7 de marzo de 2014
Lorena Medina
Si bien ahora el duatlón y el triatlón es un poco más conocido y difundido que hace años, si en el ambiente del deporte uno nombra estas disciplinas, la mayoría de las personas nombra al recordado Marcelo Federico, e inmediatamente después, a Gustavo Leanes, quien a fines de este año, estará cumpliendo 30 años de carrera deportiva. Más de la mitad de su vida (tiene 53 años) dedicada al duatlón primero y luego al tria. “Las primeras carreras que corri eran de biatlon (lo que ahora se llama duatlon) pero con el tiempo una vez que probé un tría, nunca mas lo deje. No se si hay una explicación lógica, pero lo que se siente corriendo un triatlon es hermoso”, contó Gustavo en la extensa charla.
Toda la vida la dedico al deporte, desde muy chico jugó básquetbol en el Club Martín Rodríguez (donde hoy está el hipermercado de avenida del Valle y 14 de Julio) pero lo dejó cumpliendo su palabra. “Me acuerdo que dije, voy a dejar de jugar el dia que salgamos campeones, y ese año, levantamos la copa, así que decidí alejarme del basquet y volcarme al dua”.
Parece que ya por aquellos años, Leanes era un hombre que cumplía con su palabra, porque más allá de que su físico privilegiado y su esfuerzo en los entrenamientos le permitan hacer podio en su categoría en cada carrera, sus colegas le reconocen su gran valor humano.
Es uno de los más adultos del grupo que entrena Daniel Fiaschetti, y para sus compañeros, Gustavo cumple el rol de consejero deportivo y personal, es amigo, buen compañero y a veces hasta como un padre para los mas jóvenes con los que no solo comparte entrenamientos, sino también viajes.
“El Lagarto”, así le llaman, aunque no sabe por qué, tiene en su haber unas 700 carreras. Se consagró 13 veces campeón nacional de manera consecutiva en su categoría, pero aún así siempre mantuvo su bajo perfil.
Pero mas allá de eso y de que él mismo diga que el tria no le debe nada, parece que el tria adeuda con el una chance en el Ironman de Brasil. “Hace dos años que se me corta la posibilidad de ir a Brasil, es muy difícil porque muchos quieren participar por las plazas en el mundial y las inscripciones se abren un día a las 7 de la mañana, son por internet y si no estas atento y empezas a intentar inscribirte desde esa hora, se llena el cupo enseguida y bueno hace dos años que no logro inscribirme”, de todas maneras y como lo contó, lo seguirá intentando porque no se va a quedar con esa cuenta pendiente. Para su regocijo, tuvo recientemente la posibilidad de competir en una carrera internacional (que es lo que buscaba) en Pucón, Chile.
“Hice un buen tria y creo que fue "la carrera" del 2014. Además tuve la posibilidad de viajar con amigos, con mi mujer Micha, anduve en el tiempo que mas o menos esperaba, así que el balance es muy positivo”.
Este es un deporte muy sacrificado, los entrenamientos y las carreras son puro sufrimiento, sólo ellos entienden el porque del placer en el sufrimiento, para el resto de los mortales es una locura pensar en estar 5 horas corriendo (o mas, dependiendo de la distancia), o entrenar tres disciplinas distintas cada día, y el domingo competir. “Muchas veces me pasa que si tengo que levantarme para laburar a las 7 me cuesta, ahora si me decís que seis y media tengo que estar nadando, voy con gusto. Los domingos cuando el resto se junta a comer un asado, por ahí yo estoy corriendo. Por eso yo siempre digo que éste es un deporte individual para el que se necesita un equipo. En mi caso el equipo es mi familia porque mi mujer y mi hijo me entienden y me acompañan, eso me tranquiliza y me alienta”.
Hoy, después de 30 años con el triatlon, Gustavo Leanes, disfruta de cada momento y valora todo lo que logró. No solo por las medallas y trofeos que tiene – no acomodados – en su casa, sino porque detrás de cada carrera, hay un momento compartido con amigos. Hay viajes, charlas, algunas amarguras, pero en general el balance es positivo. Tiene más de 50 años, pero lejos de él esta pensar en dejar el triatlon. “En sus últimos años de vida, mi papá estaba en un geriátrico y yo iba siempre a visitarlo, entre otras cosas le llevaba los diarios donde salían notas en las que me nombraban, y él me miraba y me decía....Todavía seguís corriendo! Y voy a seguir, porque el tria me dio todo”.
EL AMIGO ETERNO
Las paradojas de la vida, hicieron que el mismo elemento que los unió - la bicicleta - , sea el móvil que los separe,. El 13 de febrero del 2006 cuando falleció trágicamente Marcelo Federico, fue una mañana muy dolorosa para todo el ambiente deportivo de la ciudad. Pero esa mañana Gustavo realmente sintió perder un protagonista importante de su vida, un gran amigo.
Hacia muchos años, y muchas carreras atrás, Gustavo y Marcelo (que se conocían del dua y del tria) habían charlado por primera vez. “Perico iba a competir a Estados Unidos y cuando vio mi bicicleta me dijo, ésta andaría bien con una rueda tapada, yo te la voy a conseguir. Y cumplió, cuando volvió a Tandil fue a casa y me llevo la rueda. A partir de ahí nos empezamos a hacer amigos, empece a entrenar con él, salíamos juntos a practicar ademas porque nos coincidían los horarios”, cuenta.
Se complementaban bien, porque para todo lo callado y serio que era Marcelo, tenía a Gustavo que se caracteriza por hablar mucho y siempre tiene una sonrisa. Ellos dos a los que se sumaba Miguel Hidalgo, y han corrido juntos infinidad de carreras. Muchos de los triatletas que hoy compiten, han sido sus discípulos. “Todavía hoy tenemos algunos dichos de las cosas que él nos decía, era un tipo con mucha experiencia y tenia otra visión de las carreras. El dejaba que nos equivoquemos en las carreras y después hacíamos la evaluación de cómo habíamos corrido”.
En su discurso, “El Lagarto” tiene que pensar dos veces para conjugar en pasado los verbos a la hora de hablar de su entrañable amigo Federico, porque si lo dice sin pensarlo, siempre habla en presente. “El día que falleció Marcelo fue muy duro, a partir de ahí estuve una semana sin entrenar, estaba como deprimido. Ese día a la mañana él había venido como todos los días a la agencia a charlar y leer los diarios. A la mañana me llaman por teléfono para decirme que había habido un accidente cerca de la Base y uno de los involucrados iba en una bicicleta roja, en ese momento me imagine, pero tenia la esperanza de que no fuera. Llame a mi mujer para que vayamos pero finalmente fui con Cacho Canale y cuando llegamos enseguida vi la bicicleta y supe que era él. Justo estaba el perito y le pedí verlo, y le vi una sonrisa. Lo difícil que era hacerlo reír, era casi imposible y extrañamente, la última imagen que tengo de él es sonriendo.”
Cada 13 de febrero Gustavo envía notas a los diarios recordando a su amigo, y en unos meses, mas precisamente en mayo le harán un nuevo homenaje a Perico. “Junto a Miguel Hidalgo y algún otro mas que se sume, vamos a ir con Diego Sollazo a un lugar que a Marcelo le encantaba, el Cerro Los tres Picos en Sierra de La Ventana. El nos había prometido que nos iba a llevar y la vida quiso que no fuera así, pero vamos a ir y vamos a poner una plaqueta en el refugio donde él se quedaba cuando ascendía”.
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