a las puertas de avanzar a uno de los cuadrangulares finales. Porque estiró a seis la ventaja sobre los tandilenses y a trece puntos en relación a Bella Vista, el tercero del grupo 1 del Torneo Argentino B de fútbol. Y sólo quedan dieciocho unidades en juego.
Unión, salvo un pasaje de quince minutos en el que perdió la pelota en el primer tiempo, ganó con notable autoridad.
La postura decididamente ofensiva de Grupo lo obligó a soltar menos a los laterales y a tomar alguna precaución adicional.
Pero esa misma vocación atacante del rival, que presentó un mediocampo lleno de jugadores de buen pie, que no sienten demasiado la marca, favoreció los planes del equipo marplatense. Con más presencia en el sector central para recuperar el balón, Unión lo tuvo casi siempre.
Y lo trató con inteligencia para abrir la cancha, con elegancia y cuando pasó por los pies de Moreira con exquisitez y astucia.
Ya antes del minuto tuvo que revolcarse el arquero Giannini para desviar un remate de Collantes y Cuevas lo perdió en el rebote. A la jugada siguiente un cruce providencial de Pereyra frustró una profunda entrada de Cuevas. Y a los 8’ Moreira frotó la lámpara y generó un golazo: el ex San José combinó con Aguirre, recibió la descarga y metió un pase al milímetro, entre varias piernas, para que Collantes, libre de marcas, fusilara a Giannini con un derechazo a un ángulo.
Collantes siguió inquieto, movedizo, y le sirvió dos buenas oportunidades más a Cuevas, quien en ambas ocasiones no pudo rematar bien.
Tras ese tremendo ataque, creció un poco la labor de Cristian Pérez en el medio, Grupo encontró un poco más la pelota, y Unión tuvo un pasaje de zozobra.
Allí generó chances importantes: un cabezazo de Boccio a las manos de Suárez, un “fierrazo” de Pérez que Suárez desvió espectacularmente, un remate cruzado de Laureano Pereyra apenas desviado y, finalmente, un mano a mano de Pablo González, quien remató por arriba del travesaño ante el achique de Suárez.
Pero, como ocurre habitualmente, bastó que Luengo impusiera otra vez su presencia para que Unión recuperara el dominio del partido. Y no definió el partido antes del descanso de casualidad. A los 39’ Aguirre finalizó una gran jugada colectiva con una “vaselina” apenas alta desde la puerta del área. Moreira estuvo cerca con un tiro libre dos minutos más tarde. El propio “Fede”, tras un cambio de ritmo lleno de inteligencia, conmovió el travesaño a los 45’ con un derechazo infernal y un minuto más tarde Collantes definió con algo de displicencia mano a mano con Giannini.
Con la sangre en el ojo, Unión salió decidido a no dejar pasar más chances y a definir el partido en el complemento. Encontró su premio muy pronto cuando a los 3’ un pelotazo de Moreira dejó a Cuevas frente al arquero y el delantero definió con un remate bajo y cruzado.
Dos minutos después, tras la enésima gambeta productiva de Moreira, Cristian Pérez le hizo una falta fuerte y el árbitro Martínez le mostró la segunda amarilla.
Ahí se acabó el partido. Unión controló el juego a voluntad. Con la pelota en los pies y con buen gusto. Cuando se decidió a acelerar, llegó con claridad. Como a los 7’, cuando Aguirre metió un precioso zurdazo en el palo, tras una combinación genial por el medio con Moreira. Como a los 21’, cuando Collantes lo perdió de “palomita” en el área chica. Como a los 26’, cuando Giannini le tapó un mano a mano a Cuevas.
Unión terminó de hacerse voraz y profundo con el ingreso de Luciano Broso. Entró a los treinta y en la primera que tocó, un minuto más tarde, generó el tercero. Le robó el balón a Weimann, combinó con Aguirre, fue a recibir la pared y fue derribado por Giannini (debió ser expulsado) cuando lo había eliminado. El árbitro dio el penal, Moreira se lo dejó patear y el ex Aldosivi lo anotó con un derechazo alto y esquinado.
Pero “Lucho” se quedó con ganas de más. Aguirre desbordó por la izquierda, a los 44’, y envió un centro que Broso empujó a la red por el segundo palo. Para entonces, Grupo Universitario, con nueve por la expulsión de Pereyra, ya era una máscara del equipo que se había plantado con ambiciones en el primer tiempo.
Grupo fue con el objetivo de igualar la línea de Unión en la tabla. Pero jugó para olvido y retornó con una goleada que no pensaba.
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