4 de septiembre de 2014
A dos semanas de la muerte por asfixia de Ayelén Rolando y mientras se espera que se concreten las pericias de los elementos secuestrados en la escena del crimen en Brandsen Nº320, se conoció que tanto el padre como la madre y el hermano de la menor deberán someterse a pericias psicológicas.
Las mencionadas diligencias se concretarán en la ciudad de Azul el miércoles de la semana venidera.
Cabe mencionar que el cuerpo de investigadores y de psicólogos que vinieron a Tandil para trabajar de manera conjunta con la DDI local, estuvieron durante un fin de semana en nuestra ciudad y regresaron a la ciudad de La Plata.
Los profesionales habían llegado a nuestro medio por una orden de la superioridad con el ánimo de prestar colaboración a los investigadores locales para avanzar en el esclarecimiento del hecho.
Como se diera cuenta la menor murió en su domicilio de Brandsen y la autopsia reveló que la chica murió por "asfixia mecánica por compresión a nivel del cuello, con paro cardiorrespiratorio traumático".
Además se preservaron las manos y se hizo un hisopado, enviándose los rastros encontrados en las uñas de la menor a los laboratorios de la Asesoría Pericial de la ciudad de Azul, a efectos de determinar si quedaron rastros de ADN de quien concretó el estrangulamiento de la chica
El hecho fue descubierto por el hermano según éste contó a quienes llegaron en primera instancia a la escena del trágico suceso.
El padre de la menor, que está separado de su mujer, declaró a la Justicia que, alrededor de las 21.15, pasó por la casa a visitar a sus hijos, la nena fallecida y su hermano, de 16 años, pero nadie atendió.
Como vive a pocas cuadras de la casa, desde allí llamó por teléfono y su hijo le dijo que los dos estaban durmiendo, razón por la que no habían escuchado el timbre, aunque 10 minutos después un vecino se acercó hasta su casa para decirle que habían encontrado muerta a la joven.
Según indicaron fuentes policiales, el cuerpo de la menor fue hallado por su hermano, quien al levantarse para atender el teléfono se habría topado con su hermana muerta en el pasillo, delante de la puerta del baño, tras lo cual dio aviso a un vecino, que a su vez se dirigió a la casa del padre.
La madre de los adolescentes no se encontraba en ese momento en la casa debido a que estaba cumpliendo su horario laboral en el hospital municipal "Ramón Santamarina", donde se desempeña como mucama.
Resulta de vital importancia acreditar si hay rastros de ADN en los efectos secuestrados, puesto que de las declaraciones obrantes en la causa, nada permite determinar quien fue el autor material del crimen.
Descartado el móvil del robo puesto que no se observaron faltantes y tampoco se observaron puertas o ventanas violentadas que indiquen el ingreso de alguien foráneo, se especuló a un posible juego entre hermanos, aunque no surgió nada en las declaraciones sumadas al expediente.
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